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Celia Fausto Lizaola, la política familiar

Celia Fausto Lizaola, la política familiar

Jun 16, 2012

Por José María Pulido

Lejos quedaron los tiempos en que la actual candidata a diputada local Celia Fausto Lizaola quería ser monja “en tercero de secundaria, me veía haciendo trabajo social con un hábito”. Entonces pensaba que la mujer estaba para otro tipo de labores, ajenas a la política, como la atención de la familia y la responsabilidad de la casa.

Lejos parecen, también, sus intenciones de ser candidata al Gobierno del Estado, para dar paso a Fernando Garza, quien traía los acuerdos necesarios con la dirigencia nacional y a quien postularon luego del rompimiento con el partido Movimiento Ciudadano.

Hoy está perfilada como próxima diputada local porque compite en el distrito XI y, de no ganar, también por el espacio plurinominal en el segundo sitio de la lista que presentó el PRD. La política “es un campo muy árido porque hay que partir del precedente histórico de que cuando se concibe el campo de la política fue concebido exclusivamente para el hombre, la mujer no tenía cabida ahí”, define en entrevista con Conciencia al Aire.

En medio de esa cultura ha sido “más difícil que una mujer pueda avanzar, destacar y que pueda tener espacios, triunfos, logros a partir del reconocimiento de la lucha organizada”. Pero Celia parece que camina en sentido contrario y ha logrado transitar por ese camino difícil. En su lista aparecen cargos que se hilvanan uno tras otro:

Concejal en la secundaria, en la preparatoria, donde apoyó a Diana Solórzano para que fuera presidenta de la sociedad de alumnos, presidenta de la entonces Facultad de Trabajo Social. A diferencia de ahora, no era “nini”, sino “sisi”: trabajaba y estudiaba, “fui tildada de subversiva, de rojilla, no me tocó ser comunista pero las actividades que tenía se encerraban en ello”.

Siguen la lucha política: representante sindical, delegada sindical, que ganó con dos votos de diferencia, y en el 89, durante la toma de rectoría por Oliverio Ramos alcanzó la secretaría General del Sindicato Académicos, donde implementó el primer contrato colectivo de trabajo. Luego vinieron los cargos de elección popular y de partido: presidente del PRD en Jalisco, diputada local y regidora en Guadalajara y ahora quiere regresar a la diputación local.

P. ¿Por qué por un distrito y por qué por el XI?

R. Porque hay que aportarle votos al partido, no es cosa de género, es cosa de números y porque ya fui hace 15 años en ese distrito, cuando participe por primera vez como candidata por el PRD, lo hice como candidata externa, llegué al PRD, sigo en el PRD, no me voy del PRD, hay otros que son chapulines y que andan en miles de partidos. Recalca: soy una convencida del PRD, llegué para quedarme, en las buenas y en las malas. Como si fuera roja por dentro y roja por fuera.

 

PADRE Y MADRE

Desde ese PRD, Celia Fausto entró en el remolino de la política, donde tuvo que tomar decisiones personales. Hoy es padre y madre, luego de que en el año 2000, durante la campaña al Senado, su compañero no mantuvo el mismo paso.

P. ¿Cambiaste la familia por la política? 

R. Fue el resultado de un proceso, las campañas estatales, eso de las giras, salir a las cinco de la mañana y regresar a las dos desgasta de manera natural. No hubo pleitos pero es una realidad, a final de cuentas tienes que asumirlo porque la vida sigue. Me gusta la política, tengo una visión, una concepción y un proyecto de nación y ahora con más libertad.

Celia Fausto conoció a su esposo en la época estudiantil, “participando en la política.Todavía de 89 a 95 no estaba la apertura para una participación cada vez más creciente de las mujeres en el ámbito político, esto fue desgastante en la relación, había plena confianza, pero en el 2000 fui candidata al Senado de la República, hice campaña muy comprometida, muy en serio, apostándole a ganar, muy diseñada y planeada, con mucho contacto ciudadano”.

 

Recuerda que “sí lo jalé un tiempo, se afilió al partido, estuvo conmigo cuando mi elección como presidenta del partido, pero como que fue más fuerte mi dinámica que se sintió como un remolino y ahora soy papá y mamá”.

La combinación de estos roles también han sido una constante en su vida familiar,

“cuando fui dirigente del Sindicato, en la primera campaña mi hijo Juan Carlos tenía cuatro años; mi siguiente hijo, tres, y el otro, dos. Yo cargaba con el grande a la Prepa 2 Nocturna, hacía campaña con trabajadores donde me sacaban a punta de pistola”.

Presume que sus tres hijos “aprendieron a convivir en casa con una mamá que trabajaba, que estudiaba, que luego entró a la política, que veían notas de ella en el periódico, en la tele” y como consecuencia, ahora, algunas decisiones las someten a votación.

Ahora como candidata asegura que la gente expresa hartazgo “a los gobiernos ineficaces e ineficientes, corruptos, nepotistas, con dispendios de recursos, los salarios, la falta de empleo, la pobreza, la inseguridad”.

Señala que su campaña de hace 15 años le sirve porque se acuerdan de ella, así como de su trabajo en el Congreso local, donde promovió la ley antibonos en un esquema de austeridad.

“Entramos con la revisión de salarios a partir del Comité Técnico de Transparencia y Valoración Salarial, pusimos máximos, basados en salarios mínimos, propusimos la ciudadanización real y completa de este órgano rector de la revisión salarial, propusimos que salieron en la integración el representante del Ejecutivo, legislativo, judicial, de los ayuntamiento metropolitanos y propusimos a cambio que hubiera una serie de propuestas de organismos sociales y que si los entes públicos querían participar sería sólo con derecho a voz”.

Sabe que asistirá a un Congreso “altamente endeudado, con insolvencia, con una nómina muy obesa” pero que está preparada “para cumplir con mi responsabilidad, no con una política de cacería de brujas pero tampoco tapando, mi responsabilidad conlleva que tengo que cumplir el rol que la sociedad me encomienda, que es ser la visoria de cuentas públicas”.

Adelanta: “Voy a pisar callos pero a final de cuentas a muchos compañeros se les olvida que en campaña lo dicen muy bonito que hay que ser austeros y a la hora de la hora terminan votando en contra”. Celia Fausto ve que su candidato a gobernador, Fernando Garza, “trabaja fuerte, incansablemente todos los días, a toda hora y en todo el Estado y tenemos que estar corriendo para alcanzarle el paso”.

Lo define: “Es un señor que sabe lo que hace, que sabe cómo hacer las cosas, que tiene muy claro el panorama, que está contribuyendo con el compromiso que asumió a nivel nacional con el partido, con nuestros dirigentes nacionales y aquí en Jalisco.

“Le tocó a él llegar a una candidatura que ni buscó y llega un tanto tarde pero lograremos un buen resultado con él”. Para quien piensa que los cargos que ha ocupado Celia Fausto son muchos, le recuerdan que sus hijos vienen al relevo y Juan Carlos Guerrero, a sus 27 años, ya es presidente del PRD en Jalisco.

Como lo define el propio Juan Carlos Guerrero, recuerda su mamá, “ojalá que en el 2014, cuando termine, digan la mamá de Juan Carlos, no el hijo de Celia Fausto”. Así, mientras busca la diputación, Celia Fausto comparte también su tiempo entre ser padre y madre, doble festejo para ella.