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VOLVER A EMPEZAR: AUMENTAR CUOTA AL FMI: CALDERÓN

VOLVER A EMPEZAR: AUMENTAR CUOTA AL FMI: CALDERÓN

Dic 17, 2011

Que la fortaleza macroeconómica sea un atributo nacional no justifica que se tomen medidas como la que acaba de proponer el Presidente Calderón para incrementar en 145.8 por ciento la cuota de México al FMI.

 

Antes que pretender incrementar el poder del voto mexicano en esa forma, el Gobierno debe ocuparse de invertir en lo social con una prioridad: disminuir la pobreza, lo que podría lograrse si se asumen políticas públicas eficaces para traducir la estabilidad macroeconómica en beneficio microeconómico.

 

La prioridad debe ser hacia dentro del país, con énfasis en resolver la precaria situación en la que mal viven la mitad de los mexicanos. Mucho es lo que podría aliviarse la situación de marginación si se invierten en desarrollo humano los más de 14 mil millones de dólares que se irán al FMI en caso de que el Senado de la República aprobara la iniciativa del Ejecutivo.

 

Es verdad que figurar en el plano internacional tiene un precio, pero aún no estamos en las condiciones de pagarlo. La ética pública señala que antes de buscar el reflector en cumbres y espacios diplomáticos, es necesario saldar la deuda social del Estado hacia los más necesitados.

 

Si Calderón en el cierre de su sexenio quiere trascender como presidente del G-20 y ser recordado con la imagen de un mandatario solidario con el mundo, los ciudadanos preferimos que sea reconocido así por su propio pueblo; precisamente por aquellos a quienes prometió empleo y vida digna.

 

El argumento de mejorar las condiciones para ejercer los derechos como país en esa institución multinacional sin afectar las reservas internacionales del banco central, a primera vista no se antoja sólido, dadas las condiciones socioeconómicas de la población nacional.

 

Mientras los países de la zona del Euro y los Estados Unidos de Norteamérica no logren salir de su crisis financiera —lo que a decir de algunos expertos podría llevar años—, y donde por cierto no existen los índices de marginación y pobreza de México, la iniciativa de Calderón parece más orientada al lucimiento presidencial ante el mundo, que a la satisfacción de las necesidades básicas de las familias más necesitadas de su apoyo.

 

Hasta el presidente de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Luis Téllez, advirtió que la recesión europea comprometerá la recuperación económica mundial y tendrá un impacto inevitable en México, más aún cuando nuestra exposición comercial es alta con Estados Unidos, que también se verá afectado.

 

Por lo menos en la argumentación oficial no destacan los beneficios tangibles que el incremento de nuestra cuota al FMI pudieran recibiese en nuestras comunidades menos desarrolladas. Y ya en el proceso de sucesión presidencial se ve difícil que el Senado apruebe una medida que pudiese tener un costo electoral para los partidos que aprueben tal iniciativa.

 

Quizás el cálculo de Calderón, muy en su estilo personal, sea que le rechacen la propuesta y así poder decir al mundo, como presidente del G-20, que quiso ser solidario pero la oposición se lo impidió como —según esa línea de pensamiento— le ha impedido ser un gran presidente de México.

 

Me inclino a pensar que el resultado está previsto de antemano para que el presidente, que quiere pasar a la historia como “patriota” en su país, sea recordado como “estadista” en el mundo, así sea con una derrota electoral a cuestas. Al tiempo.

 

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