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Ismael Del Toro eslabón ejecutivo

Ismael Del Toro eslabón ejecutivo

Jul 18, 2015

Ismael del Toro Castro no sólo es el candidato a diputado más votado del más reciente proceso electoral sino uno de los principales eslabones del Partido Movimiento Ciudadano y uno de los cinco personajes que toman las decisiones internas.

Con su trabajo se ha convertido en el puente entre quienes aceptan y quienes rechazan la figura alfarista y se le ve con el tono conciliador necesario y obligado en una etapa de transición.

Su tono negociador lo hará coordinador de la fracción naranja en el Congreso local, que tendrá una mayoría relativa frente al Partido Revolucionario Institucional.

Hace unos días dijo en los micrófonos de Conciencia al Aire que tiene un objetivo en mente: disminuir leyes porque cada que se les ocurre algo crean una nueva sin que sea necesario porque bastaría con algunos ajustes a las ya existentes.

Y aunque ya haya ganado y se prepare para asumir como diputado se trata de una promesa aplaudible independientemente de la magnitud del resultado. Con poco puede ganar mucho.

También podrá encontrar reflectores y deberá aplaudirse otra de sus intenciones que es mejorar la administración y el obeso cuerpo del Poder Legislativo.

Tiene en contra que esta última propuesta ha sido objetivo y presunción de muchos pero las dietas no han sido suficientes. Es decir, de nueva cuenta irá a contracorriente.

Conocido como «El Pope», políticamente dejó el Partido Revolucionario Institucional en 2006 y en 2012 compitió a la alcaldía de Tlajomulco por el Partido Movimiento Ciudadano para mantener un crecimiento casi al mismo ritmo que el municipio que gobierna.

Apenas con 40 años, nació en Guadalajara el primero de diciembre de 1975, estudió en la Preparatoria 5 de la Universidad de Guadalajara, donde conoció a Enrique Alfaro e «iniciamos una relación de amistad».

En esa misma preparatoria coincidieron además de Alfaro con el expresidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, Tomás Figueroa y el consejero Víctor Hugo Bernal, o personajes dedicados a la Comunicación como Salvador del Toro, caricaturista tan irreverente que mudó al Distrito Federal porque llegó a decir que tantos egos no caben en una misma ciudad.

Ahora, Ismael es parte de un grupo compacto, exitoso, pero cuyos integrantes se cuentan con los dedos de la mano, encabezados precisamente por Enrique Alfaro, Clemente Castañeda, Alberto Uribe, Hugo Luna y el propio Ismael del Toro.

Su juego de conjunto les permitió, luego de romper los endebles lazos de algunos de ellos con el Partido Revolucionario Institucional, encabezar un proyecto ciudadano que aprovechó el cambio de nombre del Partido Convergencia.

Ganaron Tlajomulco hace seis años y ahí sentaron sus reales. Proyectaron una Alianza Ciudadana, amparada en una figura emblemática como Esteban Garaiz Izarra y más tarde se apoderaron del Partido Movimiento Ciudadano, con el mismo juego de conjunto que los posicionó también en el Congreso del Estado.

En esa Preparatoria 5, «El Pope» fue vicepresidente de la sociedad de alumnos y «descubrí mi vocación política; recuerdo una reunión con el director, a la que llegué con muchas solicitudes y peticiones de los alumnos; después de una hora resolví el 90 por ciento de los temas y tuve muchas muestras de agradecimiento que todavía recuerdo».

Recuerda también que «ahí me di cuenta de que me gustaba ayudar a la gente y que podía hacerlo. La posibilidad de ayudar a la gente fue lo que me cautivó de la política».

Tras la preparatoria, en la escuela de Derecho de la Universidad de Guadalajara continuó sus pininos políticos y fue consejero General universitario y presidente de su generación.

«Ahí conocí a muchas personas que hacían política y representaban algo diferente. Por ejemplo, conocí a Enrique Ibarra, a quien considero un político capaz, y junto con Enrique Alfaro nos sumamos durante un tiempo a su proyecto».

Comparte con Juan Enrique Ibarra que ambos fueron titulares de los Bufetes Jurídicos de la Universidad de Guadalajara.

En 2006 decidió sumarse al proyecto de izquierda nacional (con el que Enrique Alfaro llegaría a ser diputado local» y fue secretario general del Partido de la Revolución Democrática cuando el presidente era Raúl Vargas, pero su relación no duró mucho.

Cuando iniciaron las fricciones con el grupo hegemónico del PRD, que tenía controlados todos los órganos de decisión y “nos presionaba a los grupos opositores, el conflicto alcanzó las elecciones en Tlajomulco, en donde al final logramos registrar una planilla encabezada por Enrique Alfaro y, contra todos los pronósticos, ganamos la elección de manera contundente».

«Nos propusimos construir un gobierno diferente, basado en los principios y en una nueva visión de la política, y me nombraron secretario general del Ayuntamiento», cargo al que renunció para buscar la candidatura en el siguiente proceso local, que ganó.

Políticamente presume «principios rectores con los que construyes una visión de gobierno y actúas en consecuencia», y asegura que desde que se involucró en temas políticos «siempre me he identificado como un hombre de izquierda, porque tengo convicciones muy claras en cuestiones fundamentales como el combate a la desigualdad, el apoyo a los grupos vulnerables, la separación Iglesia-Estado, la construcción de una política social para combatir la inseguridad y la desintegración social, la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres».

Ismael del Toro está casado con Patricia y tiene dos hijas: Ivanna, de seis años y Andrea de dos años, que tiene Síndrome Down.

«Tener una hija con capacidades especiales me da mucha felicidad y mucha fortaleza, porque juntos hemos superado obstáculos y situaciones difíciles. Ellas son mis pilares, y aunque a veces no las veo por el trabajo, cuento con todo su apoyo, se involucran mucho en lo que hago y les encanta lo que estamos haciendo en Tlajomulco».

Cuando comenzaron a trabajar por Tlajomulco, Alfaro encomendó a Ismael del Toro, un experto en tejer redes ciudadanas, la tarea de armar la estructura electoral en ese municipio, cosa que hizo de una manera muy eficiente que se reflejó en el candidato más votado en el distrito siete con cabecera en Tlajomulco pero que también abarca parte de Tlaquepaque y El Salto.

Se dice «muy aficionado a los deportes, y aunque he jugado muchos deportes de conjunto, como futbol americano, beisbol y basquetbol, el futbol soccer siempre ha sido mi pasión, y por ello procuro jugar de vez en cuando e ir al estadio cuando es posible. También me gusta mucho liberarme de lo cotidiano, me gusta salir de la ciudad (si es en moto mejor) y ver paisajes naturales.

También contrario a su físico, tuvo problemas de columna y aprovechó el periodo entre la campaña política, la elección que ganó el primero de julio con el 2 por 1 en la votación y la toma de posesión para intervenirse quirúrgicamente y cuando tomara las riendas del ayuntamiento la faja ortopédica no le estorbara. Entre sus grupos preferidos puede mencionarse el rock urbano de Cuca y José Fors. Se declara seguidor de las Chivas del Guadalajara, antes y después de Vergara; católico y señala como el libro que marcó su vida el «Leviatán», de Thomas Hobbs.

Como ocurre con la mayoría de ganadores, a Ismael del Toro le han surgido un sinfín de cualidades que recitan los terceros a su alrededor, cosa que tendrá tiempo de demostrar, principalmente la de eslabón entre los poderes Legislativo y Ejecutivo.

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