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VISOR INTERNACIONAL: SIRIA Y LA DESINFORMACIÓN

VISOR INTERNACIONAL: SIRIA Y LA DESINFORMACIÓN

Feb 11, 2012

En apariencia, están dando resultado las argucias de que se valen los mass media occidentales para continuar con su campaña de desinformación respecto a lo que sucede en Siria. Muchas personas alrededor del mundo, están convencidas de que el régimen de Bashar Al-Assad es un gobierno asesino y represor que merece ser exterminado. Esta tan socorrida táctica de los poderes más allá de las fronteras sirias, es la misma, idéntica, a la utilizada en algunos países árabes, tanto del Norte de África como en Oriente Medio.

 

Hace algunos meses vaticinábamos en este mismo espacio de análisis, acerca del próximo objetivo de Washington-Tel Aviv, el país al que ahora hacemos referencia: Siria; tan largamente codiciado que se tuvo que dejar cocer a fuego lento, para que no se violentara dicho proceso, amén de las especulaciones de la gravedad del conflicto que allí se gesta desde meses atrás –con preparación de años de los otancistas–.

 

Siria y su presidente, Bashar Al-Assad, corren ahora un grave riesgo, no sólo de ser derrocados, sino de ser brutalmente masacrados. Por esta razón, existe un fuerte rumor –no confirmado hasta el momento de cierre de edición– de la sigilosa salida del país de la familia de Al-Assad, con destino de algún país europeo.

 

Toda la maquinaria de manipulación mediática está puesta en marcha en contra del actual Gobierno sirio; en la mayor parte de los telenoticiarios y prensas occidentales, presentan con mayor frecuencia y crudeza, escenas de bombardeos, cifras de muertes de civiles y la horrorífica destrucción en algunas de las principales ciudades de Siria. Esto, conjuntamente con declaraciones de “líderes” políticos y de opinión –pro-sionistas–  pretenden tener una mayor manipulación de las masas y de los gobiernos de países miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

 

El presidente estadounidense Barack Obama, declaró hace un par de días luego de una reunión con el primer ministro italiano, Mario Monti, que el actual presidente sirio debería abandonar el poder para detener el grave conflicto civil que se vive en el país, haciendo alusión a los supuestos ataques de las Fuerzas Armadas del régimen de Bashar Al-Assad sobre la población civil, aparentemente inconforme y en protesta contra su gobierno. Estas declaraciones fueron hechas luego de la muerte de más de 80 personas el pasado jueves 9 de febrero, en la ciudad siria de Homs, donde las “protestas” son más intensas.

 

“Los dos (Obama y Monti) tenemos un gran interés en poner fin al atroz baño de sangre que hemos visto y ver una transición desde el actual gobierno que ha reprimido a su propio pueblo”, dijo el mandatario estadounidense ante los mass media. Esto en el contexto de las declaraciones de la ONU que urgen a una rápida solución del conflicto ante el “agravamiento” de la situación ante la falta de consenso internacional.

 

En el territorio estadounidense, el ex candidato presidencial republicano y actual senador por el estado de Arizona, John McCain, también hace su parte en la maquinaria manipulativa de la opinión pública, declarando en Washington el día martes 7, que más de 40 mil militares sirios han desertado de las Fuerzas Armadas, haciendo relucir sus dotes histriónicas sorprendiéndose por la cifra, como si el bienestar civil de este país árabe realmente le importara.

 

En sus declaraciones, exigió a Washington considerar la posibilidad de armar a los grupos opositores que tratan de derrocar al gobierno de Bashar Al-Assad. “Debemos empezar a considerar todas las opciones, incluida la de armar a la oposición. El derrame de sangre debe parar” –atención a las palabras claves del momento: derramamiento, sangre, parar– dijo McCain luego de una reunión con el canciller israelí Avigdor Lieberman en Washington –del mismo apellido que el vicepresidente estadounidense– un día después de que Estados Unidos cerrara su embajada en Damasco y retirara a todo su personal.

 

Este aceleramiento en declaratorias a favor de una intervención en Siria, se deben al veto ejercido por Rusia y China el pasado 4 de febrero –ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas– en contra de una resolución contra Siria.

