Portal informativo de análisis político y social

VISOR INTERNACIONAL: ESTADOS UNIDOS….¿EL ADIÓS A BAGDAD?

VISOR INTERNACIONAL: ESTADOS UNIDOS….¿EL ADIÓS A BAGDAD?

Dic 17, 2011

“No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague”; esta frase se aplica a la medida para la llegada de la fecha en que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos abandonarán el ultrajado y vilipendiado país árabe de Irak, cuna de una de las más antiguas civilizaciones del mundo –según algunos historiadores la primera–: la sumeria.

 

Según el acuerdo pactado por el entonces presidente estadounidense George “Baby” Bush, las tropas invasoras de ese país deberán salir de Irak a más tardar el 31 de diciembre del 2011, así que, “cumpliendo” con lo firmado, la semana pasada fue de despedida para los soldados apostados en el territorio ocupado.

 

Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos, estuvo en Bagdad para festejar en grande en la Zona Verde (Green Zone) –término de origen militar que hace referencia a la zona más segura de Bagdad, después de la invasión a Irak del 2003– la despedida de las fuerzas de ocupación, en presencia del pseudo presidente iraquí Jalal Talabani, haciendo el papel de comparsa y Santa Claus a un mismo tiempo, repartiendo regalos de recuerdo de su país a las tropas invasoras, agradeciendo toda la “ayuda” y “servicios humanitarios” prestados durante los ocho años largos años de ocupación militar estadounidense, incluso saludando a la bandera invasora y llevándose la mano al corazón a la hora de sonar el himno de Estados Unidos y pidiéndoles a los soldados que llevaran su saludo al Congreso y al presidente Barack Obama, reiterando que Irak siempre será amigo de Estados Unidos y será leal a los acuerdos suscritos.

 

Igual de patética fue la supina actitud del primer ministro iraquí Nuri al-Maliki en su discurso, añadiendo sobre “la necesidad de de proveerse de instructores estadounidenses para formar al ejército iraquí”; o sea que en realidad la milicia estadounidense no abandonará del todo al invadido país árabe, como todo el mundo creyó que lo haría.

 

En el marco de tan pomposos festejos oficiales, también las calles de Bagdad están de algarabía, por un lado festejando la retirada de la mayor parte del ejército invasor; y por otra manifestándose contra la genuflexa postura del gobierno de Irak frente al estadounidense. Estas multitudinarias manifestaciones han venido acaeciendo desde hace meses, pero poco se ha sabido de estas, ya que el yugo controlador de los mass media occidentales ha impedido cualquier noticia que pueda enturbiar la “limpia salida” de los estadounidenses de territorio iraquí.

 

Las manifestaciones populares en las calles de Bagdad, han sido reprimidas violentamente por el gobierno títere del presidente Maliki, asesinando a decenas de jóvenes manifestantes y deteniendo y torturando a cientos más, intimidándolos para que cesen de manifestarse.

 

Estas manifestaciones comenzaron casi a la par de la “Primavera Árabe”, pero obviamente han sido poco difundidas por el férreo control de la información dentro y fuera de Irak, pero conforme pasa el tiempo y son más crudamente acalladas, más se fortalecen, sobre todo a la espera del llamado “viernes de la derrota al invasor”, que será el 30 de diciembre.

 

Al sentimiento de júbilo por la retirada del Ejército invasor de su país, coexiste el de la incertidumbre y la ansiedad, ya que el horizonte futuro se proyecta poco conciliador y pacífico; los miedos enterrados del trauma sufrido por la guerra de ocupación en 2003 y las subsecuentes masacres genocidas contra sunníes y chiíes comienzan a emerger, sobre todo ante la perspectiva de una posible guerra civil, que terminaría de devastar al país sumergiéndolo en una espiral de odio y violencia sin precedentes en su historia reciente.

 

Los costes humano, financiero y militar han sido escandalosos: desde la invasión del ejército estadounidense en marzo del 2003, han muerto más de 126 mil civiles, 20 mil soldados y policías y más de 19 mil insurgentes iraquíes, según Neta Crawford, profesora-investigadora de Ciencias Políticas de la Universidad de Boston.

 

Estados Unidos a su vez ha perdido más de cuatro mil 500 efectivos del Ejército y más de 1.75 millones de iraquíes se han tenido que desplazar forzosamente de su lugar de origen, hacia otros países u otros territorios fuera de los lugares de mayor conflicto bélico. La invasión a Iraq estuvo respaldada por casi 300 mil soldados entre los apostados en el país y los que apoyaban desde afuera, entre estadounidenses y ejércitos aliados, como el británico, con más de 40 mil hombres al servicio de Washington y sus jefes, los oligarcas del dinero.

 

Cálculos conservadores tasan el coste para los ciudadanos estadounidenses de la guerra invasiva en Irak en más de 770 mil millones de dólares desde el 2003, cifra que se podría incrementar considerablemente si se suman los presupuestos discrecionales y secretos que asigna el Pentágono para financiar la guerra.

 

El saldo de la “Guerra contra el terrorismo” iniciada por “Baby” Bush, ha dejado como saldo más de 1.25 millones de veteranos de guerra incluyendo los inmensurables sufrimientos y desolación que estos, sus familias y amigos han tenido que padecer desde que el absurdo conflicto comenzó.

 

A finales del 2010, el gobierno de Estados Unidos ya había gastado más de 32 mil millones de dólares en atención médica para los heridos y pensiones vitalicias por invalidez para decenas de miles de soldados heridos en batalla y por la guerra de baja intensidad en toda esa zona del Oriente Medio.

 

Gran parte –literal– de la grave y profunda crisis financiera actual de Estados Unidos se debe al insostenible ritmo del gasto bélico en estas guerras piratescas de ocupación, que también han dado una fuerte sacudida al sistema económico y financiero mundial, sea ex profeso o efecto colateral.

 

En Estados Unidos, aunque se ofrecieron cifras alegres después del “viernes negro” (Black friday) –el día de las mayores ventas minoristas de todo el año– con un incremento respecto al año anterior, la realidad sigue golpeando fuertemente la frente de los estadounidenses con altísimas tasas de desempleo –in crescendo– y los galopantes recortes del Gobierno al gasto social, incrementando el descontento generalizado contra el 0.5 por ciento de la población que posee la mayor parte de las riquezas generadas por el restante 99.5 que viven en términos de subsistencia.

 

La pronta y acelerada retirada de las tropas de Estados Unidos de Irak, no obedece tanto al cumplimiento de lo pactado en la era “babybushiana”, sino a que ahora son otros los escenarios a los que las Fuerzas Armadas probablemente se deben aprestar, entre ellos el europeo.

 

Así, mientras las tropas de los halcones de Washington continúan el desalojo de sus instalaciones en Bagdad, a la par continuarán arribando ya no más efectivos del Ejército, pero sí “contratistas independientes” –vulgo mercenarios–, un gran filón de oro para los dueños de la industria militaro-financierista, que fuera de cualquier tipo de regulación del Gobierno estadounidense o internacional, actúan impunemente como el brazo ejecutor del cobro de piso, extorsiones, amenazas y las ganancias generadas a partir de las incursiones “humanitarias y libertadoras” de la dupla anglosajona (Estados Unidos y Gran Bretaña) –y demás compinches– en “auxilio” de los pueblos “oprimidos por tiranos y dictadores”, a sus ojos, claro está.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com

 

%d bloggers like this: