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EL GRAN LÍDER OBRERO DE JALISCO

EL GRAN LÍDER OBRERO DE JALISCO

Dic 7, 2013

Por Belisario Bourjac —-

“La vida no se planea, es circunstancia (…) En la política lo fácil es llegar, pero lo difícil es mantenerse”, expresa Alfredo Güero Barba al hacer una retrospectiva de su carrera sindical cuando repasa sus 50 años de trayectoria, medio siglo.
A los 14 años de edad, cuando apenas vivía la adolescencia, llegó a Guadalajara proveniente de su natal Tepatitlán. Fue el 30 de abril de 1958. Y al día siguiente, el primero de mayo, entraría a trabajar de “machetero” a la pasteurizadora “La Pureza”. Y allí empieza su historia de líder.

Don Alfredo Barba Hernández es el último de grandes liderazgos obreros que se forjaron en Jalisco, cuyos maestros fueron don Pancho Silva Romero y Helidoro Hernández Loza. Hoy se le reconoce como jefe máximo del Grupo Tlaquepaque, cuya fortaleza ha estribado en integrar a jóvenes profesionistas a la política, entre ellos Miguel Castro (diputado local y dos veces alcalde de San Pedro Tlaquepaque); el diputado federal Luis Córdova, reconocido jurista y colaborador muy cercano al coordinador de los legisladores del PRI en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones, y la diputada federal Celia Gauna, arquitecta, que ha destacado en la Cámara Baja.

Entrevistado por los periodistas José Ángel Gutiérrez y Julio César Hernández en el programa radiofónico “Desayunando con Radio noticias”, Alfredo Barba habló del pasado y del presente, de su convicción priísta, de sus luchas, del Grupo Tlaquepaque y del poder que le endilgan que concentra, así como de las críticas de cacique que le han endilgado.
“Soy un priísta convencido, de formar nuevas generaciones de políticos, pero formándolos en valores, con principios, con lealtades (…) He formado a mucha gente que le han servido, que han sido útiles a la sociedad”, dice convencido.
Mención aparte son sus hijos Alfredo Barba Mariscal, presidente municipal de San Pedro Tlaquepaque, y Marco Barba, diputado federal.

Formado en la lucha sindical, Alfredo “Güero” Barba es de los políticos que les gusta hablar de frente y para el que la palabra es un valor máximo que sabe honrar. ¿Cuál es la clave de la fortaleza del Grupo Tlaquepaque del cual es su líder indiscutible? –Se le ha preguntado–. Y suele responder que “es el trabajo y la empatía que se gana con la gente”.
Y un punto que suele aclarar: Es el trabajo serio, responsable y constante el que procuramos estimular y reconocer. Un ejemplo de ello lo explica con su hijo mayor:
“Mi hijo Alfredo en tres ocasiones pretendió ser candidato a la presidencia municipal de San Pedro Tlaquepaque, pero le preguntábamos a la gente, a los liderazgos, hacíamos encuestas, y la respuesta no le favorecía. La gente señalaba, por ejemplo que Miguel Castro debía ser el candidato, pues era Miguel Castro”.
Después le llegaría la oportunidad, cuando había logrado la madurez y que la gente así lo percibiera. Antes no.

“Les he dicho a los jóvenes, algunos ya no tanto, pues son treintañeros o ya pasando los cuarenta, es que empezaron a los 14 o 16 años, que si quieren participar en política es para que ayuden a la gente (…) No quiero ser el Robin Hood de los pobres, es fácil llegar, lo difícil es mantenerse, y nosotros no hemos dado escándalos, donde yo me manejo no escucho que haya corrupción, escándalos o pleitos internos”.

EL PODER

Un término que usan los detractores de Alfredo Barba Hernández es el de cacique. “Eso siguen diciendo algunos de nuestros adversarios. Yo les digo si ser cacique es ayudar a la gente los 365 días del año, haciendo labor social, labor política, sí lo soy y lo voy a seguir haciendo. Quiero comentarte que ya le han bajado a esas expresiones”, apunta.

