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WikiLeaks y las elecciones presidenciales

La semana pasada La Jornada publicó una nota en la que se narra, de manera tergiversada, una conversación que tuve con funcionarios estadounidenses en la víspera de las elecciones presidenciales del 2006. El periódico se basa en un supuesto cable confidencial, denominado 06MEXICO2409, que habría sido elaborado por miembros de la Embajada estadounidense en México, fechado el 4 de mayo de 2006 y filtrado a la organización WikiLeaks. Según La Jornada, dicho cable incurre en una mentira dolosa: imputarme haber hecho un pacto con Roberto Madrazo (entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República).

Escribí una carta a John Feeley, encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos de América en México, solicitando que ratifique o desmienta la existencia del supuesto cable que menciona La Jornada. En caso de que realmente se haya hecho ese documento, se mintió en detrimento de nuestra vida política y se incurrió en un comportamiento irresponsable que pudiera poner en riesgo la confianza entre nuestros países.

Es cierto que por esas fechas acepté conversar con funcionarios norteamericanos, en respuesta a la marcada inquietud mostrada por su Embajada ante la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador llegara a ser presidente de México. Lo que es falso es que dije haber pactado con Madrazo. Lo desmiento categóricamente. Nunca me reuní con Madrazo, tan sólo con sus colaboradores cercanos y con un grupo de unos 10 gobernadores priístas.

Compartí con los diplomáticos estadounidenses aspectos de la estrategia para hacer ganar a Felipe Calderón que yo mismo hice públicos, como que nuestro objetivo era mantener en un tercer lugar a Madrazo, que Felipe Calderón nunca había estado arriba en las encuestas y que para hacerlo ganar estábamos dialogando con fuerzas sociales y políticas ajenas al PAN (entre ellas el PRI).

Tampoco me referí con orgullo a la campaña de denostación al candidato del PRD, al contrario, siempre estuve en contra de esa campaña sucia. Me mostré satisfecho, sí, pero de los promocionales positivos que difundí como presidente del PAN. De la nota de La Jornada, también es cierto que me negué a otorgar a Elba Esther Gordillo espacios en posiciones plurinominales del PAN. A diferencia de Calderón, de Mouriño, de Lujambio, de Vázquez Mota, yo nunca he negociado con la maestra.

 

Ganar las elecciones y tender puentes, deber cumplido

Mi deber era hacer ganar a los candidatos del PAN y lo cumplí. Alcanzamos una cifra récord de diputados locales y federales; también de senadores. Logramos la más alta cantidad histórica de alcaldes panistas. Además, por supuesto, refrendamos la Presidencia a pesar de que nuestro candidato siempre estuvo abajo en las encuestas. Esos son los hechos reales y comprobables que ninguna campaña de difamación puede ocultar.

Igualmente me siento satisfecho porque la nota de La Jornada deja claro que durante mi dirigencia el PAN tendió puentes y abrió caminos para acercar a actores políticos y sociales con una visión plural. Organizaciones no gubernamentales, partidos, asociaciones gremiales, uniones populares, en fin, millones de mexicanos sumados con un fin superior que a todos nos era común. De no ser así, Calderón jamás hubiera ganado.

Por todo ello, agradezco a la organización WikiLeaks la oportunidad de volver sobre este tema para aclararlo y discutirlo de cara a la sociedad mexicana, pues estoy convencido de que estos altos niveles de transparencia son una herramienta para seguir fortaleciendo nuestra democracia.

 

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