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VISOR INTERNACIONAL: JFK, 50 años de secretismo asesino

VISOR INTERNACIONAL: JFK, 50 años de secretismo asesino

Nov 23, 2013

Por Alberto Gómez —-
El ocultamiento de la verdad sobre muchos sucesos en la historia moderna y reciente de la humanidad, sigue imperando.
Los poderes detrás de los gobiernos manejan los hilos de estos sin escrúpulo alguno, y con todo el cinismo e impunidad que les confiere ser quienes detentan el poderío económico-financiero desde que se creó un nuevo modelo no sólo en cuanto a la riqueza producida, sino también en lo social, político, ideológico, educativo y cultural, que regiría en unas pocas décadas a Occidente: El Capitalismo.
El adoctrinamiento del imaginario colectivo ha sido parte fundamental en la conquista ideológica y espiritual, y esta a su vez como base para la dominación neo-imperialista sobre las masas subdesarrolladas e ignorantes, pero pletóricas de valiosos recursos con los han pretendido perpetuar su hegemonía mundial.
La historia nos enseña lecciones de vida para no repetirlas, o al menos para saber qué factores causaron los hechos que cambiaron el rumbo de la humanidad, y generalmente no para su bien, sino para cumplir con los objetivos que los poderes ocultos se han trazado desde hace siglos.
El 22 de noviembre se han cumplido 50 años del asesinato del que fuera el más carismático, querido y respetado de todos los presidentes que Estados Unidos ha tenido: John Fitzgerald Kennedy.
Pocos hechos históricos siguen causando tanta polémica y conmoción como la muerte de Kennedy, sobre todo por el velo de secretismo con el que toda la información ha sido manejada desde horas antes de su asesinato, inclusive.
La versión oficial de los hechos sigue siendo la del “asesino solitario”, es decir, que un solo hombre, Lee Harvey Oswald, tuvo la capacidad, las agallas, la inteligencia y la puntería para terminar de un disparo en la cabeza a quien fuera uno de los líderes políticos más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
La pregunta es: ¿Por qué a 50 años de aquel suceso, se siguen levantando suspicacias e hipótesis “conspiranoicos”? Porque la verdad sigue oculta y así seguirá probablemente por medio siglo más, o al menos, hasta que la sociedad estadounidense presione lo suficiente para forzar al gobierno a desclasificar los archivos del asesinato de Kennedy.
John F. Kennedy nació en Brookline, Massachusetts, el 29 de mayo de 1917 y fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.
Elegido en 1960, Kennedy se convirtió en el segundo presidente más joven de su país, después de Theodore Roosevelt. Ejerció como Presidente desde el 20 de enero de 1961 hasta su asesinato el 22 de noviembre de 1963. Durante su gobierno tuvo lugar la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba, la construcción del Muro de Berlín, el inicio de la carrera espacial y la consolidación del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, así como los primeros eventos de la Guerra de Vietnam.
Durante la Segunda Guerra Mundial, destacó por su liderazgo como comandante de la lancha torpedera PT-109 en el área del Pacífico Sur. Realizando un reconocimiento, la PT-109 fue impactada por un destructor japonés, que partió la lancha en dos y ocasionó una explosión. La tripulación a su cargo logró nadar hasta una isla y sobrevivir hasta ser rescatada. Esta hazaña le dio popularidad y con ella comenzó su carrera política. Kennedy representó al estado de Massachusetts como miembro de la Cámara de Representantes desde 1947 hasta 1953, y luego como senador desde 1953 hasta que asumió la presidencia en 1961. Con 43 años de edad, fue el candidato presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 1960, derrotando a Richard Nixon en una de las votaciones más ajustadas de la historia presidencial del país. Kennedy había sido la última persona en ser elegida ejerciendo el cargo de senador. También ha sido el único católico en ser elegido presidente de Estados Unidos hasta la fecha, así como el único nacido durante la Primera Guerra Mundial y también el primero nacido en el siglo XX.
