Portal informativo de análisis político y social

VISOR INTERNACIONAL: RENUNCIAS FORZADAS EN EL G-20

VISOR INTERNACIONAL: RENUNCIAS FORZADAS EN EL G-20

Nov 19, 2011

 

Nos encontramos en este momento ante cambios altamente significativos e importantes en la historia de Europa, probablemente tanto como lo fue la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética (URSS). Los escenarios que estamos presenciando son sumamente complejos y variados; tal vez pudiéramos pensar que es una historia que se repite, con los cíclicos cambios que la historia evidencia desde sus inicios. Sin embargo, a diferencia de otros conflictos vividos en otros siglos y otros tiempos por los europeos, ahora el grado de complejidad es distinto.

 

Ante el proceso de mundialización en todos los ámbitos –económico, financiero, político, cultural, educativo y social– el fenómeno globalizador ha generado conflictos nunca antes visto por el ser humano, dada la gran mezcla de factores que inciden ahora en un destino común.

 

Hemos visto, sobre todo en las últimas décadas, los devastadores efectos que ha provocado la bursatilización internacional, por ejemplo. Los ejemplos de las caídas de las bolsas de valores en distintos países cómo han impactado a otros y a la economía mundial: el Efecto Tequila de México, el Efecto Caipirinha de Brasil, el Efecto Jazz de Argentina, etcétera.

 

Europa es en este momento el escenario de estos cambios que vienen con paso firme y que serán definitorios no sólo para los europeos, sino para el resto de los países del orbe. Los actuales cambios que se suscitan en los gobiernos europeos, en particular los de Grecia e Italia, obedecen no para la complacencia de los gobernados o para su beneficio, sino para “sanear” los errores cometidos por los salientes gerentes en turno, en una simulación más que evidente.

 

En Italia, la dimisión del ex primer ministro Silvio Berlusconi, ha obedecido más que otra cosa a crear una falsa ilusión de que las cosas van a cambiar. El ex premier italiano, venía cavando su propia tumba desde hace tiempo, no únicamente con su estilo de gobernar y las decisiones que tomó en el cargo, sino además con su escandalosa vida personal, que daba mucho de qué hablar, a italianos y extranjeros.

 

El Grupo de los 20, o G-20 es un foro en el que participan 19 países más la Unión Europea y se reúnen regularmente desde 1999 sus jefes de Estado (o Gobierno), ministros de finanzas y economía, así como gobernadores de bancos centrales.

 

El G-20 está constituído por los países más industrializados (el G-7), Rusia (G-8) y los países con economías emergentes recientemente industrializados de todas las regiones del mundo más la Unión Europeo como bloque económico. En este foro creado para la supuesta cooperación y consulta entre sus países miembros, el tema central es el sistema financiero mundial. En cada reunión se revisan, analizan, evalúan temas relacionados con la economía y finanzas, buscando crear un clima de estabilidad mundial en estos rubros y otros que directa o indirectamente se relacionan o derivan de ellos.

 

Los países miembros del G-20 son: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

 

La más reciente cumbre del G-20 se celebró hace unos días en Cannes, Francia, bajo el lema: “Nuevo Mundo, Nuevas Ideas”. Los resultados obtenidos en esta fueron bastantes escasos, casi nulos, sobre todo en su plan de lucha en contra de la mayor profundización de la actual crisis económico-financiera en Europa, que se ha regado como polvorín en todas direcciones del mundo.

 

Amén de la grave situación por la que Grecia atraviesa en estos momentos –comentada en anteriores ediciones de Visor Internacional– es Italia el actor del G-20 que más preocupa el día de hoy, ya que la caída de su sistema financiero, ante la inusitada fuga de capitales de inversión, traería funestas consecuencias inmediatas para toda la Unión Europea, de la que sería mucho muy difícil salir continuando el actual esquema de esa unión de economías y políticas tan diversas en todos sus países miembros, lo que ha generado inconformidades sociales casi desde que esta se conformó, dada la desigualdad de sus condiciones individuales en todos aspectos.

 

En general, como parte del resultado –si es que así se le puede llamar-– de la reunión en Cannes, ha sido la dimisión de los primeros ministros Berlusconi, de Italia y Papandreu de Grecia; los dos países con mayores problemas financieros y sociales en ciernes. El tema del rescate de Grecia e Italia marcó la pauta entre los participantes, así como elevar la capacidad del fondo de rescate de la zona euro, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o EFSF (por sus siglas en inglés).

 

El Banco Central Europeo se ha negado a proporcionar la necesaria financiación de 608 mil millones de dólares, que se podrían aprovechar para otros proyectos que no fueran los rescates de las economías en hundimiento. Esto ha provocado una persecución de los países con superávit, como China.

 

Las intenciones de obligar a estos países con finanzas públicas sanas y una economía destacadamente en franco crecimiento, para que reduzcan o disminuyan el fortalecimiento de sus monedas, ha venido generando un clima de tensión entre estos y los demás miembros del G-20; tal es el caso de China y Brasil.

 

Un mayor papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la resolución de la actual crisis financiera de Europa, fortalecería enormemente la presencia e influencia de estos países (Brasil y China) en el mundo, además de que sus monedas comenzarían a jugar un papel importantemente competitivo en los mercados mundiales, creando nuevas alternativas al dólar como divisas de reservas internacionales. Esto representa una declaratoria de guerra a la menguada y en declive economía estadounidense, otrora hegemónica mundial.

 

Al final, el G-20 acordaron sólo explorar opciones, incluyendo permitir a las naciones a que hagan contribuciones voluntarias al Fondo Monetario Internacional y el uso especial de la moneda nominal del FMI, en cierto modo. Un número de economías más fuertes, como China, Alemania, Canadá y Brasil acordaron limitar cualquier ajuste fiscal y, posiblemente, hacer más para impulsar la demanda.

 

Los Estados Unidos por su parte, también demandaron una pequeña victoria en un compromiso de China para aumentar la flexibilidad de su moneda. Los dirigentes chinos, sin embargo, pueden establecer una distinción entre la flexibilidad y la apreciación del yuán, ya que argumentan que las fuerzas del mercado pueden mover la moneda en ambos sentidos. (Associated Press, 8/11/11)

 

La tensión que se manifestó en la reunión del G-20, creó un ambiente tan denso que casi se podía cortar con tijeras, ya que la Tercera Guerra Mundial está en marcha, pero, a diferencia de las dos anteriores guerras, esta se viene dando –y desde hace tiempo– en el campo de las finanzas internacionales, que ha venido teniendo como residuos del proceso, nuevas intervenciones y guerras imperialistas, como el reciente ejemplo de Libia.

 

La dimisión y caída de dirigentes de primer orden –en lo aparente– como consecuencia de las actuales situaciones, es sólo la punta del iceberg, pero que, de alguna manera, les brinda un valioso tiempo a quienes mueven los hilos de las finanzas internacionales para preparar las siguientes fases de su maquiavélica estrategia en pos del control de regiones geográficas enteras.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com