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EL MEXICANO QUE CONQUISTÓ HOLLYWOOD

EL MEXICANO QUE CONQUISTÓ HOLLYWOOD

Ene 16, 2016

«El cine es una forma de vida, el cineasta es una especie de gitano, de cirquero ilusionista y mago en contra del mundo, eso es un artista, si hay que estar un poco loco para embarcarse en estos proyectos y salir vivo, no lo volvería a hacer nunca porque estoy loco pero no idiota», expresa Alejandro González Iñárritu al preguntarle sobre su más reciente filme «The Revenant», máxima favorita para arrasar con los premios Oscar en su edición 88, en la cual cuenta con doce nominaciones, incluidas las de mejor dirección y mejor película.

«El Negro», como le conocen sus más entrañables amigos, es el cineasta mexicano más laureado en la historia, forma parte de una generación de brillantes exponentes nacionales con presencia en Hollywood. El idilio de Alejandro podría alcanzar tintes históricos el próximo 28 de febrero, ya que ningún director ha ganado el premio a la mejor película dos años consecutivos, el compatriota es el favorito.

«Sabía que tenía la posibilidad, pero siempre hay una repartición, pensé tener uno o dos, jamás imaginé ganar los premios principales», expuso hace un año cuando su cinta «Birdman» fue multipremiada en los Oscar, obra que desde el primer día de filmación tuvo a la incertidumbre como parte medular del proyecto, por innovar con cosas que nunca se habían hecho, una comedia en plano secuencia, con humor negro criticando a la industria cinematográfica. «Me gusta proponerme hacer cosas que nunca he hecho y con la gran posibilidad de fallar», dijo el director, quien acepta no ha tenido el tiempo de digerir el éxito, pues ya está en busca de su siguiente película.

 

Voluntad, disciplina… y talento

«Si el torero no se siente torero se lo lleva la chingada el toro; no hay que pedir permiso, ni licencia, ni diploma. Nunca fui graduado de ninguna corte de burocracia, tomé mi camino, a lo mejor fue una locura, pero desde siempre me he sentido director», recuerda Alejandro González Iñárritu, quien se describe a sí mismo como un mal estudiante, con mala suerte pues en su paso escolar sólo se encontró con malos maestros y cuyo más grande deseo era conocer niñas.

Ingresó a la Universidad Iberoamericana. Sin embargo, en 1985 junto a su amigo Martín Hernández acude a un casting en la estación de radio WFM; sus allegados afirman no era el mejor locutor, incluso denotaba rasgo de tartamudez, pero la originalidad y ganas por el puesto lo pusieron ante la primera gran oportunidad de su vida.

«No tenía claro el camino, empecé a estudiar el subsistema del cine, sin embargo no tenía ingresos y necesitaba trabajar, no tenía dinero para nada, entonces cuando salió la oportunidad de hacer un casting en WFM me pareció una oportunidad interesante, porque amo la música, se me cruzó la radio literalmente».

Gracias a su singular buen rollo, el otrora «músico frustrado» se dedicó de lleno a la práctica de la profesión y abandonó sus estudios en 1987.

«Me la pasaba escribiendo historias, críticas, estupideces, pero muy divertidas, la gente escuchaba WFM por lo que pasaba entre las canciones, no por las canciones, yo dormía en la radiodifusora, hacíamos conciertos, entrevisté músicos que admiraba, hicimos cosas que en aquel tiempo fueron muy novedosas, me dejó una escuela, aprendí a entretener a la gente por tres horas».

Inquieto por naturaleza, Alejandro González Iñárritu vio la necesidad de comenzar un proyecto nuevo para continuar con su crecimiento profesional, pues considera que sus ciclos eran de cinco años, cansado de la radio se adentró en el mundo de la publicidad con la creación de la agencia «Z Films», donde «tuve la fortuna de vender cosas para las emociones, con ideas y conceptos, lo escribíamos con libertad, más tarde creció la agencia y tuvimos productos publicitarios, fue muy divertido pero me aburrí a los seis años haciendo comerciales, exploré todo y me metí a estudiar teatro».

Dentro de sus primeros trabajos audiovisuales está el ser responsable del cambio de imagen de Canal 5, que sorprendió por su agresividad en una empresa conservadora como Televisa.

«Me invitó Miguel Alemán a colaborar en Canal 5 después de tantos vasos fríos de anís, me harté de la radio, había hecho todo para mí, quería retomar mi camino y dejé el radio, todo mundo me dijo loco, pero el éxito no me interesa, el éxito es hacer lo que uno quiere, a mí el radio ya no me llenaba».

Posteriormente, escribe y dirige su primer piloto de televisión:

«Detrás del dinero», que protagonizó el cantante Miguel Bosé, que tuvo como particularidad de ser la primera serie de televisión mexicana realizada al cien por ciento en cine y el primer trabajo de Alejandro escribiendo algo de 30 minutos.

 

De publicista a cineasta mundial

«Con el cine se nace, lo traes o no lo traes, puedes estudiar años en las mejores universidades, puedes ser cinéfilo, tener todos los materiales, pero si no lo traes no lo traes. El mejor maestro es la vida, la práctica, los sets, a veces se enojan porque lo digo, pero me parece una realidad», expuso González Iñárritu, quien en 1999 produciría la cinta «Amores Perros», realización que cambió la manera de hacer cine en México y le otorgaría su primer éxito a nivel mundial.

La película, que explora la sociedad mexicana mediante tres historias que se entrelazan, fue la presentación del actor Gael García Bernal. Dentro de los premios obtenidos están los once premios Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, también recibió un BAFTA, premio de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión como mejor película en lengua no inglesa, el premio de la crítica en el Festival de Cannes y una nominación al Premio Oscar luego de veinticinco años de ausencia del cine mexicano en ese galardón.

Luego de su exitosa presentación, González Iñárritu realiza la cinta «21 Gramos», escrita por Guillermo Arriaga, que fue protagonizada por actores de talla internacional como Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts; en 2005, lanza «Babel», su tercera película, en la cual recibió tres nominaciones al Oscar convirtiéndose en el primer cineasta mexicano nominado para mejor director; «Biutiful» fue la cinta que escribió, dirigió y produjo donde recibió nuevamente nominaciones al Óscar como mejor película extranjera.

Alejandro acepta el éxito, que muchos le llaman ego, pero también está expuesto al fracaso, pues «si una película es mala no es culpa del guionista, es culpa del director; si la fotografía es mala, es culpa del director; si los actores son malos, es culpa del director que no supo escoger a los adecuados. Hay una responsabilidad final, el director absorbe la responsabilidad del éxito, pero también la del fracaso».

 

Experiencias hechas películas

Desde joven, Alejandro mostró sus sueños por traspasar fronteras, laboró a los 17 años en Europa y a los 19 de edad en África, ambas ocasiones en un barco carguero, experiencias que se han visto reflejadas en su trabajo. Ejemplo de voluntad, disciplina y no dejarse vencer ante la adversidad, González Iñárritu se ha ganado el prestigio a nivel mundial pero no se siente intocable, pues afirma entre más arriba llega más vulnerable se vuelve.

En la antesala de otra noche histórica para el mexicano en el cine mundial, no olvida sus orígenes, y pide que hasta que no tenga más de veinte películas, se le considere de verdad un director de cine.

«Se trata de trabajar, de estar en diferentes medios, de estar detrás de la película (…) he tenido la fortuna de llegar a las personas por medio de las películas, eso me ha llenado de alegría, pero hay mucho camino por delante. Cuando tenga más de 20 películas podré decir que soy un director de cine».