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GONZALO RIVAS EL HÉROE DE LA GASOLINERA

GONZALO RIVAS EL HÉROE DE LA GASOLINERA

Nov 19, 2016

Los héroes en México y en el mundo no se dan en maceta, menos aquellos que ofrendan su vida para salvaguardar la de los demás.

Famoso es el «Héroe de Nacozari», Jesús García, aquel conductor de la máquina 501 que corrió por Sonora —reza la canción— quien lograra salvar al pueblo de Nacozari, Sonora. Y en su honor la población se llama Nacozari de García.

La Medalla Belisario Domínguez 2016 post mortem será para Gonzalo Miguel Rivas Cámara, quien fuera empleado de una gasolinera en Chilpancingo y del Diario de Guerrero.

El 12 de diciembre del 2011 Gonzalo ardió en llamas en la gasolinera Eva de Chilpancingo, cuando un par de «estudiantes» de la Escuela Normal de Ayotzinapa prendieron fuego a la estación y nuestro personaje decidió sofocarlo y evitar así un desastre mayor con consecuencias funestas sobre otras vidas.

Gonzalo Rivas resultó con quemaduras de tercer grado en el 35% del tórax y la cara en el incendio provocado aquel el 12 de diciembre, como consecuencia del enfrentamiento entre normalistas y Policía Federal, suceso en el que murieron también dos estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Jesús Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, originarios de Atoyac de Álvarez y de Tixtla, Guerrero, los dos a consecuencia de impacto de armas de fuego.

El trabajador Gonzalo Rivas se lanzó a apagar el incendio que iniciaba en una de las bombas de la gasolinera, pero las llamas lo alcanzaron y le provocaron graves lesiones, y después de 19 días de agonía se le escaparía la vida en el hospital del IMSS en la Ciudad de México.

El relato de lo sucedido aquel 12 de diciembre lo publicó Milenio y lo dio Alejandro Montealegre Borja, encargado de la gasolinera: «A las 11:30 de la mañana, aproximadamente, nos percatamos de que llegaban algunos autobuses de los que comenzaron a descender estudiantes y empezaron a bloquear la autopista Cuernavaca-Acapulco (…) Luego llegaron elementos de la Policía Federal (PF) por el carril de la autopista en dirección a Acapulco. En seguida nos percatamos que del otro lado —carril con dirección a México— descendieron otros estudiantes que comenzaron a insultar a los federales».

«Nosotros pusimos en funcionamiento el protocolo de seguridad, como cortar el suministro de gasolina de las bombas, la energía eléctrica y suspender el servicio de la tienda y de los baños. También bloqueamos el acceso al patio de la gasolina, aunque permitimos a la policía que lo utilizara para dar paso a varios vehículos particulares que habían quedado varados. Después volvimos a instalar los biombos…»

«Pasaron los minutos… Después un grupo de estudiantes empezó a patear los biombos… Luego otro grupo entró y comenzó a desprender los extinguidores colgados de las bombas de suministro».

«Otros tiraron las aceiteras, se derramó el producto, y tiraron los botes contenedores de basura. Uno de estos basureros los llevaron a la mitad de la carretera, de la misma forma descolgaron las mangueras de las bombas, no sé con qué propósito, quizá pensaron que iba a salir gasolina de ellas».

El encargado de la gasolinera relató en seguida los momentos más importantes y que desembocaría el suceso trágico: «Entraron dos tipos vestidos de rojo, que les puedo asegurar que en sus playeras decía “Normal de Ayotzinapa”: yo lo vi de frente… Uno de ellos traía una garrafa con gasolina y comenzó a rociar una bomba expendedora de gasolina… luego la depositó en la parte superior de la propia bomba y de su pantalón extrajo una caja de cerillos. Le gritamos que no fuera a prender fuego, él hizo caso omiso y le prendió fuego a la bomba».

 

 

EL ACTO HEROICO DE GONZALO

Después describió la hazaña valerosa de Gonzalo, quien no trabajaba todos los días allí, sino que iba en días alternos o cuando se le requería ya que se encargaba de supervisar el buen funcionamiento del sistema.

Ya estaba escrito que ese sería ese 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, cambiaría su vida por la de muchos. «Gonzalo tenía a su cargo el sistema de cómputo con que se controla el protocolo de seguridad que impide que estalle la gasolina en caso de que se incendie una bomba. Cuando empezó el incendio, él extrajo de su oficina un extinguidor y valientemente se dirigió a apagar el fuego, pero supongo que no se percató que los estudiantes habían dejado la garrafa de la gasolina arriba de la bomba».

«Eso también estalló al avivarse el fuego por el aceite que habían regado en el lugar: bañó todo su cuerpo y se produjo una explosión que lo lanzó por el aire dentro de una bola de fuego. Gonzalo todavía se levantó por su propio pie. Nosotros corrimos para asistirlo, le apagamos el pantalón que todo ardía, pero ya estaba demasiado quemado. Lo vimos grave…».

En efecto, Gonzalo no sólo estaba ya grave por las quemaduras de tercer grado en tórax y rostro, sino porque literalmente comió fuego.

 

 

ASPIRÓ LUMBRE Y AIRE

«Tiene quemaduras en los órganos internos, pues aspiró lumbre y aire a altas temperaturas», conforme lo publicó Héctor García Álvarez, director del Diario de Guerrero en su columna de primera plana «Un Minuto», ya que fue patrón de Gonzalo, quien no sólo trabajaba en la gasolinera Eva, en otras más y también en el diario, donde desde hacía diez años prestaba sus servicios relativos a sistemas de cómputo.

En su columna del miércoles 14 de diciembre García Álvarez había escrito: «Gracias a la valiente intervención de Gonzalo Rivas Cámara al combatir el fuego en una bomba de la gasolinera Eva es que no estamos lamentando la muerte de cientos de personas. Uno de los “estudiantes” de la Normal de Ayotzinapa haciendo alarde de pendejismo autodestructor, se acercó a una bomba despachadora y con un bidón la roció de gasolina y luego lanzó un cerillo encendido…

«Gonzalo Rivas, trabajador del Diario de Guerrero y de la Gasolinera Eva, sin pensarlo dos veces agarró un extinguidor y se acercó a la bomba en llamas al igual que otro empleado y comenzó a rociar el químico para sofocar el incendio…

«Una gran llamarada y explosión generada por el bidón de gasolina que colocaron los “estudiantes” arriba de la máquina despachadora de gasolina, abrazó a Gonzalo y lo “botó” a varios metros envuelto en llamas, pero el fuego se controló y eso se evitó que 100 mil litros de gasolina almacenados en los tanques subterráneos se convirtieran en monstruosa bomba que hubiese matado a los manifestantes y a muchísima gente más…»

La Belisario Domínguez va para Gonzalo Rivas Cámara, el héroe de la gasolinera y que para algunos por cuestión ideológica, no debería de darse, porque afecta la imagen de los vividores de la Normal de Ayotzinapa y que han lucrado con la desaparición de los 42 alumnos.