Portal informativo de análisis político y social

Enrique Alfaro: Producto electoralmente rentable

Enrique Alfaro: Producto electoralmente rentable

Jun 23, 2012

Por José María Pulido *

Desde el punto de vista de la mercadotecnia política, fue el producto de compra única más rentable en el actual proceso electoral que vive sus últimos días en Jalisco. De los candidatos a la gubernatura es, todavía, uno de los mejor posicionados de acuerdo a los últimos sondeos de opinión. Es Enrique Alfaro Ramírez, hijo del ex rector del mismo nombre en la Universidad de Guadalajara.

Postulado por el partido Movimiento Ciudadano pero de afiliación priísta en sus inicios como coordinador juvenil en Guadalajara de la campaña de gobernador de Eugenio Ruiz Orozco, en 1995, y donde consiguió una regiduría en Tlajomulco por esos colores en el año 2003.

Pasó luego a vestir la camiseta del PRD con la que obtuvo una diputación por la vía plurinominal, en alianza con el PT y la alcaldía del mismo municipio, bajo las siglas de “Limpiemos Tlajomulco” antes de conocer su tercer partido político.

Cabe mencionar sin embargo que como priísta le tocó la época de vacas flacas, cuando el tricolor había perdido ya el poder en Jalisco a manos del Partido Acción Nacional.

En el actual proceso se colocó incluso por encima del partido en base a un discurso que lo hizo descollar y jaló los reflectores hasta que le descubrieron un discurso que negaba su forma de actuar.

La andanada comenzó el viernes 11 de mayo, con un desplegado pagado por Raúl Vargas López, firmado en calidad de pediatra pero que endilgaba una serie de adjetivos repetidos en otras ocasiones pero que nunca habían estado juntos.

Los epítetos parecían salir del dolor porque Enrique Alfaro había roto una alianza con el Partido de la Revolución Democrática, porque argumentó que le quitaba más votos de los que le daba e incluso le auguró su pérdida del registro.

Vargas le dijo demagogo porque “ha pertenecido durante toda su vida pública a la clase política de los partidos. Él mismo ha hecho todo cuanto ha sido necesario (incluida la abyección, adulación y zalamería) para pertenecer o al menos mantenerse cerca de los liderazgos y estructuras políticas partidistas” y nunca había dio un ciudadano de a pie.

Le dijo mentiroso tras “tras su viaje a Cuba en compañía del presidente y un consejero del IEPC y al menos tres funcionarios de primer nivel de Tlajomulco”; desleal por el trato que le dio y el tono en el que se dirigió al PRD y a sus militantes; intolerante porque “es de vox populi la facilidad con que pierde el control contra aquel que se arriesga a plasmar un punto de vista diferente al de él, o se atreva siquiera a cuestionarlo”.

Y la cadena de adjetivos quedó impresa, apenas como el inicio.

En el PRI también reconocen que no respetó acuerdos porque después de que le aseguraron el segundo sitio en la fórmula de candidatos al Senado, buscó que le dieran la primera, situación que no se pudo y terminó por emigrar.

Pero tras el primer golpe, que Alfaro minimizó vinieron una serie de hechos que se pusieron al descubierto, como Ocean View, que reveló cómo el candidato del partido Movimiento Ciudadano, siendo diputado local en el 2007, creó una empresa inmobiliaria en la que asoció con el entonces presidente estatal del PAN, Eduardo Rosales y con el consejero electoral Víctor Hugo Bernal, entre otros y compraron dos terrenos a sobreprecio en Los Cabos, Baja California Sur.

Por este hecho Bernal Hernández tuvo que renunciar a sus acciones de un valor de 1.8 millones de pesos, sólo le pagaron 50 mil pesos y el resto se lo darán en mensualidades, según dijo, en el reconocimiento del error.

Otra pifia de Enrique Alfaro fue cobijar a líderes de la FEG como Oswaldo Sandoval Huasano, alias “El Piña”, en calidad de regidor suplente del Ayuntamiento de Zapopan por el PMC. También dio cobijo a Alejandro Buenrostro ex candidato a diputado federal por el distrito VII, y Carlos Orozco Morales, candidato a presidente municipal en Tonalá y también dirigente y hermano del ex presidente de la FEG, Gustavo Orozco Morales.

Desde su llegada a la alcaldía de Tlajomulco, Enrique Alfaro Ramírez juró y perjuró que no descansaría hasta poner tras las rejas al ex alcalde Antonio Tantengo y para ello inició con un procedimiento penal, fue a su casa a dejarle notificaciones, buscó embargarlo, lo acosó a través de los medios de comunicación y finalmente el pasado 13 de junio perdió el juicio en el que iba también tras el ex tesorero Carlos Romero Chávez.

Dos años al frente del gobierno de Tlajomulco fueron suficientes para que Enrique Alfaro dejara hipotecado al municipio por los siguientes 30 años, ya que a cuenta de las participaciones estatales y federales firmó un contrato para la construcción de un nuevo edificio municipal, ostentoso, pero a la vez inútil, a decir de algunos candidatos a la alcaldía de Tlajomulco y del que se paga una deuda, en calidad de arrendamiento, de 5.5 millones de pesos al mes.

Entre lo más reciente, se reveló el audio de una conversación que evidencia un intento de chantaje, corrupción y complicidad, planteado por incondicionales de Alfaro, para “venderle” su libertad a Tatengo y fumar la pipa de la paz. Ismael del Toro Castro y Alberto Uribe Camacho, “negociaron” con el presidente Antonio Tatengo un pacto deshonesto ofertándole tratar de limpiar de sus cuentas públicas y el perdón en el juicio político.

El líder del PAN, Miguel Monraz, mostró una fotografía en la que aparece en primer plano Enrique Alfaro, y se identifica a una persona ubicada al fondo de la imagen como Raúl Flores Castro, vinculado de acuerdo con algunas notas periodísticas al grupo de “El Chapo” Guzmán y un personaje buscado por la SIEDO. La imagen se captó durante una comida con empresarios en la que Alfaro jugó una cascarita con ex futbolistas de los Leones Negros de la UdeG.

Un tema más en contra de Enrique Alfaro salió a relucir de último momento la noche del jueves durante el debate de los candidatos a gobernador con el movimiento #YoSoy132, ahí el panista Fernando Guzmán le preguntó a Alfaro que si mencionar que no tiene compromisos con nadie, ahí incluye a los hermanos de Emilio, “porque se sabe y se dice otra cosa”, planteó el candidato albiazul a la gubernatura de Jalisco.

La serie de posibles errores pudieron causar daños menores, si no hubiera crecido en las encuestas porque los resultados hicieron que voltearan a verlo y porque su gran error fue “venderse” como un político distinto.

Desde antes de arrancar la campaña, el coqueteo con el PRI, con el PRD y con el PAN le daban un reconocimiento a Enrique Alfaro como un personaje que estaba por encima de los partidos políticos socialmente tan desprestigiados. Lo veían como un ganador, desde entonces volteaban a verlo pero eso tampoco alcanzó a verlo en su expediente.