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VISOR INTERNACIONAL: ¿Una nueva Guerra Fría?

VISOR INTERNACIONAL: ¿Una nueva Guerra Fría?

Mar 22, 2014

Por Alberto Gómez —-

Uno de los más aciagos periodos de la Edad Contemporánea del hombre, ha sido el comprendido entre finales de la Segunda Guerra Mundial y la Caída del Muro de Berlín (un hecho que significó el término de la Cortina de Hierro –como se hacía referencia a la frontera ideológica, política, económica y física entre Europa Occidental y del Este–) que duró más de cuatro décadas, en las cuales se registraron múltiples conflictos multinacionales y el advenimiento de la tercerización de la lucha por la hegemonía mundial entre ambos bloques, socialista y capitalista, viéndose reflejado en guerras e incursiones armadas en países que no tenían ni el poder económico, ni las armas para poder hacer frente a la lucha ante el poderío de ambos bandos.
Así, durante esos más de 40 años, vimos invasiones, golpes de Estado y guerras en África del Norte y Subsahariana, Medio Oriente, Lejano Oriente, América Central y del Sur, Europa Oriental y Eurasia.
La tercerización de enfrentamientos entre los dos poderosos bloques hegemónicos mundiales tuvo altos costos no sólo económicos –ya que a fin de cuentas se pagaron sobradamente las facturas de las guerras– sino sociales principalmente, de la mano con los políticos.
Los territorios que sirvieron como peones en el ajedrez mundial pagaron muy caro, o el reto o la pasividad política al verse amenazados por las dos potencias, y se convirtieron en botín de disputa ya sea por su posición geográfica o por sus recursos naturales.
Como se ha observado a lo largo del devenir de la humanidad, la historia es cíclica, y esta etapa actual que ahora se vive, específicamente en Europa y Eurasia ha sucedido antes y todo indica que se vuelve a repetir.
Gran parte de la compleja y complicada situación étnica, económica, y socio-política que desencadenaron finalmente en las dos Grandes Guerras, son factores que están ahora presentes –que realmente no se han ido nunca– y que, además de amenazar la paz en Eurasia, existe la probabilidad de convertirse en un conflicto multidimensional con graves consecuencias no únicamente para los habitantes de esa zona, sino para muchas otras naciones ante la situación globalizada.
Sin embargo, lo anterior puede ser factor atenuante para que conflictos pasados no se concreten de la misma manera, ya que todos los involucrados saldrían afectados… no habría un ganador, por así decirlo.
El referéndum llevado a cabo en Crimea el pasado domingo 16 de marzo para formar parte de la Federación Rusa, elevó sustancialmente la tensión en la zona y entre Occidente y Europa Oriental.
El proceso de votación fue perfectamente legal –incluso con la presencia de observadores internacionales– en primera instancia porque Crimea es una nación independiente –aun cuando formaba parte de la República de Ucrania, pero esta obtuvo su independencia como República Autónoma en 1992, cuando ya se desgajaba la Unión Soviética– y segundo porque fueron los crimeanos quienes decidieron democráticamente anexionarse a Rusia; de hecho fue un inequívoco 96.77 por ciento de los votantes a favor, que decidieron así su situación.
Sin embargo, hubo quienes no reconocieron la validez del plebiscito y, por el contrario, lo vieron como una provocación, como una invasión injerencista de la nación rusa sobre la península de Crimea.
Estas fuertes “críticas” vienen de la contraparte que se disputaba el control del país: el conglomerado occidental liderado por la dupla anglosajona Estados Unidos y Gran Bretaña, quienes además de no reconocer la autenticidad del proceso para elegir ser o no parte de Rusia, se han dedicado a promover la aplicación de sanciones de distinta índole sobre el país.
Como fieles aliados de Washington y la City, la Unión Europea (UE) también ha desconocido el resultado del referéndum en Crimea, apuntando además la presencia militar rusa en territorio ucraniano, movilizado previo al proceso de elección del domingo.
“El referéndum es ilegal e ilegítimo y su resultado no será reconocido”, afirmaron el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en un comunicado conjunto. Ambos líderes recordaron que los Veintiocho consideran que la celebración del referéndum “es contrario a la Constitución de Ucrania y el derecho internacional”. “La solución a la crisis en Ucrania debe basarse en la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania, en el marco de la Constitución de Ucrania, así como el estricto cumplimiento de las normas internacionales”, recalcaron. Barroso y Van Rompuy consideraron que la única solución a la crisis de Crimea pasa por los “procesos diplomáticos” y debe incluir “discusiones directas” entre Moscú y Kiev.
