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VISOR INTERNACIONAL: PETRÓLEO Y LA TROMPA DEL ELEFANTE

VISOR INTERNACIONAL: PETRÓLEO Y LA TROMPA DEL ELEFANTE

Abr 21, 2012

En España, a pesar de la grave situación económica por la que atraviesa –la peor después de la posguerra–, hay un espíritu optimista y esperanzador, cuando menos en la clase más privilegiada del país ibérico: la realeza. En días recientes se dio a conocer el infortunado accidente del rey Juan Carlos I de España –una caída– que tuvo como consecuencia una cirugía de cadera para la implantación de una prótesis, según el parte médico divulgado el pasado domingo 15 de abril.

 

La caída accidental que sufrió el monarca español, de 74 años de edad, tuvo lugar en el sur de África, en Botsuana, (un admirable país cuya tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto es de las más altas del mundo, a pesar de que el 70 por ciento de su territorio pertenece al desierto del Kalahari) mientras estaba en una expedición de cacería.

 

El hecho del incidente ha causado revuelo y controversia en la opinión pública mundial, no por el hecho de su estado de salud, ni por el de estar de cacería, sino por la circulación de las fotos de sus trofeos de cacería de su expedición. Las fotografías que han sido vistas por millones de personas y ha causado la repulsa de españoles y extranjeros, son en las que aparece el monarca con su rifle de caza en la mano, en una, posando con dos búfalos abatidos por él, y en otra, al frente de un ejemplar de elefante africano adulto, también cazado por Su Majestad el rey Juan Carlos I de España.

 

No de sorprenderse el hecho de que el monarca español se haya ido de cacería al Continente Africano, ésta ha sido su costumbre desde muy joven, aún antes de asumir el trono. Además, muchos personajes pertenecientes a la realeza tienen esta afición.

 

El revuelo e indignación causados a raíz de la evidencia fotográfica se debe, primero a que estas dos especies de mamíferos, que forman parte de los “cinco grandes” de la cacería (junto con el león, el rinoceronte y el leopardo), son especies en peligro de extinción, pero a pesar de ello se continúa con su caza, sobre todo quienes tienen el poder económico para sortear cualquier tipo de impedimento legal o moral.

 

Si bien, la caza de elefantes es una acto reprochable por el hecho mismo, lo es doblemente en este caso, en el que los índices de desempleo en España alcanzan cifras alarmantes –el 20 por ciento, y en algunas zonas más del 25– y la economía se tambalea peligrosamente, poniendo en peligro al euro, como ha sido el caso de Portugal, Grecia, Italia, Irlanda; mientras el rey, ajeno a ello, dilapida el dinero de las arcas públicas en una afición sumamente costosa: seis mil 600 euros por semana y matar un elefante 11 mil 500, más gastos de transportación y la guía de un cazador profesional, que puede ascender a otros mil 500 euros por día.

 

El rey Juan Carlos I, en un hecho sin precedentes se disculpó ante la ciudadanía española por los hechos ocurridos, reconociendo su error, asegurando que no se volverá a repetir. “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”, dijo el monarca con rostro serio a un equipo de televisión española antes de abandonar la clínica madrileña donde llevaba ingresado desde el sábado después de que se le implantara una prótesis de cadera.

 

Las disculpas públicas del monarca, las primeras de su reinado, recibieron el apoyo de los principales partidos políticos, que habían reclamado insistentemente el gesto desde principios de semana. El Partido Popular mostró su “respeto a una monarquía que está en sintonía con lo que el pueblo español espera y necesita de ella” en un comunicado.

