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Y SI CALLA EL CANTOR

Y SI CALLA EL CANTOR

Jul 10, 2011

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¡Qué mundo nos ha tocado vivir a nuestra generación! Nos tocó pasar de la Guerra Fría, del fin del comunismo a la supremacía del capitalismo. Un sistema que premia el individualismo y que se distingue por su mezquindad donde galopa el virus del egoísmo. Nos tocó vivir la caída del Muro de Berlín, el Muro de la Ignominia. Nos tocó debatir en torno al dogmatismo de la izquierda, del estatismo, sobre la utopía del paraíso del proletariado. Nos tocó conocer también la soberbia de la derecha y el egoísmo que la distingue, por el desprecio al valor del ser humano.

A los que nacimos entre las décadas de los 50 y principio de los 60, nos tocó crecer con la música de The Beatles y el canto a la libertad. Nos tocó de la misma forma el surgimiento de los cantantes latinos, que protestaban con su música contra sistemas opresivos o que limitaban la libertad y los derechos civiles.

Así pasamos nuestra época juvenil con las canciones de Serrat, de Facundo Cabral y Alberto Cortez. Voces que criticaban la deshumanización de un sistema capitalista; hubo un tiempo que les fascinaron los movimientos de izquierda, pero que después se decepcionarían por la ausencia de libertad.

También nos tocó caer en la seducción de la música pop fresa como la de Julio Iglesias y sus baladas de enamorados y heridos del corazón o de cantos al hartazgo como “La vida sigue igual”. Además de vivir en los tiempos del Papa Juan Pablo II, el líder carismático que le tocó encabezar la lucha de conciencias por la libertad, cuya flama la siembra desde su natal Polonia, donde inicia el movimiento de solidaridad y que luego contaminaría a la Europa del Este hasta llegar a la Unión Soviética, cuyo sistema un día llegó a su final por la incapacidad de producir aquella justicia e igualdad que prometió y con la que sedujo a grandes segmentos de la juventud latinoamericana.

Nos tocó también el surgimiento de la Teología de la Liberación y su propuesta de romper moldes y paradigmas por medio de la violencia. El surgimiento de los guerrilleros de sotana. El odio y la confrontación jamás construirán sociedad. Todo esto ha sido parte de una época que nos marcó. Por eso y por mucho más, me dolió en el alma al leer la noticia de que en Guatemala habían asesinado al cantautor Facundo Cabral, cuyo genio musical tanto nos fascinó y nos sigue haciendo sentir y vivir.

LA PARTIDA DE FACUNDO NOS DEJA UN VACÍO, COMO SI NOS QUITARAN ALGO MUY NUESTRO QUE NO PUEDO EXPLICAR, PERO QUE CINCELA EL ALMA, PORQUE LOS VIOLENTOS NOS SIGUEN GANANDO. LOS PACÍFICOS Y LOS HUMANISTAS SON LOS DERROTADOS, ANTE EL ATAQUE DE LOS BUITRES

Silenciaron al cantor. A ese hombre de barba canosa y de pelo ensortijado provisto de su guitarra, que tanto nos encantaba con sus frases llena de ingenio, que nos tocaba las fibras del corazón, imbuidas de un humor de un trovador trotamundo y a quien tanto le fascinó México, que le gustó para vivir, y que se enamoró de su tequila y que admiró a José Alfredo Jiménez y su canción “El Rey”, a propósito de aquella “piedra en el camino que me enseñó que mi destino era rodar y rodar…”.

Facundo Cabral vivió una infancia, como la de millones de latinos, con un padre desobligado y que se vio en la necesidad de abandonar el hogar, cuando apenas era un chamaco o un pibe, como dicen en la pampa argentina. Facundo tuvo el talante para poder sobreponerse a aquel destino condenado sin futuro. Se enamoró de Jesús el redentor cuyo amor y entrega lo tocó.

En la última parte de su vida, el cantautor argentino se decía influenciado por Jesús, Gandhi y la madre Teresa de Calcuta. Así lo plasmaba entre canción y canción, recordando la grandeza de estos personajes que cambiaron la historia con su humildad, lejos de la soberbia. Facundo me conquistó por sus canciones fuera de todo convencionalismo. Facundo un cantor que nos llevaba a la reflexión con su música y que de paso nos hacía reír cuando hablaba de la tía que “por cuidar el honor descuidó el olor”, preámbulo de Señora de Juan Fernández. ¿Quién hubiera pensado que este mensajero de la paz sería acallado por las balas del odio y la sinrazón?

El asesinato violento de este mensajero de la paz me deprime, me entristece y me hace recordar tiempos de juventud, de idealismo, de incertidumbre sobre qué sería de nuestra vida en el futuro. Su partida inesperada nos muestra lo pequeño que somos y el hilo tan corto entre la vida y la muerte. Su muerte nos muestra lo pequeño que somos como seres humanos, cuando nos doblega el odio y la violencia.

La partida de Facundo nos deja un vacío, como si nos quitaran algo muy nuestro que no puedo explicar, pero que cincela el alma, porque los violentos nos siguen ganando. Los pacíficos y los humanistas son los derrotados, ante el ataque de los buitres.


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