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GUILLERMO PADRÉS ELÍAS: EL GOBERNADOR DEL AGUA

GUILLERMO PADRÉS ELÍAS: EL GOBERNADOR DEL AGUA

Sep 20, 2014

EL NOMBRE DEL GOBERNADOR GUILLERMO PADRÉS ELÍAS ALCANZÓ RESONANCIA NACIONAL CUANDO LA PERIODISTA DENISSE MAERKER DIO A CONOCER EN SU PROGRAMA DE LOS JUEVES, EN EL CANAL DE LAS ESTRELLAS, LA EXISTENCIA DE LA PRESA CONSTRUIDA EN EL RANCHO POZO NUEVO, PROPIEDAD DE LA FAMILIA DEL TITULAR DEL PODER EJECUTIVO SONORENSE, CON UN EMBALSE CON CAPACIDAD PARA ALMACENAR 4 MILLONES DE METROS CÚBICOS DE AGUA.

ESTO SE CONVIRTIÓ EN ESCÁNDALO POR TRES RAZONES FUNDAMENTALMENTE: UNA, PORQUE LA CONSTRUCCIÓN DE LA PRESA, TODO PARECE INDICAR QUE SE CONSTRUYÓ SIN PERMISO DE LA COMISIÓN NACIONAL DEL AGUA, SIN CONTAR ADEMÁS CON EL ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL QUE OTORGA LA PROFEPA. GUILLERMO PADRÉS LEVANTÓ ESA PRESA POR LOS PANTALONES QUE LE PERMITE SER GOBERNADOR.

LA SEGUNDA RAZÓN DEL ESCÁNDALO ES QUE ESTA OBRA AFECTÓ A AGRICULTORES Y POBLADORES DE LA ZONA A QUIENES LES QUITÓ EL PASO DE ESTAS AGUAS. EL PROBLEMA ES QUE LA PRESA SE CONSTRUYÓ CON PADRÉS DE GOBERNADOR.

Las llamadas guerras por el agua que futurólogos han dimensionado en su proyección de los próximos años, ya están en México y los tambores de guerra de los yaquis en Sonora, representan el ejemplo más fresco.

Y en esta guerra del agua sobresale la personalidad de contrastes del gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, quien si bien pasará a la historia por haber resuelto el problema de abastecimiento de agua a la capital de aquel estado norteño, cuya población es cercana al millón de habitantes al lograr construir contra viento y marea el Acueducto Independencia que tiene una longitud de 150 kilómetros desde la Presa de El Novillo y la ciudad de Hermosillo, pero por otro lado este político sonorense de filiación panista sobresale por su gandallismo y su apetito goloso de robarles el agua a los sonorenses.

La construcción del Acueducto Independencia constituye una de las obras hidráulicas de mayor envergadura en el noroeste de México, promovida y ejecutada por el gobernador Padrés con el apoyo firme del presidente Felipe Calderón. Su costo ascendió a los 3 mil 680 millones de pesos y la obra no estuvo exenta de críticas, con las acusaciones de los opositores de que para su construcción se favoreció a empresas amigas y se dio en un mar de corrupción por las asignaciones discrecionales de los contratos.

La construcción del Acueducto Independencia generó conflictos con los agricultores del sur de Sonora y con una buena parte de la comunidad de los yaquis, un grupo indígena que entre 1870 y 1910 estuvo en guerra con el gobierno federal, considerada por algunos historiadores como la más larga lucha armada registrada en la historia de México y que ocurrió en la zona del río Yaqui.

El Acueducto Independencia quedó terminado el pasado año y desde abril del 2013 le ha quitado la sed a cientos de miles de hermosillenses que sufrían desde 1995 los molestos tandeos. El Acueducto Independencia traslada agua de la presa de El Novillo —nombre oficial es Plutarco Elías Calles—, construida hace 50 años allá por 1964 y su embalse es de 2,925 millones de metros cúbicos. El volumen anual que dotará a la población de Hermosillo es de 75 millones de metros cúbicos.

