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Vuelacercas: Luces y sombras en la Serie del Caribe Jalisco 2018

Vuelacercas: Luces y sombras en la Serie del Caribe Jalisco 2018

Feb 12, 2018

Por Salvador Cosío Gaona //

Con la tristeza y decepción provocadas por la eliminación de México al haber ocurrido la más desastrosa actuación de un equipo representativo de nuestro país jugando como anfitrión, la victoria de los boricuas venciendo en gran juego a los quisqueyanos, fue el marco en que finalizó el pasado jueves ocho de febrero la Sexagésima Edición de la Serie del Caribe, sin duda el más importante torneo en que participan los escuadrones representantes de las ligas profesionales de béisbol que se desarrollan durante el invierno en Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y México, que son los países integrantes de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) que preside el dominicano Juan Antonio Puello, así como Cuba que es el país tradicionalmente invitado al certamen sin ser conformante de dicha Confederación beisbolera.

La Serie del Caribe es un magno certamen cuyos trece cotejos se desahogaron del 2 al 8 del actual mes de febrero en el Estadio de béisbol casa de los Charros de Jalisco de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP), habiéndose coronado por segundo año consecutivo el equipo portorriqueño, que tuvo como base al roster de los Criollos de Caguas, comandados por su manager el boricua Luis Matos, equipo que resultó campeón de la campaña 2017-2018 en la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico “Roberto Clemente”.

TÍTULO 16 DE PUERTO RICO Y BICAMPEONATO

Puerto Rico logró acumular su decimosexto título, consolidándose como el país con mayor número de títulos de monarca del máximo serial beisbolero de América Latina, imponiendo su jerarquía. Al culminar el último juego, tras la premiación y el jolgorio propio de una clausura, se propició una amena conciencia en la plazoleta previa al ingreso a las localidades del estadio mezclándose el público visitante con el amplio número de fanáticos asiduos al Rey de los Deportes se disfrutó de gran certamen excelentemente organizado, debiendo anotar que quizá sea hasta en el año 2028 o después cuando podamos tener de nuevo en Jalisco otra edición de la Serie del Caribe.

Tras haberse desahogado la llamada fase clasificatoria del serial, enfrentándose entre sí los cinco escuadrones en competencia; se estamentó a los mejores cuatro equipos, que fueron los representantivos de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, siendo eliminado el conjunto representante de México, debiendo recordarse que el día 2 de febrero el equipo cubano venció al de Venezuela y el de Puerto Rico triunfo sobre el de México; el día 3 del mismo la selección de Venezuela obtuvo éxito en su enfrentamiento ante la de República Dominicana y el representativo de Cuba humilló al de México; el día 4 de febrero el equipo dominicano fue superior al de Puerto Rico en tanto el de Venezuela le ganó al equipo mexicano; el día 5 del propio mes la selección portorriqueña venció a la de Venezuela y la de Dominicana venció a la de Cuba en tanto el día 6 del actual la selección cubana triunfó sobre la de Puerto Rico y el equipo mexicano logró su única victoria, al ganarle al seleccionado dominicano, resultando entonces calificado en primer lugar de la fase clasificatoria el equipo de Cuba que acumuló tres triunfos ante un solo fracaso, seguido de los equipos de Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela que obtuvieron igual estadística en la etapa de clasificación sumando dos éxitos frente al mismo número de fracasos, eliminándose vergonzosamente el equipo mexicano al culminar la fase con solo una victoria ante tres descalabros, pasando luego a desahogarse la etapa de semifinales en la que se enfrentaron los portorriqueños contra los venezolanos, triunfando los boricuas, así como en el otro frente los cubanos ante las Águilas Cibaeñas habiendo salido avantes los dominicanos, de ahí que como ya se dijo, acudieron al fin de fiesta a batirse por la corona los dominicanos frente a los de la isla del encanto, celebrando los boricuas levantar el trofeo máximo del béisbol latinoamericano por equipos.