 

“Creemos que su majestad el Rey ha hecho bien haciendo este tipo de declaración pública, recogiendo así el sentir mayoritario de la ciudadanía”, dijo Trinidad Jiménez, secretaria de Política Social del Partido Socialista, a periodistas. Tanto el PP como el PSOE desearon al monarca una “pronta recuperación”. (Reuters España. 18/4/2012)

 

Sin embargo, paralelamente al tema del monarca español y sus aventuras de caza, está el de la expropiación del Gobierno argentino de la petrolera del mismo país, YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), privatizada en los años noventas por el endeudado, corrupto y debilitado gobierno de Carlos Ménem, y vendido a la española Repsol, fruto de la presión diplomática del Gobierno español.

 

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se encuentra así en medio de una cruzada político-mediática mundial en su contra, ya que ha afectado los intereses de los antes conquistadores españoles y de los socios comerciales de Repsol –de distintos países y empresas–. Algo muy parecido a lo sufrido por el Gobierno venezolano de Hugo Chávez a inicios de la década del dos mil, por su medida de defensa a la soberanía económica y petrolera.

 

El polémico anuncio hecho por la presidenta argentina el lunes 16 de abril, puso de manifiesto la firmeza de su gobierno de corte social-demócrata, justificando la expropiación debido al bajo rendimiento que Repsol-YPF estaba teniendo, con insuficiente inversión y escasa producción, lo que provocó que en 2011 Argentina se viera obligada a importar más gas y petróleo que la que se produjo, y pagar la factura de nueve mil 397 millones de dólares por dichos hidrocarburos, representando esto una grave amenaza para su balanza comercial, que podría impactar peligrosamente a su asombroso crecimiento del 9 por ciento anual sostenido durante los últimos nueve años.

 

El decreto de nacionalización enviado por la presidenta Fernández al Congreso, declara de “interés público” el logro del “autoabastecimiento de la producción de hidrocarburos y también las tareas “de explotación, industrialización, transporte y comercialización”. Asienta legalmente el fin de la primacía del capital sobre un recurso cuyo carácter finito, de seguridad nacional y objeto de desaforada especulación, así como su condición de palanca de desarrollo, exige como ninguno quedar bajo la total rectoría del Estado. YPF, fundada en 1922 por el legendario general Enrique Mosconi, su arquitecto y director durante ocho años, fue una entidad pública por la que los argentinos sintieron siempre un enorme orgullo, no sólo por su abastecimiento del mercado nacional sino su ostensible contribución al desarrollo económico y social y su condición de símbolo de soberanía.

 

“YPF es de todos, quiero que lo tengamos muy claro”, dijo Fernández en un discurso por cadena nacional. Según legisladores y gobernadores, el Congreso aprobaría rápidamente la propuesta, que Fernández dijo que busca dar al país libertad para decidir su política energética y recuperar un perdido autoabastecimiento.

 

Tras ese anuncio, el Ejecutivo de España dijo que interpreta la decisión como un gesto hostil. El Gobierno condena con absoluta energía la arbitraria decisión de Argentina de expropiar las acciones de Repsol en YPF, dijo el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, tras una reunión de urgencia con el presidente Mariano Rajoy. “Habrá consecuencias”, agregó.

 

Previamente, Fernández dijo que no respondería lo que calificó de amenazas hechas desde España. “Esta presidenta no va a contestar ninguna amenaza, no va a responder ningún exabrupto, no se va a hacer eco de la falta de respeto ni de frases insolentes, porque represento a los argentinos; soy una jefa de Estado, no una patotera (matona)”, aseveró. (La Jornada. 17/4/2012)

 

Las declaraciones de la empresa Repsol y de los ministros y funcionarios españoles han sido todos en un tono de amenaza, considerando la iniciativa de expropiación como un acto de agresión por parte del gobierno argentino. Parece ser que a pesar de los siglos transcurridos, la corona española no ha asumido la derrota en la batalla de Ayacucho, la que en 1824 termino con los últimos reductos de los conquistadores españoles en la región del sur de América. Habrá que observar detenidamente la evolución y consecuencias de la defensa de la soberanía argentina ante los cínicos y voraces embates del Gobierno español y los intereses detrás de la corona, antes conquistadora.

 

* Analista geopolítico y Consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com