Portal informativo de análisis político y social

Y DESPUÉS DEL GRITO ¿QUÉ…?

Y DESPUÉS DEL GRITO ¿QUÉ…?

Sep 24, 2011

Sin duda, el significado histórico y la tradición muy mexicana de celebrar la gesta heroica de la Independencia de nuestro país a 201 años de distancia, se justificaron ampliamente, pero además del fervor patrio, sí impone reflexionar ¿qué somos como Nación? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué podemos lograr?

La mejor manera de querer nuestro país, es buscando su perfeccionamiento en sus múltiples y grandes problemas nacionales; a través de un cambio de actitud en nuestra conducta ciudadana buscando en primer término el respeto y fomento a la cultura de la legalidad, que se traduzca en el cumplimiento a la leyes y exigiendo a las autoridades de Gobierno que  el Derecho funcione, esto es que se aplique por los tres niveles de Gobierno.

El periódico La Jornada (22/9/11) dio a conocer que incluso varios jueces de Distrito y secretarios, están siendo investigados por el Consejo de la Judicatura Federal, independientemente, que ya hay jueces procesados penalmente en la “evolución $$$ de su patrimonio” relacionados con amparos sobre casinos, juegos y sorteos

Es muy fácil ser “observador crítico” sin un compromiso de denuncia, de acción y de conducta que nos lleve a superar el odioso estado de impunidad en el que los delincuentes organizados y no organizados violan las leyes, sean particulares o autoridades, que generan el “Estado de Desorden” y la ausencia del “Estado de Derecho” una especie de “Estado ajurídico” (donde la ley no impera aunque exista).

Hay muchos países en donde la cultura de la legalidad y el respeto está muy desarrollada, sin entrar a detalles de estadística y comparaciones.

Lo primero que se palpa por propios y extraños como realidad: Es una enorme corrupción política dentro y fuera de los partidos políticos, estructuras de Gobierno, sin que esté exenta, en  parte  la ciudadanía que es factor consecuente, por ejemplo para obtener licencias de diferente naturaleza, federal, estatal o municipal se “compran permisos, cargos públicos y contratos” como lo señalan varios medios de comunicación, que incluso señalan la deficiencia en la funciones de los órganos de transparencia.

Desde luego y agraciadamente no es la mayoría de la población, que por lo mismo, es el único factor que puede llevar a un cambio positivo, que la mayoría de ciudadanos  habitantes traduzcan su actitud en respeto al derecho ajeno al que se refería Juárez, pero exigir a la autoridad que también actué con respeto al principio de legalidad que es un Derecho Humano consagrado por la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos, que ordena que las autoridades sólo pueden hacer lo que la ley les permite.

Traemos arrastrando las luchas intestinas desde la época prehispánica entre nuestros antepasados, luego se heredaron y se complicaron con las dos grandes corrientes políticas en el país: Liberales y Conservadores y que aun entre ellos mismos se dieron y se dan las posturas de hegemonía política, cultural, económica y social, de tal manera que quedamos atrapados en una lucha constante que limita la actuación ciudadana en que por una falta de respeto a nosotros mismos, las estadísticas muestran que los jóvenes ocupan un alto grado de homicidios intencionales, más que las muertes por  accidentes de tránsito, hay siete millones de desempleados y ajenos a la cultura fundamental y al deporte y lo más grave desaparecen los valores éticos en todo clase de conducta y se pulveriza la juventud como vanguardia del país.

Alguien dijo: “Somos como estamos, porque somos, lo que somos”. Hagamos patria cambiando de actitud y se verán mejores resultados.

* Es doctor en Derecho y notario público

 

E-mail: dr.cesareduardoagraz@gmail.com