BAJA LA ASISTENCIA AL QUEDAR MÉXICO ELIMINADO


Al quedarse el equipo mexicano al margen de las etapas semifinal y final del certamen, se debilitó parcialmente el interés del público que apoyaba al equipo representativo de México, notándose la menor asistencia de fanáticos al estadio de béisbol casa de los Charros, más siendo menor la pérdida de asistentes a lo que se pensó se generaría tras la molestia por la descalificación y la pésima participación de los peloteros mexicanos ya que pese a ello la afluencia de público asistente a los cotejos correspondientes a las semifinales no se redujo tan severamente, alcanzando en el cotejo vespertino casi un 70 por ciento del aforo máximo posible que ronda los dieciséis mil quinientos lugares para alojar fanáticos en el estadio, y en el juego nocturno se estima rebasó el ochenta y cinco por ciento del espacio existente para alojar público cómodamente instalado en el coloso deportivo de la Colonia Tepeyac en Zapopan, mismo que registró una gran afluencia de fanáticos que casi colmaron totalmente el evento final, al registrarse la presencia en ese último juego de casi dieciséis mil fanáticos al Rey de los deportes, debiendo destacarse los llenos a tope registrados en los primeros tres juegos que disputó el equipo mexicano y una afluencia de público que colmó en más del noventa y cinco por ciento los espacios disponibles en el estadio durante el cuarto y último encuentro que el representativo de México sostuvo el martes 6 de febrero por la noche contra los dominicanos, cuando no obstante ya estaban eliminados acudió bastante gente a apoyar al equipo de casa, que logró esa noche su único triunfo en el serial al vencer a los quisqueyanos, jugando solo en esa ocasión un muy buen nivel de béisbol dominando a su rival, despidiéndose del certamen con el triunfo pero cargando la crítica en razón del mal desempeño de México en los otros encuentros previos. Es de señalar que la presencia del público en los cotejos clasificatorios efectuados en horario diurno, fue en su mayoría proveniente de otros lugares de México y de las naciones extranjeras participantes en el torneo y se mantuvo en un promedio estimado en poco más del cincuenta por ciento de la capacidad del recinto deportivo.

LA ERRÁTICA CONDUCCIÓN DE BENJAMÍN GIL

El nivel de los cuatro equipos que salieron avantes de la etapa clasificatoria pasando a semifinales fue bastante similar entre ellos, siendo el único dispar el conjunto armado para representar a México, justificadamente colocado en el último lugar de la tabla de posiciones como el equipo más malo del serial, a la sazón marginado de las etapas superiores al perder tres de los cuatro cotejos enfrentados mostrando crasas deficiencias en cuanto a su equilibrio destacando las debilidades en el pitcheo, los errores defensivos y la falta de bateo oportuno además de la inatingencia del manager Romar Benjamín Gil, siendo adjudicable a él en la mayor medida el fracaso deportivo del equipo mexicano al no mostrar su habilidad como timonel, habiendo sido superado por su egolatría y visceralidad al influir en extremo en el armado del roster y por el cúmulo de desaciertos al manejar a su escuadra, más exigiendo plena corresponsabilidad de a directiva del Club Tomateros de Culiacán que preside Hector Ley y sin dejar de atribuir lo conducente al Presidente de la LMP Omar Canizales, por más que a Gil se le carga con justificación sobrada el haber conseguido, con la complicidad de Héctor Ley, imponer sus caprichos, basados en filias y fobias exageradas, incorporar a varios peloteros sin el nivel actual para estar ocupando un valioso espacio en el roster del equipo mexicano como es el caso de los infielders Fernando Perez y Alfredo Amezaga, ambos inferiores a Paul León de Navojoa y a Agustín Murillo Pineda de Charros de Jalisco, el outfilder Rico Noel quien siendo un gran pelotero estaba mermado de su capacidad física para el desempeño y se dejó fuera al extraordinario jardinero de los Mayos Alejandro González, con el agravante en cuanto a haber desperdiciado Gil al peloterazo Chris Roberson al que relegó a la fría banca. Mención especial merece el pitcheo ya que Gil se empecinó en algunos lanzares de su equipo Culiacán que no eran los más adecuados como son Casey Coleman, Jesús Adrián Castillo y Aldo Montes, más la polémica inclusión de Héctor Daniel Rodríguez a quien incluyó a pesar de una lesión, siendo que en vez de ello pudo haber aceptado las propuestas de la LMP que a través de Canizales planteó a Tyler Alexander de Charros así como a Esteban Haro y Carlos Bustamante de Mayos.

Otro gallo hubiera cantado quizá de haber tenido Gil una actitud más atingente y con menos soberbia para colaborar al mejor armado del escuadrón además de haber manejado tan deficientemente a su roster, lo que evidentemente no hizo y de ahí gran parte de la culpa del fracaso sea imputable a él.

A pesar del ridículo desempeño del equipo mexicano en la Sexagésima Edición de la Serie del Caribe, es imposible negar que hubo el gran privilegio de apreciar disfrutando un torneo muy bien organizado y con óptimo nivel de calidad en el desempeño de las novenas competidoras, a excepción de la que infaustamente representó a México.

Twitter: @salvadorcosio1
E-mail: opinión.salcosga@hotmail.com

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