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VISOR INTERNACIONAL: La política exterior global

VISOR INTERNACIONAL: La política exterior global

Jun 2, 2012

Por Alberto Gómez *

Las relaciones internacionales siempre han sido tema delicado y propenso a complicaciones para los gobiernos de las naciones dada la complejidad que representan las negociaciones entre ideologías e idiosincrasias a veces completamente distintas unas de otras.

En la actualidad, las relaciones entre países están pasando por duras pruebas, en las que los factores socio-políticos y económicos juegan un papel determinante; ejemplo de esto es la Unión Europea. La actual crisis económico-financiera que no cesa en el continente europeo, ha venido cambiando el ritmo y la forma de las relaciones entre sus miembros y hacia fuera del Viejo Continente.

El cambio de regímenes de gobierno, adecuándose a las actuales situaciones o como consecuencia de las demandas de la población civil, está marcando nuevos direccionamientos de los países miembros de la Unión Europea.

Para no ir lejos, en Francia, el reciente triunfo del candidato socialista –ahora presidente– François Hollande, ha marcado un nuevo rumbo para el país galo. En buena medida, el resultado de las recientes elecciones han sido un referéndum a favor o en contra de Nicolás Sarkozy a sus cinco años de gobierno.

La forma de gobernar de Sarkozy, tomando un direccionamiento de extrema derecha y de políticas públicas abiertamente neoliberales, alejó a Francia de los ideales de la Revolución Francesa de 1789 y de su tradición nacional, transmitiendo un mensaje de universalismo, igualdad y fraternidad. La prueba más reciente y contundente de lo anterior es la invasión armada a Libia, una nación libre y soberana que se vio traicionada por las ruines ambiciones de los piratas imperialistas en pos de sus riquezas naturales.

Hollande marcó su campaña electoral con el mensaje de volver a la normalidad a Francia, alejándolo de la ruta que Sarkozy eligió. Ahora, el nuevo presidente francés está buscando desmarcarse de su antecesor y todo lo que ello implica, incluyendo la tónica con la que aquel llevó las relaciones con países como Alemania, ante el cual se prestó a ser un fiel servidor a los intereses de sus banqueros y del Banco Central Europeo.

La primera visita de Estado realizada por Hollande –el mismo día de su toma de posesión como presidente de la República Francesa– fue a Alemania, donde se entrevistó con la canciller Angela Merkel. Aunque el encuentro fue breve, y algo de nerviosismo se manifestó en este, se marcaron algunas diferencias importantes.

A la explicación de Hollande de su deseo de modificar el pacto fiscal acordado con los 25 Estados Europeos para orientarlo más al crecimiento, Angela Merkel sólo se encogió de hombros. Al ser entrevistada acerca del nuevo presidente francés y a la pregunta expresa de si tenía algún temor a hacia este, Merkel rió y dijo: “No me asusto muy seguido, dado que el miedo no es un buen consejero en la política”.

Mientras Hollande afina e implementa cambios en las políticas públicas e internacionales –como buscar la reconciliación con México después del ríspido episodio Cassez–, también toma cartas en el asunto de Siria.

Vladimir Putin acaba de estar en su primera visita a Alemania como presidente electo en su tercera semana como dirigente de su país. El motivo principal de su viaje es resultado de la presión de países occidentales para que Rusia disminuya su apoyo al gobierno de Siria, que se encuentra sumida en una supuesta guerra civil –que es el mismo caso que Libia padeció– y cuya solución no se vislumbra hasta el momento, sobre todo por los intereses extranjeros puestos en la lucha armada de los rebeldes que buscan derrocar al presidente Al-Assad, a quienes países como Estados Unidos provee de armas y pertrechos buscando desestabilizar al Estado sirio.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, hizo afirmaciones pocas horas antes de la reunión de Putin con Merkel incitando a Moscú a suspender su apoyo al presidente sirio Bashar Al-Assad debido a la violenta represión del régimen sirio.

“En nuestra opinión, Rusia debería reconocer que nosotros no trabajamos contra los intereses estratégicos rusos cuando queremos poner fin a la violencia en Siria”, declaró Westerwelle al diario Die Welt.