Las acciones tomadas a cabo durante su mandato, representaron hitos históricos en los que, muy probablemente, se comenzó a gestar la idea de su deposición, su derrocamiento o su asesinato. Un ejemplo fue la naciente enemistad entre Cuba y Estados Unidos, ya que en 1959 –un año antes de que Kennedy fuera electo presidente– triunfó la Revolución Cubana con Fidel Castro a la cabeza y con el apoyo incondicional de Ernesto Guevara de la Serna el “Che”.
La implantación del régimen socialista en la isla, contravino con los intereses de poderosos empresarios estadounidenses que tenían ahí sentados sus reales, y prácticamente hacían lo que les venía en gana con las leyes y autoridades cubanas, sujetas a los designios del país anglosajón que representaba para ellos el sueño a seguir, pero que la cruda realidad era un sociedad sumida en la pobreza, la desigualdad y la injusticia social.
Antes de que Kennedy fuera electo presidente, la administración de Eisenhower creó un plan para derrocar al régimen de Fidel Castro en Cuba. Como parte central del plan, estructurado y detallado por la CIA con apoyo mínimo del Departamento de Estado, se incluía armar una insurrección contra-revolucionaria compuesta por cubanos anti-castristas. (Schlesinger, Robert Kennedy and His Times)
Los insurrectos cubanos, entrenados por Estados Unidos, tenían que invadir Cuba e instar a una sublevación del pueblo cubano para lograr el objetivo de derrocar a Castro del poder. El 17 de abril de 1961, Kennedy aprobó reticente que el plan se ejecutara. Con apoyo de la CIA, en lo que fue conocido como la Invasión de la Bahía de Cochinos, mil 500 exiliados cubanos, entrenados por Estados Unidos en Honduras y llamados “Brigada 2506”, volvieron a la isla con la esperanza de derrocar al régimen castrista. Sin embargo, Kennedy ordenó que la invasión se llevara a cabo sin el apoyo aéreo de Estados Unidos. El 19 de abril el gobierno cubano había capturado o ejecutado a los invasores exiliados, y Kennedy se vio obligado a negociar la salida de los mil 189 sobrevivientes. Entre las causas del fracaso del plan, se han señalado la falta de diálogo entre los líderes militares, y la falta total de apoyo naval para hacer frente a la eficaz artillería de la isla, que incapacitó fácilmente a los exiliados cubanos cuando desembarcaron. Después de 20 meses, Cuba liberó a los exiliados capturados a cambio de 53 millones de dólares en comida y medicina. El incidente fue muy embarazoso para Kennedy, pero él se responsabilizó totalmente del fracaso. (Jean Edward Smith, “Bay of Pigs: The Unanswered Questions”, The Nation, April 13, 1964)
Kennedy encomendó a sus asesores, entre ellos a McGeorge Bundy, la posibilidad de cambiar de posición y estudiar la alternativa de abandonar la agresividad anticubana e intentar un acercamiento.
Tras el fiasco el Presidente desmanteló la antigua estructura de la CIA responsable de la catástrofe, entre ellos a su director, el artero Allen Dulles.
Cuba sería un tema que continuaría generando dolores de cabeza para Kennedy, no sólo por la cercanía de la “amenaza comunista” que Fidel Castro Representaba, sino por su alianza tan cercana del enemigo público de Estados Unidos: La Unión Soviética.
Fue precisamente esa alianza lo que provocó que el mundo se mantuviera en vilo durante días, ante la amenaza de una guerra nuclear entre las dos potencias mundiales, durante la llamada “crisis de los misiles de Cuba”, que comenzó el 14 de octubre de 1962, cuando aviones espías U-2 tomaron fotografías de la construcción de silos para misiles soviéticos de largo alcance en Cuba. Las fotografías fueron mostradas a Kennedy el 16 de octubre de 1962. Estados Unidos se encontró ante una inminente amenaza nuclear. Kennedy se enfrentó a un dilema: Si los Estados Unidos atacaban tales asentamientos, se podría ocasionar una guerra nuclear con la U.R.S.S….
CONTINUARÁ…

* Académico, analista geopolítico y consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública
albertogomez.consultor@gmail.com