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«Vuelacercas» | LA GRAN CAMPAÑA DE ROBERTO OSUNA Y DEL «TITÁN»

«Vuelacercas» | LA GRAN CAMPAÑA DE ROBERTO OSUNA Y DEL «TITÁN»

Sep 24, 2016

Roberto Osuna Quintero es el pitcher mexicano más exitoso de entre los que están activos y jugando con regularidad en Grandes Ligas esta temporada 2016, siendo junto con el tijuanense Adrián «El Titán» Gonzalez, los dos mejores peloteros aztecas con participación regular y distinguiéndose además ambos por ser líderes y puntales en sus respectivos equipos, los Azulejos de Toronto y los Dodgers de Los Ángeles, sin poder dejar de señalar el jalón que ambos beisbolistas tienen entre la fanaticada de cada plaza.

Nacido en el poblado Juan José Ríos, en Sinaloa, el 7 de febrero de 1995, Roberto Osuna se ha consolidado como el relevista cerrador estelar de los Azulejos de Toronto, generando además la «osunomanía», pues los fieles del equipo canadiense que participa exitosamente en la división Este de la Liga Americana le han entregado ya su admiración y afecto, llamándole cariñosamente #OsunaMatata, habiéndose producido y comercializado miles de prendas y accesorios con el nombre, número, imagen y frases alusivas al joven Osuna, pues está reflejado lo mismo en camisetas, chamarras, gorras, zapatos tenis, calcomanías, posters e imanes, siendo relevante una sentencia de los aficionados, plasmada en prendas y lonas decorativas: «Al entrar Roberto Osuna, ya no hay motivo de preocupación por el resto del juego», siendo muy gratificante tanto para el muchacho sinaloense como para el beisbol mexicano el apreciar cómo quiere la afición de Toronto a su cerrajero estrella, provocando que muchos niños y jóvenes lo imiten en la actitud que Osuna asume al terminar cada partido tras haber conseguido el éxito buscado, que es el lograr preservar la victoria para su escuadrón, ya que con humildad y sencillez Roberto voltea al cielo y con una mano en el corazón y la otra alzada apuntando con su dedo índice hacia lo más alto, agradece al Ser Superior por haberle prodigado fortaleza física y espiritual, así como la luz y la inteligencia necesarias a fin de salir airoso e impulsar a su escuadra, sin duda una de las 10 mejores organizaciones de la Gran Carpa.

Como se ha dicho aquí, recogiéndolo de las crónicas que de Osuna existen, el grandulón chaval de 1.88 metros de altura y escasos 21 años de edad, espigado y fuerte con su personalidad impactante entre su bonhomía y la cara de niño que conserva, pasó de recoger tomates en los campos de Sinaloa a jugar en las Grandes Ligas, siendo en apenas su segunda temporada como ligamayorista a ser ya un pelotero consolidado, es un formidable serpentinero que ha conseguido superar el récord en cuanto a ser el lanzador relevista de cierre más joven en alcanzar 30 salvamentos o más, pues al pasado día 24 de septiembre había ya obtenido 35 de ellos.

En su debut en gran carpa durante la temporada anterior, 2015, Osuna logró quedarse en el roster titular y tras ser utilizado eventualmente como relevista pasó a encargarse de la etapa de preparación para el cierre, responsable de mantener la diferencia favorable para su equipo en la séptima u octava entrada, más al final de la campaña una lesión del cerrador titular que era el cubano Miguel Castro, terminó por ocupar la posición de relevista de cierre, culminando una buena campaña con 20 salvamentos, que sumados a los 35 acopiados hasta la época actual en este año beisbolero, se convierten en 54, que son un número extraordinario para un novato en apenas dos años de tarea como pelotero de clase máxima.