 

Este veto ha sacudido a la ONU desde sus cimientos, al igual que a sus incondicionales pro-imperialistas como Arabia Saudita, cuyo rey, Abdalá bin Abdelaziz, declaró al respecto del veto, que esto generará una importante desconfianza hacia este organismo internacional (la ONU) y que fue una decisión “no deseable” y advirtió que “no presagia nada bueno” y (Efe, 10/2/2012).

 

A esta línea se une el títere Gobierno de Libia –impuesto después del derrocamiento y asesinato de su auténtico líder Muammar Gaddafi– cuyas autoridades han expulsado a todos los diplomáticos sirios del país, según ha declarado este jueves (9 de febrero) el portavoz del Ministerio de Exteriores libio, Saad al Shimani, a la cadena Al-Yazeera; “los trabajadores de la embajada de Trípoli tienen tres días para abandonar el país”, explicó Shimani.

 

El Consejo Nacional de Transición libio –que en realidad no es tal– reconoció en octubre al Consejo Nacional de los opositores sirios como único representante del pueblo sirio (elmundo.es, 9/2/2012). ¿Pero cómo no va a ser? Si son emanados de las mismas academias y con iguales intenciones.

 

El sábado 11 corrió la noticia de que en la ONU circula el borrador de una nueva resolución sobre Siria, la que respaldaría la trazada por la Liga Árabe, vetada por China y Rusia. Aunque dicho documento no tiene validez legal alguna, ya que quien lo decide es el Consejo de Seguridad del Organismo, sí ejercerá más presión para la Intervención de la ONU en Siria.

 

Este documento que ahora circula por las oficinas de representación de los países miembros de las Naciones Unidas, preconiza sobre el cese de las supuestas “violaciones de los Derechos Humanos contra la población civil” y demanda “el fin de la impunidad” de quienes “han cometido delitos contra la humanidad”.

 

En su lista de peticiones al Gobierno de Al-Assad, la Asamblea General agrega “la retirada del Ejército sirio de las ciudades y pueblos” sirios, que el régimen garantice el carácter pacífico de las manifestaciones, así como la llegada de “ayuda humanitaria” a la población, y el “acceso absoluto y sin tapujos a la misión de observadores de la Liga Árabe”, por segunda vez. (europapress.es, 11/2/2012)

 

Esto significaría, en los hechos, vulnerar la defensa del país acuartelando a sus Fuerzas Armadas, ahora desplegadas por todo el país y en alerta de una posible intervención armada otancista, la réplica de lo sucedido en Libia hace algunos meses; dicha petición a la que muy probablemente el presidente Al-Assad se niegue, si es que este documento llega a tener algún tipo de validez –que no tendría por que ser así–.

 

Mientras lo anterior sucede en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, en la ciudad siria de Alepo, al norte del país, se registró un doble atentado contra sedes gubernamentales (de Inteligencia y de Policía), causando al menos 25 muertos y más de 175 heridos.

 

Dicho ataque ha sido reinvindicado por el Ejército Libre Sirio (ELS) –conformado por militares desertores a los que seguramente las potencias extranjeras imperialistas les habrán prometido quedarse a cargo del gobierno– en respuesta a los supuestos bombardeos del régimen de Al-Assad en la ciudad de Homs.

 

Al tiempo, y cumplilendo su papel de comparsa ad hoc, el secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, “condenó fuertemente” los atentados con coches bomba en Alepo; Ki-moon expresó “sus condolencias a las familias de las víctimas así como al Gobierno y el pueblo sirio”, según el comunicado de la ONU.

 

Estas declaraciones se suman a las de hace unos días respecto a los bombardeos en Homs, a los que calificó de “inaceptables para la humanidad”. “El Secretario General está horrorizado por la escalada de violencia en Siria, en particular por el creciente saldo de muertos y la continuación de la represión en la ciudad de Homs, que incluye el uso de artillería pesada y el bombardeo de áreas civiles”, dijo el portavoz de Naciones Unidas Martin Nesirky. (AFP, 6/2/2012)

 

Las declaraciones de Ki-moon, son casi idénticas a las hechas anteriormente cuando la Primavera Árabe inició, en especial en marzo del 2011, cuando comenzaron los bombardeos e intervención armada de Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la OTAN en Libia. A fin de cuentas, el secretario de la “encomiable” Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, es surcoreano, país que obedece a pie juntillas los designios de Washington y, por ende, de Tel Aviv.

 

*Analista geopolítico y consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com