La guerra del agua entre los agricultores y los yaquis contra el Gobierno del Estado de Sonora se prolongó durante cerca de un año con el cierre parcial a la circulación de la carretera internacional, generando cuantiosos daños a la economía de las empresas cuyo transporte de carga quedaban paralizados a la altura del pueblo yaqui de Vícam. Finalmente la Comisión Nacional del Agua (Conagua) intervino y asumió la responsabilidad de manejar la distribución del agua, acordando con esta comunidad hacerles la dotación anual que ellos reclamaban.

UN GOBERNADOR CON LUCES Y SOMBRAS

El nombre del gobernador Guillermo Padrés Elías alcanzó resonancia nacional cuando la periodista Denisse Maerker dio a conocer en su programa de los jueves, en el Canal de las Estrellas, la existencia de la presa construida en el rancho Pozo Nuevo, propiedad de la familia del titular del Poder Ejecutivo sonorense con un embalse con capacidad para almacenar 4 millones de metros cúbicos de agua.

Esto se convirtió en escándalo por tres razones, fundamentalmente: una, porque la construcción de la presa, todo parece indicar que se construyó sin permiso de la Comisión Nacional del Agua, sin contar además con el estudio de impacto ambiental que otorga la Profepa. Guillermo Padrés levantó esa presa por los pantalones que le permite ser gobernador.

La segunda razón del escándalo es que esta obra afectó a agricultores y pobladores de la zona a quienes les quitó el paso de estas aguas. El problema es que la presa se construyó con Padrés de gobernador.

La tercera razón lo significa el hecho de que un recurso valioso y muy escaso en Sonora es el agua. Hermosillo, la capital, lo ha sufrido en forma severa desde hace 19 años, en 1995 cuando se secó la Presa Abelardo L. Rodríguez construida en 1944 y estaba de gobernador el mismo Abelardo L. Rodríguez.

En esos días Sonora era noticia nacional una vez más —lo fue hace seis años por el incendio en la Guardería ABC en el que fallecieron 49 niños inocentes— por el llamado ecocidio histórico provocado por el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre y metales pesados por negligencia en la operación de la minera Buenavista del Cobre de Grupo México, que afectó a más de 22 mil habitantes en forma directa en siete municipios sonorenses, dejando graves daños al ecosistema, salud y estabilidad económica de la región.

REACCIÓN VISCERAL

A esta exhibida que vivió, el gobernador sonorense reaccionó en forma desproporcionada al exigir la renuncia de los funcionarios federales en aquella entidad de Conagua, Profepa y Semarnat, advirtiéndoles que no serían bien recibidos en las reuniones de protección civil. Padrés, al mismo tiempo denunció que era víctima de una persecución política por ser un gobernador crítico de oposición.

Se dio el choque de trenes entre el gobierno panista de Sonora con el gobierno federal del presidente Enrique Peña Nieto. El director nacional de Conagua, David Korenfeld, anunciaría que su dependencia destruiría esta presa en el rancho del gobernador Padrés, si las investigaciones mostraban que la obra se había construido sin autorización federal.

El gobernador Padrés, después trató de recomponer la situación y buscó reunión con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien molesto por las declaraciones del mandatario sonorense decidió cancelar el encuentro al considerar que no existían condiciones para un diálogo de respeto y maduro.

Los senadores del Partido Acción Nacional, junto con su presidente, Gustavo Madero, cerraron filas a favor del gobernador Padrés y anunciaron que rompían el diálogo con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, porque el gobernador de Sonora era víctima de una persecución política.

Finalmente el pasado fin de semana se restableció el diálogo. Padrés y el titular de Segob tuvieron su reunión y aparentemente fumaron la pipa de la paz.

¿Qué queda de esta confrontación? Sin duda el gran perdedor es el gobernador de Sonora, cuya imagen quedó muy magullada ante la opinión pública nacional, pero especialmente ante los sonorenses. El próximo año habrá elección a gobernador y se ve poco probable que el PAN pueda repetir en Sonora. Las apuestas indican que el presidente Enrique Peña Nieto podrá tomar la decisión de escoger a su candidato o candidata y que caminando sin mayores conflictos —si no sucede nada extraordinario— vuelva a asentar los colores del PRI en Palacio de Gobierno de Hermosillo.

Por otro lado, hemos sido testigos de lo que es la primera guerra en México por el agua, con víctimas políticas, pero sin saldos sangrientos, como las que en el pasado nos acostumbraron la guerra prolongada entre los yaquis y el gobierno federal.