¿Qué se siente tener tanto poder? –Le pregunta José Ángel Gutiérrez en esa entrevista–. “No siento el poder, no lo veo. Creo en mi trabajo, creo en el sistema, creo en el PRI. El crecimiento y la fuerza te lo da el trabajo de cada día, te lo da el apoyo de la gente. He tenido oportunidad de trabajar con miles de personas, de compañeros trabajadores y tengo calidad moral, discúlpenme que lo diga, porque no le he robado a nadie, vivo de mi trabajo, vivo de las cuotas que por acuerdo con los trabajadores que represento las recibo, esa es mi chamba”, argumenta.

Sobre las propuestas que ha recibido de parte de la gente del Gobierno, señala que han sido muchas. “Los gobiernos del PAN me ofrecieron camionetas blindadas, choferes, guaruras, jamás lo acepté ni lo aceptaré”.
La vida es la suma de éxitos y de tropiezos, subraya don Alfredo. “En San Pedro Tlaquepaque lo hemos vivido. Allá perdimos dos elecciones consecutivas. Me tocó a mí perder, pero que quede claro que no perdió la CROC ni “El Güero” Barba, se perdió en Jalisco, se perdió en México, fueron circunstancias. Con trabajo y con buenos candidatos, logramos recuperar la confianza de la gente, y algo que les hemos estado atentos es que no haya abusos con sueldos y gente que no debe de estar en la administración municipal”.

En ese contexto, recuerda que del mismo PRI quisieron desplazar al Grupo de la CROC de las candidaturas en San Pedro Tlaquepaque. “Te puedo decir que lo que tenemos es resultado del trabajo, de lucha, las candidaturas obtenidas es porque las ganamos en asambleas, con el voto de los priístas y de los ciudadanos”.

Frente a las actitudes gandallas de gobernantes, expresa:
“A los gobernantes emanados de nuestras filas les he pedido que se bajen los sueldos. Los del PAN, cuando llegaron al gobierno de San Pedro Tlaquepaque, muchos de origen empresarial, argumentaron que debía de haber buenos sueldos en la administración municipal para que no hubiera corrupción. Los regidores llegaron a ganar hasta 85 mil pesos libres de impuestos, cuando llegó nuestra gente, les pedimos que bajaran esos sueldos tan altos y lo hemos logrado hasta un 70 por ciento, hoy los regidores ganan 27 mil pesos”.
 
SUS MENTORES
 
En 1963 iniciaría su carrera sindical y fue cuando conoció a la CROC y a sus mentores: Don Pancho Silva Romero y Eduardo López Orozco “El Talpita”. “Llegué a la CROC sin conocer a nadie, llegué para pedir ayuda, ya que había decidido luchar por mejores condiciones de trabajo y mejor salario para mis compañeros de Lechera Guadalajara. Éramos 25 trabajadores, había un sindicato pero era de la empresa y un buen número de trabajadores formaban parte de la familia del dueño”.

“Empezamos a presionar, yo era chofer de la empresa, el patrón, don Abraham González era compadre del gobernador y mandaba en la zona de Acatic a San Miguel El Alto. Veinticinco trabajadores formábamos la empresa, hicimos la huelga, pero muy pronto se nos rajó la mayoría porque los dueños empezaron a presionar, nos quedamos cinco o seis”.

El gobernador le habló a don Pancho Silva Romero, acusándonos de que teníamos secuestrados a los trabajadores. “No están secuestrados, están escondidos”, le dijo don Pancho. “Así fue como logramos el diálogo con Rubén González, hijo de don Abraham y firmamos el contrato el 12 de diciembre de 1963”, expresa El Güero Barba.

Han pasado 50 años de entonces, mucho ha llovido. Y en retrospectiva, por el retrovisor, don Alfredo Barba, expresa: “La vida no se planea, es circunstancia (…) En la política lo fácil es llegar, pero lo difícil es mantenerse”.

One comment

  1. *Inserción pagada no disponible en el portal de transparencia del Ayuntamiento de Tlaquepaque”