“El Consejo insta a Rusia a no anexionarse Crimea, en violación de la ley internacional”, indicaron fuentes diplomáticas sobre ese texto estudiado por los embajadores, y en el que la UE subraya que “no reconoce el referéndum ilegal ni sus resultados”. “Cualquier nuevo paso de la Federación Rusa para desestabilizar la situación en Ucrania llevaría a consecuencias mayores y adicionales para las relaciones (entre Bruselas y los países con Moscú) en una amplia variedad de áreas económicas”, se advierte en ese documento a Rusia. (Efe; 17/3/2014)
Las declaraciones hechas por mandatarios y representantes de la Unión Europea y el gobierno de Washington, ha sido reforzada con una campaña mediática de desprestigio contra el presidente ruso Vladimir Putin y su postura de aceptar la anexión de Crimea a su territorio.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fustigó las acciones de anexar la península crimeana a Rusia, anunciando el endurecimiento de las sanciones a funcionarios de alto nivel y aliados del presidente ruso, Vladimir Putin, así como a un banco de ese país.
En un discurso en la explanada sur de la Casa Blanca, el mandatario dijo que las nuevas sanciones responden a la “ilegítima anexión de Crimea” y las “amenazas al este de Ucrania”, también con una alta concentración de población ruso-hablante.
“Estados Unidos está imponiendo hoy, como ya dijimos que haríamos, un coste adicional a Rusia”, afirmó Obama en una breve intervención ante las cámaras.
Obama advirtió que han dado pasos para poder ampliar por decreto las sanciones “a sectores clave de la economía rusa” si Moscú no detiene su escalada en Ucrania, donde el equilibrio de poderes se rompió con la salida del presidente Víktor Yanukóvich tras una serie de protestas.
“No es el camino que habríamos elegido, estas sanciones no sólo van a tener un importante impacto en la economía rusa, sino en toda la economía global”, aseguró Obama.
“Queremos que quede claro que esto no es el final del camino de las sanciones. Esto es sólo el comienzo”, indicó también en una conferencia telefónica un alto funcionario de la Administración estadounidense.
Las sanciones estadounidenses están siendo decididas en coordinación con las autoridades de la Unión Europea (UE) y Obama pidió que se complementen pronto con ayuda económica del Fondo Monetario Internacional (FMI) al nuevo Gobierno de Ucrania. (Efe; 20/3/2014)
Lo que los mass media occidentales no dicen, es que el nuevo gobierno –de supuesta transición– ha sido impuesto por el bloque occidental imperialista (Visor Internacional, 15/2/2014) con Arseniy Yatseniuk a la cabeza, luego de la negociación de este con Washington para reencauzar el camino para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, que conlleva la implementación de las políticas económico-financieras que los bancos europeos, el Banco Mundial (WB) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) impongan a esta, además de su inclusión en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), significando ello la permisividad para la instalación de bases militares multinacionales en su territorio, además de su participación en acciones bélicas en las que la Organización se vea involucrada.
La firma de ratificación por el presidente Vladimir Putin del acuerdo de la entrada de Crimea y Sebastopol a Rusia y la ley federal de su adhesión, han provocado nuevas reacciones en Occidente, no sólo de palabras sino de sanciones principalmente en contra de funcionarios rusos allegados al presidente, lo que a su vez Rusia respondió el jueves 20 con lo propio contra nueve políticos estadounidenses, entre los que se encuentran los senadores John McCain y Daniel Coats, el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner, así como asesores de la Casa Blanca (Caroline Atkinson, Daniel Pfeiffer, Benjamin Rhodes) y los legisladores Harry Reid, Robert Menendez y Mary Landrieu.
La situación en Eurasia amenaza con escalar a otros niveles, no sólo de sanciones diplomáticas y personales…
Continuará…

* Académico, analista geopolítico y consultor
en Mercadotecnia Política y Opinión Pública
albertogomez.consultor@gmail.com
Twitter: @Alberto_Gomez_R