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VISOR INTERNACIONAL: JFK: 50 años de secretismo asesino (2da Parte)

VISOR INTERNACIONAL: JFK: 50 años de secretismo asesino (2da Parte)

Nov 30, 2013

Por Alberto Gómez —-

Durante la “Crisis de los Misiles” –del posicionamiento de armamento nuclear de la URSS en Cuba–, el riesgo de tener armas nucleares a pocos kilómetros de distancia de EE.UU. era muy alto, ya que a tan corta distancia del continente, las posibilidades de reacción se reducirían al mínimo. A esto se añadía la preocupación acerca de la imagen débil que EE.UU. daba ante el mundo en su propio hemisferio. Muchos militares y miembros del EXCOMM (Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad, por sus siglas en inglés) presionaron a Kennedy para que aprobara un ataque aéreo contra los emplazamientos cubanos de los misiles, pero el Presidente ordenó una cuarentena naval en la que la Armada estadounidense inspeccionaría a todos los barcos que llegaran a Cuba. Inició conversaciones con los soviéticos para que retiraran todo el material de “defensa” que estaba instalando en Cuba; si no lo hacían, la cuarentena ordenada por Kennedy duraría indefinidamente. Una semana después, él y el Primer ministro soviético Nikita Kruschev llegaron a un acuerdo. Kruschev acordó que eliminaría los misiles sujetos a inspecciones de la ONU si los EE.UU. emitían una declaración pública diciendo que nunca invadirían Cuba. Después de esta crisis, la más cercana de la historia a una guerra nuclear, Kennedy comenzó a tener más cuidado en sus confrontaciones con la Unión Soviética.

JFK, en el transcurso de su periodo presidencial se hizo de poderosos enemigos (la mafia ítala, la mafia cubana, la CIA, los empresarios de la industria de guerra, el FBI, los petroleros texanos) al convertirse un obstáculo para estos grupos –sociedades– sumamente letales, que siguen detentando el poder en pleno siglo XXI –los mismos que erigieron a varios presidentes desde entonces, incluyendo a George H.W. Bush y a su hijo, George W. “Baby” Bush–.

Fueron estas sociedades ocultas quienes planearon y llevaron a cabo el magnicidio en Dallas. Lee Harvey Oswald, fue uno de los peones que la CIA empleó en la fachada del asesinato.

El poderoso lobby del complejo militar-industrial –además de ser el primer productor de armas a nivel mundial, Estados Unidos no sólo es el primer consumidor de armas del mundo sino también el primer exportador (acapara el 34% del mercado mundial); le siguen Rusia (25% del mercado mundial), Alemania (10%), Francia (8%) y el Reino Unido (4%)– estaba sumamente molesto por los rumores e información acerca de las intenciones de sacar a las tropas estadounidenses del conflicto en Indochina –Vietnam– ya que, según análisis hechos por JFK y su hermano Robert “Bobby” –su principal asesor y consejero–, no se veía un pronto término a ese asunto, y mucho menos que fueran a tener éxito. Para los fabricantes y comerciantes de armas esto hubiera significado una gran pérdida económica, además de la posibilidad de posicionarse estratégicamente en la península de Indochina.

La mafia ítalo norteamericana, que había tenido negocios con el padre de Kennedy en la época de la prohibición alcohólica y le había ayudado a ganar las elecciones presidenciales, estaba siendo hostigada por su hermano Bobby, Fiscal General que no cesaba de perseguir al cabecilla obrero Jimmy Hoffa, muy ligado a los gángster.

Bobby (Robert Kennedy) sostenía fuertes discrepancias con el jefe del FBI, el legendario J. Edgar Hoover, quien protegía a los mafiosos, que tenían pruebas de su homosexualismo y su afición de acudir a orgías de travestís, donde solía vestirse de mujer.

JFK pronunció un histórico discurso, en el que claramente denunciaba a poderes ocultos detrás del gobierno, quienes probablemente conspiraron para llevar a cabo ese golpe de estado con su asesinato y que sirviera de escarmiento público de quien osara intentar enfrentarse a sus intereses.