La ONU advirtió que existe un riesgo de una “catastrófica guerra civil” en Siria después de la masacre de Hula, que dejó 108 muertos y provocó la indignación internacional.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, sostuvo el viernes durante una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos sobre Siria que la masacre de Hula podría constituir “crímenes contra la humanidad y otros crímenes internacionales”. Esos actos pueden ser la señal de un modelo de ataques sistemáticos o generalizados contra las poblaciones civiles que fueron perpetrados con total impunidad”, dijo Pillay.

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton afirmó el jueves: Los rusos “me dicen que no quieren una guerra civil (en Siria). Yo les he dicho que su política contribuirá a una guerra civil”.

Sin embargo, el Kremlin se mostró insensible a la presiones. “La posición de Rusia es bien conocida. Es equilibrada y constante”, aseguró el jueves Dimitri Peskov, el portavoz de Putin. (ANP/AFP, 1/6/2012)

El incremento de la presión internacional para resolver el conflicto en Siria está provocando también una división más marcada entre Europa y Eurasia, toda vez que Rusia –y algunos de sus aliados menores– y China mantienen el apoyo irrestricto al gobierno de Al-Assad, y no sólo de palabra, sino con acciones, como el suministro de armamento a su gobierno para combatir a los “rebeldes” y, en realidad, prepararse contra una eventual invasión o ataque de la coalición formada por las potencias imperialistas europeas –mismo caso que Libia–.

En el caso de la relación bilateral Estados Unidos-Rusia, el escenario no parece nada fácil, menos aún si el ya electo candidato del Partido Republicano por la presidencia, el ex gobernador y empresario Mitt Romney, ganará la elección en noviembre de este año.

No obstante los republicanos tenían la casi certeza de su triunfo en los comicios presidenciales al iniciar el año –de acuerdo a sondeos de opinión–, en que se ufanaban de que casi cualquier candidato de su partido vencería por mucho a Obama buscando su reelección, las apuestas han cambiado. Los más recientes sondeos de opinión muestran un apoyo casi igual a ambos candidatos; es por esto que uno de los factores importantes será la decisión de quien les acompañaría en la vicepresidencia, ya que ambos necesitan de alguien con mucha habilidad probada en el manejo electoral y político, que lleve hacia su cauce el mayor número de votos posible.

Mitt Romney, de ser electo presidente en noviembre próximo, se pronostica tendría la misma visión que “Baby” Bush y sus compinches –Cheney y Rumsfeld– respecto a Rusia, esto es, no darle la importancia que la gran nación Euroasiática tiene. La visión neoconservadora de los republicanos ven disminuida la influencia global rusa desde la desaparición de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, no se debe olvidar el milagro ruso y su resurgimiento al primer plano mundial, luego de haber padecido una grave crisis sociopolítica y económica luego de la caída de la “cortina de hierro”. La evidencia más fehaciente al respecto es la conformación del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), es decir el surgimiento de un nuevo bloque mundial de potencias económicas en franca alianza, que ha servido en varias ocasiones, de un par de años hacia acá, como contrapeso a los deseos o decisiones de la dupla anglosajona –Estados Unidos y el Reino Unido–.

Ya se verá cómo avanzan las relaciones bilaterales Estados Unidos-Rusia en el corto plazo. Por lo pronto, habrá que estar atentos al desarrollo de la reunión del G-20, a celebrarse en México este mes de junio, en que probablemente se mejore la desfavorable impresión dejada con el inicio de las relaciones entre ambos países tras la ceremonia de inauguración del gobierno de Putin, cuando fue suspendida la visita del presidente Barack Obama y luego la presencia de Putin en Camp David.

Las relaciones internacionales, tema intrincado e igualmente delicado tendrá un especial escenario este 2012, cuando se sigan definiendo nuevos gobiernos en procesos electorales supuestamente democráticos –México incluído– que perfilarán el nuevo rumbo de la política exterior global.

 

* Académico, analista geopolítico y consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com