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VUELACERCAS | Osuna y el beisbol total

VUELACERCAS | Osuna y el beisbol total

Jun 11, 2016

Si bien es cierto que en el beisbol todas las posiciones a la defensiva u ofensiva son o deberían ser importantísimas, pues cada pieza en el ajedrez estratégico de un equipo del juego de pelota es fundamental dado que el engranaje del conjunto está necesariamente interconectado y al fallar cualquier elemento ocasiona un desajuste global, se dice que el pitcher es el más trascendente ya que cuando falla se descompone el equipo y genera inminencia de una derrota.

Y por supuesto que el serpentinero resulta ser el de la mayor responsabilidad, pero lo cierto es que por más sólido que sea un lanzador, requiere siempre del necesario respaldo de un buen receptor y además contar con el concurso atingente del cuadro y del grupo de patrulleros de los jardines. Obviamente necesita que funcione el esquema ofensivo y se anoten carreras.

De poco le sirve a un pitcher cerrojero, por ejemplo, ser un verdadero as y dominar un amplio número de lanzamientos de diverso tipo, así como contar con la velocidad y destreza necesarias para dominar a los toleteros del equipo antagónico, siendo el pelotero que entra a procurar cumplir la misión de enmudecer a la artillería del conjunto antagónico y debe hacerlo utilizando el menor número de lanzamientos que le resulte factible —que para un taponero que, en teoría, podría lanzar diario si se desempeñare por solo tres o 4 tercios y realizar un máximo de entre 12 a 15 disparos— entrar a hacerse cargo de la lomita de las responsabilidades para preservar la ventaja lograda por sus compañeros, si el mascotero no le ayuda a hacerlo.

Y es que el receptor debe tener la capacidad de controlar atrás del home los obuses del poderoso pitcher y de no contar con esa cualidad imperativa, esas bolas, de resultar incontroladas a causa de la incapacidad del catcher para atajarlas, se convierten en fuego amigo para su equipo cuando por error del catcher se propicia que no se logre maniatar al bateador y además hasta se genere avance de otros peloteros que estuvieren colocados en base, incurriéndose en el riesgo de sufrir anotaciones con las que se pierda el encuentro.

También influye mucho en el éxito de un serpentinero cerrador el que su receptor le ayude sugiriéndole los lanzamientos ideales, máxime si el lanzador, aun siendo muy capacitado, está apenas creciendo e incrementando su destreza, por lo que necesariamente, además de haberle dedicado el tiempo suficiente al análisis de sus potenciales enemigos con el bate, el serpentinero depende bastante de la guía de su mascotero, que nunca deberá ser inexperto o estar fuera de forma, ya que además de capturar todo obús enviado al plato por su pitcher, debe apoyarle en la definición estratégica global y en cada disparo efectuado para maniatar al artillero rival y procurar ponerlo fuera de acción lo más rápidamente posible, ello además de estar siempre listo a participar en la agilísima recuperación de pelotas en juego dentro del área a su alcance acorde a su ubicación en el diamante, especialmente en la necesaria acción de atrapar cualquier toque de pelota, los faul tips y no fallar en realizar los disparos certeros a las bases para evitar asalto a las bases por los corredores contrarios.

Pero además del catcher, no funciona bien ningún lanzador, por capacitado que esté, si no cuenta con los elementos seguros a la defensiva que le atajen atingentemente los roletazos en el cuadro o las líneas y globos en el cerco interior o las praderas, ya que al adolecer de esa seguridad en el fildeo, cualquier bola atrapable que salga despedida por el golpe del toletero enfrentado se convierte en hit y en eventual anotación, lo mismo si además de eso, los defensivos producen avance impropio al cometer garrafales pifias al disparar descontroladamente a doña blanca hacia el guante de sus compañeros o en caso que estos resulten incapaces o faltos de atingencia para atraparlos.

Y no se puede dejar de apuntar que no es suficiente un gran pitcheo y la excelsa labor defensiva si el equipo no produce carreras para abonarse triunfos, dado que por más que en el beisbol, sin duda alguna El Rey de los Deportes, su majestad es el pitcheo, para ganar se requiere anotar carreras y por supuesto estas sean en número mayor a las que llegaren a ser timbradas por la escuadra competidora.

En suma, queda claro que nuestro amado deporte Rey es un concierto entre todos los que participan y tal cual se afirma, son todos los peloteros del conjunto los que hacen valer las cualidades de las individualidades y convertirlas en triunfos de su escuadra.

Las consideraciones sobre la valía del grupo de peloteros en conjunto para hacer que un equipo de beisbol tenga éxitos viene al caso en razón de haber ocurrido ya el que al joven serpentinero mexicano, de los Azulejos de Toronto, Roberto «El Cañoncito» Osuna, ha tenido un par de salidas en su papel de relevista corto o cerrador, en las que aun habiendo recibido escaso daño y habiendo realizado un número bajo de lanzamientos al home plate, recibiendo escasos imparables y sin regalar pasaportes pero además recetando buen número de chocolates, no ha logrado cumplir la encomienda de evitar alguna anotación que ha entorpecido el triunfo del equipo, no pudiéndosele acreditar salvamento y hasta ya haber perdido lo invicto y hacerse acreedor a cargar con derrota.

Osuna no ha perdido fuerza o velocidad y sus números avalan la calidad de sus actuaciones, de ahí se cuestionen las posibles causas de que el sinaloense no haya desde hace un par de semanas celebrar actuaciones de gran mérito evitando derrota, acreditándose salvamento.

Algo debe haber que esté causando el ligero menoscabo en cuanto al éxito en las actuaciones de «El Cañoncito», que ha amainado en su gran ritmo que tenía desde el inicio del actual calendario oficial de juegos de los equipos de beisbol ligamayorista.

Osuna tiene buenos números, aun cuando no ha logrado salvar un juego, evitar derrotas o incluso perder, a la fecha ha lanzado 28.1 innings con 30 ponches, recibiendo 6 carreras limpias lo que le coloca en 1.9 su porcentaje de carreras limpias, ha recibido 21 hits y solo otorgado 7 bases por bolas. Sin duda alguna Osuna es un pelotero excepcional a quien hay que seguir con atención pues sus estadísticas lo señalan como un destacado lanzador relevista que aun dará mucho de qué hablar.

@salvadorcosio1
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