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Visor internacional: PUTIN, NUEVO PRESIDENTE RUSO

Visor internacional: PUTIN, NUEVO PRESIDENTE RUSO

Mar 10, 2012

Con el 64 por ciento de los votos a su favor, Vladimir Putin se yergue victorioso como el presidente electo de la poderosa Rusia. El domingo 4 de marzo se celebraron las elecciones presidenciales en la nación rusa, donde el favorito para ganar era a todas luces, el primer ministro Vladimir Putin, del partido Rusia Unida (del que es su presidente).

 

En un proceso electoral complicado y tenso, con movilizaciones ciudadanas y de los otros candidatos presidenciales alegando fraude, es innegable el triunfo del todavía primer ministro Putin al alcanzar la mayoría absoluta en la primera vuelta electoral, con lo que volverá al Kremlin por un tercer periodo como presidente. Vladimir Putin es un hombre de 59 años, nacido en Leningrado (hoy San Petersburgo) en el seno de una familia trabajadora; es un hombre que logró forjarse por méritos propios el éxito en la política.

 

Dada la personalidad de Putin, es evasor de las apariciones públicas y el protagonismo mediático; enemigo de las entrevistas, es un hombre sencillo pero de carácter sumamente fuerte y firme que gusta de disfrutar de deportes extremos que requieran de una gran fortaleza física. Inteligente, hábil, calculador y astuto en su pensar y actuar –consecuencia de tantos años en los servicios de inteligencia soviéticos– que conoce muy bien acerca de las relaciones internacionales desde adentro, lo que le ha valido a Rusia el refortalecimiento de su imagen y presencia en el mundo a partir de sus dos anteriores gestiones como presidente (2000-2004 y 2005-2008).

 

Estudió Derecho en la Universidad Estatal de Leningrado –graduándose con honores–, donde fue alumno del que sería alcalde de la ciudad, Anatoly Sobchak. En 1975 Vladímir Putin comenzó su vida profesional en la Dirección de la Inteligencia Exterior del Comité de Seguridad del Estado (KGB), en la antigua URSS, donde alcanzó el rango de teniente general. Según su currículum, trabajó en Alemania durante la década de los 70, pero también se ha especulado, después de ser nombrado jefe del Servicio Federal de Seguridad (SFS), que pertenecía a los servicios de disidencia interna, el Quinto directorio de la KGB.

 

A su regreso de Alemania, Putin se instaló nuevamente en Leningrado donde ocupó el cargo de vicerrector adjunto de relaciones internacionales de la universidad de esta ciudad. Después de la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento de la URSS, Vladimir Putin empezó a ocuparse de temas de política municipal en su ciudad natal, en el periodo en el que era alcalde de Leningrado Anatoly Sobchak, considerado muy liberal y con una enorme popularidad entonces.

 

En 1990 fue asesor del Presidente del Consejo Municipal de Leningrado (con su antiguo maestro). Inmerso en las tareas municipales, Vladimir Putin entró en relación con Anatoly Chubais, “padre” de las privatizaciones y responsable de la economía rusa. Sobchak y Chubais fueron dos personajes muy activos en Rusia desde el colapso de la Unión Soviética, y la introducción de Putin en la política fue con el padrinazgo de ambos personajes.

 

Entre 1991 y 1996 ocupó la presidencia del Comité para las Relaciones Internacionales del Ayuntamiento de San Petersburgo, cargo que compartió a partir de 1994 con el de primer Vicepresidente del Gobierno de esta ciudad (vicealcalde). Tras dimitir de su cargo luego de la derrota electoral de Sobchak, quien aspiraba a la reelección y de quien fue coordinador de su campaña, Putin se traslada a Moscú, donde ocupó cargos públicos cercanos al presidente Boris Yeltsin.

 

En 1998 fue nombrado Director del Servicio Federal de Seguridad (SFS), la más importante de las cuatro ramas en que se dividió el KGB y heredera de las funciones de policía política; meses más tarde sería nombrado, a la par, Secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia. En 1999 Boris Yeltsin lo nombra primer ministro en sustitución a Serguei Stephasin. Esto demostraba la gran confianza que el presidente le tenía, formando parte de su cerrado círculo cercano, preparándolo para sucederlo en la presidencia del país ante el debilitamiento de la gestión en su segundo periodo presidencial, agravado por el conflicto en la zona del Cáucaso, principalmente en Chechenia.