Osuna nació y creció en Sinaloa y es sobrino e hijo de beisbolistas serpentineros, su tío Antonio Osuna, apodado «El Cañón», jugó en Grandes Ligas y su padre, también llamado Roberto, participó durante 18 años en la Liga Mexicana. Pero el sueldo de un deporte que es popular solo en algunas zonas de México, un país donde todo lo opaca el omnipresente futbol, apenas alcanzaba para sacar a su familia adelante. Y tras retirarse, los ahorros se esfumaron. «Mi papá era el único que trabajaba, pero no ganaba lo suficiente para mantenernos», explicó Osuna en una entrevista para la agencia noticiosa Associated Press (AP) y dice : «Sacábamos tomate, patatas, pepinillos, y todo eso. Regresábamos a las cinco de la tarde, así por siete meses y medio. Era muy difícil, porque tenía 12 años. Lo recuerdo bien claro».

Una vez que llegaba a casa, pese a que había pasado 12 horas bajo el sol, jugaba a la pelota con su padre, que le tuteló como lanzador, la misma posición que habían jugado él y su tío, por eso es relevante recordar sus palabras en la prensa cuando afirma: «Yo fui pitcher desde los 12 años. Yo siempre quise ser pitcher», pero quizá Osuna no imaginó que en apenas dos años como «Bigleaguer» estaría catalogado como uno de los mejores serpentineros cerradores de la Liga Americana y el mejor mexicano tanto en esa especialidad como compartiendo con «El Titán» ser los mejores beisbolistas aztecas del presente.

Para cuando tenía 16 años, Roberto Osuna ya había participado jugando en giras en Japón y en Italia y en 2011 debutó con los Diablos Rojos de la Liga Mexicana pero se convirtió en uno de los más talentosos jóvenes peloteros y en poco tiempo logró llegar al máximo nivel beisbolero y fue cuando Azulejos de Toronto lo invitaron a los campos de entrenamiento en Florida logrando convencer de su potencial, el resto ya es historia y Roberto está en un óptimo nivel ayudando a su equipo a calificar para la lucha por el título de la Liga Americana y buscar pelear por el banderín de campeones de la serie mundial.

EL TITÁN, MOTOR DE DODGERS

Adrian «El Titán» Gonzalez está siendo, sin descollar en demasía, jugador fundamental para que Dodgers esté peleando con muchísimas posibilidades el título de la División Oeste de la Liga Nacional, su muy confiable fildeo que lo hacen el más seguro guardián de la primera colchoneta y sobre todo el bateo oportuno del astro tijuanense han sido valiosísimos para que Dodgers sea uno de los equipos favoritos, incluso para ganar la Serie Mundial.

A la actual campaña 2016 de Grandes Ligas le quedan escasos días, pues los primeros días del ya próximo mes de octubre habrán terminado los juegos del calendario regular tanto en la Liga Nacional como en la Liga Americana, a fin de dar paso casi de inmediato a la lucha por el lugar denominado «Comodín» o «Wild Card», que lo obtiene el conjunto que gane en un juego único «a vencer o morir» entre los dos conjuntos mejor ubicados al terminar la etapa ordinaria que no hayan logrado ser campeones de su división.

A los pocos días se estarán desahogando las series semifinales y finales de campeonato en cada liga y a finales de octubre el ansiado «clásico de otoño».

En la Liga Americana el campeón estará entre Boston, Toronto, Detroit, Cleveland, Texas, Baltimore y Seattle, siendo favoritos Boston, Cleveland y Texas, sin descartar a Toronto.

En la Liga Nacional los favoritos son Cachorros de Chicago, Nacionales de Washington y Dodgers de Los Ángeles, pero aun con posibilidades para los Mets de Nueva York, los Gigantes de San Francisco y los Cardenales de San Luis y entre todos esos equipos están peloteros mexicanos jugando con entrega y pasión: Roberto Osuna, Marco René Estrada, Oliver Pérez, Yovani Gallardo, Sergio Romo, Jaime García, Julio César Urías y Adrián González.

@salvadorcosío1
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