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ARTURO ZAMORA: EL DÍA EN EL QUE LOS SOLDADOS LO IBAN A FUSILAR

ARTURO ZAMORA: EL DÍA EN EL QUE LOS SOLDADOS LO IBAN A FUSILAR

Ago 28, 2011

A partir de las cinco de la tarde los alumnos de la generación“2011-A” de la División de Estudios Jurídicos, uno por uno iban tomando sus asientos. Los globos, flores y sonrisas de los familiares se concentraban dentro del auditorio en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH). Los flashes de las cámaras fotográficas y los aplausos no se hicieron esperar al momento de la repartición de los diplomas, sin embargo la parte más emotiva, fue cuando el padrino de la generación, el diputado federal y abogado egresado de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Arturo Zamora Jiménez expresó una serie de reflexiones y consejos para sus ahijados.

Además de recordar frente a su querida madre Amalia Jiménez una serie de recuerdos, en su mayoría travesuras, que ante las consecuencias aprendió una serie de valores y convicciones que no las ha olvidado ni las olvidará. “Cuando era niño fui demasiado inquieto y en muchas ocasiones quebranté las reglas de mis deberes. Si les digo que no era un angelito me quedo corto, no llegaba ni a bien portado”, confesó a sus ahijados con una sonrisa pícara. Zamora Jiménez recordó que le gustaba explorar el mundo y –como muchos niños– fue travieso y constantemente molestaba a los vecinos de su casa, que eran soldados. “Nos metíamos a jugar pelota y con eso dañábamos los jardines y cada que me querían alcanzar salía corriendo disparado y ellos atrás de mí no me alcanzaban, volteaba y me burlaba de ellos”, relata.

“Un día me agarraron los soldados junto con un compañero y entonces nos condujeron a un salón enorme de altas bóvedas, estaba oscuro y en ese lugar nos dijeron –los vamos a fusilar– lloré en ese momento”. Minutos después de tan fuerte declaración por parte de los soldados, estos salieron de la bóveda y dejaron a Zamora y a su amigo desolados y pensando. “Mi preocupación no eran los regaños de mi padre pero sí qué iba a pasar con mi madre. Qué dolor le causaría a mi madre”, recuerda mientras volteó a ver a su mamá quien estaba en primera fila escuchando las anécdotas, al momento en que sonreía, con cierta expresión de complicidad maternal.

Enfatizó: “No me importaba volver a jugar, no me dejaba de preguntar dónde inicia la vida y donde culmina, pero tenía en mi mente y corazón ese pesar. Qué va a decir mi señora madre cuando le digan que a ese muchacho por vago lo fusilaron…Me da gusto decir que no me fusilaron”, expuso en tono de burla, mientras que en el auditorio se escuchaban las risas de los graduados.

A partir de ese momento, para el diputado federal, empezó un tiempo de experiencia, de reflexión y de formación de criterio. Por lo que entendió con más claridad la diferencia entre sentir culpa o culpar a otros de sus errores y la ventaja que significa escuchar la voz de su conciencia. “La culpa es más que un término legal, el que vive con culpa, vive con miedo y por lo tanto no vive con libertad y se alejadela verdad”, reflexiona.

La conciencia en cambio, advierte, ayuda a entender el alcance de las acciones y de acuerdo al rol que corresponde desempañar muchas veces se refleja no sólo en la propia vida sino en la vida delos demás. Además, puntualizó que el criterio ayuda a desarrollar con el tiempo una compresión nítida de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que es justo y lo que no lo es, por lo que este entendimiento se manifiesta como una voz interna que se aprende a escuchar con claridad con el paso del tiempo. “La búsqueda por lograr ese entendimiento y por aprender a escuchar lo que nos dice esa voz es algo inherente y necesario en todos los que amamos esta profesión”, profundiza.

Para Zamora Jiménez, México necesita justicia con urgencia. “Necesitamos mujeres y hombres de ley que sepan cómo procurarla. La justicia es representada a través de una figura femenina con un abalanza en la mano, una espada en la otra y con los ojos vendados, no todos comprenden esta metáfora, muchos abusan de ella y la acomodan incluso a su conveniencia”, asegura. También explicó que algunos viven con la venda en los ojos y otros se empeñan en poner esa venda en los ojos de la sociedad. Mientras que unos viven con la espada desenvainada otros lamentablemente caen por la espada.

Reflexiones desde la voz de la conciencia

– ¿Qué le dices a una generación que te honra pidiéndote que la apadrines? –preguntó ante el auditorio–.

– Gracias –respondió para sí–. “La gratitud siempre con un valor, sin embargo un agradecimiento no basta para corresponder el gran honor que esto representa”, prosiguió.

Al referirse a esa voz interna que ha marcado el camino de Arturo Zamora, compartió a sus ahijados algunas acciones que pueden ser útiles para la vida tanto personal como profesional.

“Estudia –aconsejó– El mundo en que vivimos se transforma todos los días, si no mantenemos el paso inevitablemente te quedaras atrás, es cierto que la escuela dela vida da grandes lecciones pero los que no hacen del estudio las enfrentan con mayor dificultad”. El segundo consejo fue el de pensar, ya que en la vida se tomarán muchas decisiones algunas con el corazón y se vale, como se vale equivocarse, pero si no conectas las decisiones con el pensamiento se va a perder lo más valioso de cada experiencia.

“Si algún día te descubres esperando una oportunidad dorada, procura que te encuentre trabajando así si llega o no la oportunidad esperada al menos sabrás que tu tiempo de espera fue de bien”, indica.

Otra de las fortalezas es la de luchar, por lo que advirtió: “Si luchas porque es tu convicción es doblemente bueno, ten en mente que encada lucha cuando hay conflicto el derecho es tu deber pero tu convicción debe de estar siempre en favor de la justicia”. La lealtad y la tolerancia fueron dos puntos importantes señalados por el diputado federal. “La lealtad es una moneda tan escasa como valiosa, para poder acuñarla tienes que garantizar la lealtad a ti mismo, a tus principios, valores y convicciones (…) En cada conflicto humano o gran desgracia que se registra en la historia si buscamos la raíz encontraremos la semilla de la intolerancia”, explica. En otro punto advirtió serpaciente y aprender a olvidar. “La vida y el tiempo tiene una manera única de poner cada cosaensu lugar, a todos nos llega el tiempo de reivindicarnos”.

Detalla: “El que guarda rencor de cada batalla se encuentra un día con que su vida ya es insoportable, el rencor te lastima más a ti que a quien se lo guardas, olvida tan pronto tus victorias como tus derrotas, ni una ni otras duran para siempre”.

Para finalizar, Zamora Jiménez puntualizó a sus ahijados que deben de amar su profesión, ya que el que no ama lo que hace con el tiempo descubre que cada vez le resulta más difícil levantarse cada mañana. “Si te encuentras en esa posición pregúntate ‘¿amo lo que estoy haciendo?’, si la respuesta es no haz algo distinto, si la respuesta es sí pero las dificultades prevaleces, recuerda las palabras de un gran hombre, si estás atravesando por un infierno sigue caminando”, señala.

“Han pasado algunos años de aquel niño que retaba a los soldados y se preocupaba porque no lo fusilaran para no hacer sufrir a su madre. He aprendido desde entonces que en la vida sólo hay una certeza, vivan con conciencia y sin culpa. De todo lo que les he dicho hoy no tengo prueba legal alguna, excepto mi propia vida”, concluye.