 

Meses más tarde, Yeltsin dimite al dar su mensaje de fin de año y Putin asume el cargo de presidente interino, jefe del Estado ruso y las Fuerzas Armadas. Ese día afirmó frente a las cámaras de televisión rusas: “Hoy se me han asignado las funciones de jefe de Estado. Quiero subrayar que ni por un minuto en el país ha habido ni habrá un vacío de poder y las autoridades cortarán de raíz cualquier intento de quebrantar la legislación y la Constitución de Rusia”. El país tenía en su mando al hombre fuerte que se necesitaba ante la situación problemática en sus provincias, iniciada al escindirse la Unión Soviética en manos de Mikhail Gorbachev.

 

A los pocos días de asumir el interinato, Putin manifiesta sus intenciones de contender por la primera magistratura del país en las elecciones al año siguiente, en las cuales consigue ser el vencedor. Durante su primer mandato como presidente de Rusia, logra altos índices de crecimiento económico para su país, incrementando en más del 72 su PIB (Producto Interno Bruto) y un decrecimiento de la pobreza de más del 50 por ciento. Debido a esto, y a otros logros –como la guerra de reconquista del territorio checheno, por ejemplo–, en 2004 logra reelegirse para su segundo periodo presidencial, con casi el 72 por ciento de los votos emitidos.

 

Al término de su segundo periodo, que consolidó a Rusia como una nación fuerte, firme y poderosa, y ante la imposibilidad de un tercer mandato consecutivo, nombra a Dimitri Medvedev como el contendiente por la presidencia, de su partido Rusia Unida. Medvedev, una vez electo, designa a Putin como su primer ministro, de quien se apoyará para tomar las decisiones importantes y trascendentales para Rusia. Desde el inicio de la gestión de este en la presidencia, se dice que fue realmente Putin quien gobernaba el país.

 

Ahora, en marzo del 2012, Vladimir Putin se erige como presidente de Rusia por un periodo de seis años, el primero de esta duración en Rusia tras una reforma constitucional. Inmediatamente al término de las elecciones del domingo 4 de marzo, se han sucedido una serie de protestas en varias ciudades rusas, como San Petersburgo y Moscú alegando fraude electoral; empero, la mayoría de esas manifestaciones, han sido promovidas y auspiciadas por los demás partidos y contendientes que perdieron y por agentes fuera de Rusia, con intereses claros por crearle problemas al hombre fuerte del Kremlin.

 

Según algunos analistas, en el supuesto caso de un fraude electoral, Putin no habría alcanzado legalmente el triunfo en la primera vuelta, pero sí en la segunda. Desde el exterior, las agencias de prensa reportaron que los primeros en felicitar a Putin fueron el presidente venezolano, Hugo Chávez, y su par chino, Hu Jintao, mientras el estadounidense Departamento de Estado se pronunció por una investigación creíble de las denuncias de fraude electoral.

 

En medio de la celebración de su triunfo electoral, Vladimir Putin recibió la felicitación del secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y acordó celebrar un encuentro bilateral con el presidente electo próximamente, dice un comunicado publicado en la página Web de la Alianza Atlántica.

 

Además, Rasmussen expresó la esperanza en que las partes lograrán registrar avances en la cooperación en materia de defensa antimisiles, (RIA Novosti, 8/3/2012). El viernes 9, Putin recibió una llamada de felicitación del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y afirmó que “se fomentarán las tendencias positivas en las relaciones de los últimos años bilaterales” y dijo estar dispuesto a “cooperar estrechamente con el presidente electo Vladimir Putin”.

 

Putin subrayó a su vez la gran importancia de la cooperación de los dos países para garantizar la seguridad internacional ante la actual situación inquietante. Al mismo tiempo, el presidente electo habló sobre las discrepancias de las partes con respecto al escudo antimisiles en Europa, uno de los problemas más candentes de las relaciones bilaterales, y abogó por intensificar la cooperación económica que actualmente va a la zaga de la política, (RIA Novosti, 10/3/2012).

 

La presencia internacional de Rusia seguirá creciendo, no sólo en el aspecto económico, sino como un importante contrapeso a las ideas y acciones de las potencias occidentales como Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, dando un respiro o cuando menos alimentando la esperanza de la continuación de una relativa paz mundial.

 

* Analista geopolítico y consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com