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VOLVER A EMPEZAR: (IN) JUSTICIA POLÍTICA

VOLVER A EMPEZAR: (IN) JUSTICIA POLÍTICA

Feb 4, 2012

Entre mandar al diablo las instituciones y pervertirlas para usarlas como arietes contra adversarios políticos hay poca, muy poca diferencia. Por ello resulta tan riesgoso para la arquitectura del Estado que Calderón siga empeñado en lo que ya es uno de los sellos de su gobierno: la politización de la justicia y la judicialización de la política.

 

En diversas ocasiones durante los últimos años me he visto obligado a denunciar públicamente, principalmente a través de mi columna, esta perniciosa conducta presidencial que pone en riesgo dos de los más elementales derechos del ser humano: el acceso a la justicia y la igualdad ante la ley.

 

Es degradante para nuestro sistema de procuración de justicia colocarlo en el pobre papel de escenografía teatral, ante la cual se desarrollan dramas humanos no por la intención noble de vigorizar el Estado de Derecho, sino tan sólo para enlodar reputaciones en la guerra electoral.

 

Estrategia continua hacia la elección presidencial

A raíz de la orden de impedir que salgan del país tres ex gobernadores priístas tamaulipecos, es necesario recordar que estamos no ante un suceso aislado, sino ante un proceso político estratégico que habrá de llegar a sus principales consecuencias muy cerca del 1 de julio. Recordemos que hace ya varios meses que desde Los Pinos se ha estado difundiendo el rumor de que algunos ex gobernadores podrían ir a la cárcel.

 

Calderón ha hecho del “quinazo” su principal estrategia electoral. A pesar de las abundantes pruebas de lo contrario, en su mente persiste la idea de que puede ganar votos para su proyecto con base en “michoacanazos” y “hankazos”. Lo absurdo es que no sólo es éticamente reprobable el torcer para fines electoreros el aparato judicial, sino que encima ha probado ser una táctica de pésimos resultados en las urnas.

 

Al parecer, ante la falta de creatividad política y la impotencia para elaborar una estrategia realmente efectiva, lo único que queda es golpear al adversario no con inteligencia, sino con la fuerza bruta del poder público. Se trata tan sólo de expresiones de desesperación.

 

Juego sucio

“La calumnia es el arma favorita de los traidores; la sempiterna agresión rastrera y furtiva de quienes son incapaces de enfrentar a sus enemigos de frente y sin temor a las consecuencias”, afirmaba Byrne. Conviene recordar tan duro planteamiento al analizar lo que hoy se instrumenta desde el poder: una campaña de difamación basada en la perversión del aparato judicial.

 

Sabido es que aun cuando un acusado es declarado inocente por los tribunales, en algunas personas habrá quedado la incertidumbre sobre su honorabilidad. Como sucede con la cuestionable práctica del “arraigo”, también al airear investigaciones en público se hace un daño moral al acusado independientemente del resultado final.

 

Desgraciadamente, sembrar dudas y esparcir rumores sólo servirá para cosechar encono. Toda persecución injusta es una gota de veneno en el estanque de la política nacional. Ante la percepción, fundada, de que Calderón no juega limpio, no se puede esperar que los adversarios se queden cruzados de brazos; menos cuando las agresiones son de tal calado.

 

En consecuencia, se cierran las puertas, se corta el diálogo y se sepulta la posibilidad de que se celebren los grandes acuerdos y las reformas estructurales que demanda la mejor marcha de la República. Se cancela, también, la oportunidad de que vivamos en este 2012 un proceso electoral limpio y democrático.

 

http://www.twitter.com/ManuelEspino

E-mail: manuelespino@hotmail.com