Este fue su discurso: “La propia palabra secreto es repugnante en una sociedad libre y abierta; y nos hemos opuesto intrínseca e históricamente a las sociedades secretas, a juramentos secretos y a procedimientos secretos. Porque nos enfrenta en todo el mundo una conspiración monolítica y despiadada que se basa principalmente en medios encubiertos para expandir su esfera de influencia basada en infiltración en lugar de invasión, en subversión, en lugar de elecciones, en intimidación en lugar de libre elección. Es un sistema que ha usado vastos recursos humanos y materiales para construir una maquina eficaz estrechamente tejida que combina operaciones militares, diplomáticas, de inteligencia, económicas, científicas y políticas. Sus preparativos son ocultos, no se publican. Sus errores son enterrados no salen en los periódicos. Sus disidentes son silenciados, no elogiados. No se cuestionan los gastos, no se publican los rumores, no se revelan los secretos. Es por eso que el legislador ateniense Solon decretó como delito que los ciudadanos se desentiendan de las controversias. Pido su ayuda en la tremenda tarea de informar y alertar a la población norteamericana, confiando que con su ayuda los hombres serán como han nacido, libres e independientes”.­­

Las sociedades secretas que han conspirado para permanecer en las cúpulas del poder, son las mismas que siguen promoviendo guerras e invasiones en todos los continentes, con falsos pretextos en pos de la “democracia y paz mundial”.

Sin embargo, las cosas pueden cambiar, todavía no hay nada perdido. Cada vez son más los estadounidenses que se cuestionan acerca de su gobierno y las verdades ocultas para las mayorías; incluso el sentimiento ha llegado al odio, sobre todo por el descuido en que se tiene al pueblo que ve cómo sus condiciones de vida empeoran mes tras mes; muy lejos de la “esperanza” con la que manipularon su voto por Obama, astutamente seleccionado para cumplir las expectativas de los votantes y calmar un tanto el hastío que entonces (2008) comenzaba a manifestarse con riesgo de un desbordamiento generalizado.

Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, ha estado diciendo durante años que la mayoría de los estadounidenses creen que su Gobierno ya no puede actuar con eficacia y que su erosión de la competencia, y por lo tanto la confianza, es un problema profundo.

“Durante la última década, el Gobierno Federal ha tenido varios retos importantes: Irak, Afganistán, un nuevo sistema de seguridad nacional, el huracán ‘Katrina’ y la reforma Obamacare. En casi todos los casos, su desempeño ha estado plagado de mala gestión, sobrecostos enormes y largas demoras. Esto no siempre fue así. En los años 40, 50 y 60, las agencias federales a menudo eran austeras, bien dirigidas y sorprendentemente eficaces”, dice el escritor Fared Zakaria en su blog en “The Washington Post”. (RT; 23/11/2013)

El número de estadounidenses que apoyan la política del presidente Barack Obama ha tocado su mínimo histórico al bajar hasta un 37%, según un sondeo realizado por la cadena CBC News. El 57% de los encuestados declaró desaprobar la política de Obama.

En un sondeo semejante realizado por NBC News y Wall Street Journal Survey a finales de octubre (2013), el número de partidarios y detractores de Obama entre la población correspondió al 42% y 48% respectivamente. CBC News atribuye el descenso de la popularidad de Obama a su proyecto de reforma de la sanidad, apodado Obamacare, al que de momento se opone un 61% de estadounidenses. (Ria Novosti; 22/11/2013).

La “lección Obama” será algo que el pueblo estadounidense no olvidará tan fácilmente; esto es, el cómo fueron engañados con la falsa esperanza de un cambio, cambio que sí llegó, pero para dañar más la frágil condición de la sociedad que se voltea a ver al espejo y parece ir despertando con horror del “sueño americano”, para entrar a una pesadilla que se inició con arteros disparos sobre quien fuera el último líder con una visión demócrata de la política y el poder, y de quien se sigue sacando provecho mercadológica e ideológicamente, equiparando –cuando menos en intento– su figura con la del “cambio y la esperanza”.

* Académico, analista geopolítico y consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública

albertogomez.consultor@gmail.com