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FERNANDO ROMERO HAVOUX: CONSTRUCTOR DEL AEROPUERTO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

FERNANDO ROMERO HAVOUX: CONSTRUCTOR DEL AEROPUERTO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

Sep 6, 2014

Quería “dedicarme a escribir y entré, temporalmente, a arquitectura, pero no me aceptaron en Comunicación, entonces entré a Arquitectura, accidentalmente. Luego fui presidente de la sociedad de alumnos y ahí vi que existía un potencial interesante…

Es bisnieto de Alejandro Romero Lesbros, nieto de Raúl Romero Erazo e hijo de Raúl Romero Zenizo, tres apellidos maternos poco comunes, todos dedicados a hacer desarrollos inmobiliarios, por lo que se convirtieron en los primeros en México que otorgaban crédito a la compra de pequeños terrenos, a gente de escasos recursos.

“Creo que hay un gran momento en el cual el país tiene esa oportunidad histórica, única, no solamente de construir cuantitativamente hablando, sino de construir, además, la identidad del México del futuro”, dice Fernando Romero.

En agosto del años 2013, el arquitecto Fernando Romero veía venir proyectos importantes, creía que nuestro país estaba en el gran momento y la oportunidad histórica “no solamente de construir cuantitativamente hablando, sino de construir, además, la identidad del México del futuro”.

Un año después, este yerno de Carlos Slim tiene la oportunidad, junto con el también arquitecto Norman Foster, de construir el rostro de entrada al país con el aeropuerto anunciado por Enrique Peña Nieto en la Ciudad de México, un proyecto transexenal que no podrá inaugurar la actual administración.

El arquitecto mexicano dijo que se siente orgulloso de haber ganado el proyecto, que calificó como único en su diseño, con una escultura que se extiende y vuela, “es hermosa y abre camino”. Hemos concebido un espacio cuya estructura se vinculará con la esencia de nuestro pasado”, dijo una vez que se supo que era el ganador del proyecto.

Su reto es que “será el más sustentable y hermoso del mundo”.

En una primera etapa del aeropuerto, se iniciará con una terminal, una torre de control e infraestructura para dos pistas paralelas de operación simultánea con capacidad cercana a los 50 millones de pasajeros anuales. En la fase final se construirán cuatro pistas adicionales, en las que se moverán unos 120 millones de pasajeros al año, de acuerdo al proyecto.

“Yo creo que la vida es un encuentro entre cosas que uno planea y cosas que llegan a uno de manera incidental”, explica el arquitecto a quien “lo que más me importa es el potencial que tiene México para usar su arquitectura y construir una identidad”, según le declaró a la revista Quién en el mes de agosto del 2013.

Fernando Romero Havoux está detrás del Museo Soumaya, nombre de su esposa de apellidos Slim Domit, pero no es su única obra, sino que ya tiene un prestigio reconocido.

“Cuando era pequeño siempre quise ser inventor… la arquitectura tiene algo de eso. Cuando uno hace arquitectura uno está inventado una solución a cada problema”, explica.

Agrega que quería “dedicarme a escribir y entré, temporalmente, a arquitectura, pero no me aceptaron en Comunicación, entonces entré a Arquitectura, accidentalmente. Luego fui presidente de la sociedad de alumnos y ahí vi que existía un potencial interesante… pero cuando me fui a Europa, a trabajar intensamente con Koolhas, por tres años, reafirmé que me quería dedicar a esto toda mi vida”.

Asegura que entre sus recuerdos de infancia las obras, los planos y los términos arquitectónicos se cimentaban.

Es bisnieto de Alejandro Romero Lesbros, nieto de Raúl Romero Erazo e hijo de Raúl Romero Zenizo tres apellidos maternos poco comunes, todos dedicados a hacer desarrollos inmobiliarios, por lo que se convirtieron en los primeros en México que otorgaban crédito a la compra de pequeños terrenos, a gente de escasos recursos, en distintas zonas de la ciudad”.

De profundos ojos azules, tez blanca y una amplia sonrisa, graduado en 1995 de la Universidad Iberoamericana, Fernando Romero es un hombre ocupado.

Además del Museo Soumaya de Plaza Carso, cuenta en su portafolio con la Casa da Música in Porto, en colaboración con el célebre Rem Koolhas, el Centro de Convenciones G20, en Los Cabos, y la BridgingTeahouse, en la ciudad de Jinhua, en China.

Hoy su despacho está a cargo de edificios en siete países, ha impartido cátedra como profesor invitado en la Universidad de Columbia, en Nueva York, conferencias en espacios tan importantes como TEDxViaDellaConciliazione, en Roma.

Ha sido influenciado por Egipto, Holanda y Nueva York, pero es en el Distrito Federal en donde encuentra efigies que le sirven de motivación: “yo crecí en San Ángel, caminé por sus calles toda mi adolescencia… esa condición de pueblo del sur de la ciudad de México siempre me ha gustado. El Pedregal fue un icono del desarrollo residencial, fue un proyecto visionario en su momento histórico”.

Detalla de manera natural, “son proyectos de gran escala, como los del recientemente fallecido Ramírez Vázquez, que, creo, son pequeñas joyas que tiene la ciudad, desde Antropología al Estadio Azteca. Es la diversidad de la Ciudad de México lo que la distingue, desde un pequeño restaurante en la Roma, con una comida extraordinaria, o un Centro Histórico pensado por una colonia española…. edificios icónicos modernos como los que hay en este contexto. Sin duda, es una ciudad que ofrece una diversidad y una energía particular, por la cual todos seguimos viviendo aquí, yo creo”.

A sus 41 años fue nombrado por The American Institute of Architects como Miembro Honorario, y en diciembre pasado presentó en el Museo Guggenheim, en Nueva York, como pocos lo han hecho, el libro You Are TheContext, al cual definió como un work in progress sobre el cambio en los valores tradicionales de la arquitectura pensando en términos locales.

Su atención se divide hoy día entre casi 30 proyectos, algunos sólo en planos, otros en plena obra; la oficina en el Distrito Federal y el despacho de Nueva York, su esposa y sus cuatro hijos.

“Creo que hay un gran momento en el cual el país tiene esa oportunidad histórica, única, no solamente de construir cuantitativamente hablando, sino de construir, además, la identidad del México del futuro”, decía hace un año.

“Este gobierno entró con una conciencia de cómo la infraestructura puede generar empleo. Una porción de ese sector de infraestructura, al final se vuelve arquitectura, entonces, creo que hay una oportunidad única, histórica, de que la arquitectura se construya pensando cómo queremos que se vea el México del futuro. En ese aspecto siento que vienen proyectos muy importantes que ayudarán a construir cómo nos verá el mundo los próximos años”.

Piensa que “hacer arquitectura implica más que una plataforma donde un equipo de trabajo tiene que traducir un contexto y tiene que dar una solución a un problema, un problema funcional, que tiene implicaciones técnicas, que tiene qué responder socialmente a algo que pueda volverse un objeto funcional, habitable, construible”.