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VOLVER A EMPEZAR: CEDENCIAL DE ELECTOR

VOLVER A EMPEZAR: CEDENCIAL DE ELECTOR

Ene 21, 2012

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La credencial de elector es uno de los documentos de más arraigo en la vida pública mexicana. Su uso y su prestigio son enormes y rebasan con mucho el ámbito político: para los jóvenes obtenerla es un rito de paso que marca el inicio de la adultez; para los adultos constituye el principal instrumento de identificación, indispensable en gran cantidad de transacciones económicas.

 

Seguramente por ello es que ha generado una división de opiniones entre legisladores y diversos funcionarios de instituciones del Estado por la decisión de no permitir a quienes portan una credencial 03 votar en las siguientes elecciones. Diversas voces han solicitado al Instituto Federal Electoral que extienda los plazos de renovación o permita a los ciudadanos que tienen tales credenciales que ejerzan su derecho al voto en la elección presidencial.

 

Argumentos hay, algunos de gran peso estadístico. Por ejemplo, se ha establecido que hay aproximadamente cinco millones de mexicanos que no podrían votar en julio próximo de mantenerse esta disposición del IFE. Tan sólo en el Distrito Federal se encuentran 478 mil y en el Estado de México más de 600 mil.

 

Considerando que en las elecciones del 2006 arribó a Los Pinos un presidente que únicamente sacó 243 mil 934 votos de ventaja a su más cercano contendiente, obvio es que hay un enorme riesgo político y legal.

 

El no permitir que lleguen a las urnas esos cinco millones de votos podría generar una cascada de demandas y procesos jurídicos de gran costo para el Estado. Además, seguro es que en una elección que se vaticina reñida y plena de desconfianzas, dejar ese hueco gigantesco en el padrón sólo alimentará la polémica y provocará serios cuestionamientos sobre la representatividad del proceso electoral.

 

En lo personal, considero que sí debería haber una prórroga en el proceso de cambio de credenciales, sobre todo por argumentos humanos y sociales: hay muchas personas que no han renovado su credencial no por desidia, sino obligados por la imposibilidad de ausentarse de su trabajo.

 

Para los mexicanos de menos recursos económicos que viven al día, aquellos que no tienen Internet o teléfono para hacer una cita, es extremadamente difícil dejar de laborar para ganarse el sustento familiar tan sólo para pasar tres horas o más haciendo un trámite.

 

Se suma a ello un argumento sobre la equidad (o falta de ella) con la que se trata a los diversos grupos de ciudadanos, pues los mexicanos residentes en el extranjero sí podrán usar su credencial 03 mientras que los que viven en el suelo patrio no.

 

Igualmente, pareciera que el Estado es permisivo consigo mismo mientras que es tajante con las personas a las que se debe. Una y otra vez los organismos estatales incumplen calendarios y trabajan otorgándose incontables prórrogas (como en el caso de muchos juicios o la paradigmática y mil veces atrasada inauguración de la Estela de Luz). Entonces, ¿por qué no otorgar a los ciudadanos una oportunidad más de obtener su credencial? Sería, por decir lo menos, justo y equitativo.

 

http://www.twitter.com/ManuelEspino

E-mail: manuelespino@hotmail.com


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