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VISOR INTERNACIONAL: Ucrania: disputas imperialista

VISOR INTERNACIONAL: Ucrania: disputas imperialista

Feb 8, 2014

Por Alberto Gómez —-
Hechos violentos parecen ser la pauta en este 2014, como continuación del inicio del nuevo milenio, marcado por numerosos sucesos que implican el exterminio, al parecer inminente, de la raza humana.
La zona de Europa del este y Eurasia son zonas que se han convertido en un verdadero polvorín, que se suma a las demás amenazas a la paz mundial.
Ucrania, en estos momentos, vive un conflictivo momento que podría desencadenar una guerra civil.
Es un país soberano ubicado en el oriente europeo, cuya forma de gobierno es la república. Ésta se rige por un sistema semipresidencial con la separación del Poder entre el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Su territorio está organizado en Estado unitario compuesto por 24 óblast (regiones o provincias), una república autónoma (Crimea) y dos municipios con estatuto especial (Kiev, la capital, y Sebastopol, que alberga la flota rusa del mar Negro bajo un contrato de arrendamiento).
Limita con Rusia hacia el este, con Bielorrusia al norte, con Polonia, Eslovaquia y Hungría hacia el oeste, con Rumania y Moldavia al suroeste y con el mar Negro y el mar de Azov al sur. La ciudad de Kiev es la capital y la ciudad más grande del país.
En distintos momentos de su historia, Ucrania ha padecido de guerras, invasiones y divisiones territoriales, como cuando una parte de su territorio formó parte del Imperio ruso y el resto se mantuvo bajo el control del Imperio austrohúngaro. Ya a mediados del Siglo XX fue uno de los países integrantes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Posteriormente alcanzó su independencia a partir de la disolución de la Unión Soviética el 1991.
En la última década, Ucrania ha mostrado un impresionante crecimiento económico sostenido de su PIB (Producto Interno Bruto), por el orden del 7% anual.
En 2004, el primer Ministro Viktor Yanukóvich, fue declarado el ganador de las elecciones presidenciales, que habían sido en gran medida arregladas, como la Suprema Corte de Ucrania dictaminó más adelante. Los resultados provocaron una protesta pública en apoyo del candidato de la oposición, Víktor Yúshchenko, quien quiso impugnar los resultados y condujo la pacífica revolución naranja. La revolución llevó a Viktor Yúshchenko y a Yulia Timoshenko al poder, convirtiendo a Viktor Yanukóvich en la oposición. Sin embargo, en 2006 Yanukóvich se convirtió en primer ministro una vez más hasta que las elecciones al Parlamento Ucraniano de 2007 llevaron a Timoshenko de vuelta al cargo de primer ministro.
Recientemente, los conflictos con Rusia sobre el precio del gas natural detuvieron brevemente todos los suministros de gas a Ucrania en 2006 y 2009, lo que condujo a la escasez de gas en otros países europeos. El 25 de febrero de 2010 Viktor Yanukóvich vuelve a ser el presidente de Ucrania.
Por distintas razones, una de ellas su la posición geoestratégica en que Ucrania se encuentra, ha sido motivo de disputa entre la Unión Europea y el control de Rusia con su ámbito de influencia (Ucrania, Georgia, Armenia, etcétera); a esto se le suma su boyante crecimiento económico –en términos macro, ya que también allí existen desigualdades sociales importantes– ante la recesión epidémica de Europa Occidental.
Ucrania, a pesar de importar la mayoría de sus energéticos (petróleo y gas) de Rusia –lo que ha causado buena parte de su dependencia con ésta– ha desarrollado, a los largo de décadas, una impresionante industria; produce casi todo tipo de vehículos de transporte y naves espaciales. Los aviones Antónov y los camiones de KPa3 se exportan a muchos países. La mayoría de las exportaciones ucranianas se comercializan con la Unión Europea y la CEI.105 Desde la independencia, Ucrania ha mantenido su propia agencia espacial, la Agencia Espacial Nacional de Ucrania (NSAU), por lo que se convirtió en un participante activo en la exploración científica del espacio exterior y en misiones de detección remotas. Entre 1991 y 2007, Ucrania ha lanzado seis satélites propios y 101 vehículos de lanzamiento y continúa diseñando su propia nave espacial. Hasta el día de hoy, Ucrania es reconocido como líder mundial en la producción de misiles y tecnología relacionada con misiles.
Para Rusia, Ucrania significa no sólo un aliado, sino una de sus más importantes defensas contra Occidente; Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de James Carter, dijo que “Rusia sin Ucrania es un Estado normal; con ella es un imperio”.
Las informaciones de la prensa occidental han tendido a presentar la hipotética firma de un acuerdo de asociación entre Bruselas y Kiev como la antesala de la integración ucraniana en la Unión Europea, pero dista de ser cierto. La Unión Europea ha firmado acuerdos de Asociación con Centroamérica, el Mercosur, Israel, Georgia, Moldavia, Chile, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y la República Dominicana, entre otros. Esos acuerdos son, en general, pactos reguladores de comercio entre las partes. La Unión Europea, además, mantiene una particular relación con seis ex repúblicas soviéticas (Ucrania, Bielorrusia, Georgia, Armenia, Azerbeiján y Moldavia), que participan en el Programa de Asociación Oriental, con un vago propósito de desarrollo de relaciones de integración… pero que no implica el ingreso en la Unión, al menos en un futuro previsible. (Polo, Higinio; Rebelión)
El acuerdo que la Unión Europea y Ucrania debían firmar a finales de 2013 es un conjunto de medidas que pretenden anular los aranceles que protegen la producción ucraniana, y que, de llevarse a cabo, supondrían la destrucción de buena parte de la industria que subsiste en Ucrania, y la entrada de multinacionales europeas que se apoderarían del mercado y de las estructuras productivas ucranianas. Es cierto que, sobre el papel, un acuerdo de asociación permitiría a los productos ucranianos el acceso al enorme mercado de la Unión Europea, y estimularía las inversiones extranjeras en Ucrania, pero, al mismo tiempo, aumentaría el desempleo y facilitaría la emigración de muchos jóvenes, puesto que destruiría buena parte de la industria local, incapaz de competir con empresas más fuertes y desarrolladas. Por añadidura, empeoraría las relaciones con Rusia.
Los periódicos y telediarios del mundo han mostrado imágenes perturbadoras de los recientes sucesos en Ucrania, supuestamente provocados a partir de las inconformidades de su población con el actual gobierno –ubicándolo en una siniestra relación con Moscú– y azuzados por la oposición política, que clama “libertad y democracia”.
A juicio de la prensa occidental conservadora, la disyuntiva es clara: Ucrania debe optar por la Unión Europea o por Rusia. Nada más alejado de la verdad, ya que ese esquema es de una falsedad evidente: Primero, porque las fuerzas dominantes en el país (los azules de Yanukóvich o los naranjas de la “oposición democrática”), ambas, son los instrumentos del poder oligárquico que se hizo dueño de Ucrania tras la desaparición de la URSS y que se repartió la propiedad pública, las empresas y la riqueza social acumulada; y, segundo, porque ambos bloques tienen ideologías semejantes, basadas en el predominio de la propiedad privada y en la defensa de una economía capitalista importada de Occidente, que sigue causando estragos a lo largo y ancho del planeta.
Continuará…

* Académico, analista geopolítico y consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública
E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com