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José María Martínez

José María Martínez

Abr 2, 2016

Aunque lo niegue, cosa que además tampoco hace, el senador panista por Jalisco José María Martínez ha exhibido dos pasiones en su trayectoria: la familia y la política. Entre ambos el hilo conductor se llama Faviola, su hermana, quien no ceja de buscar un espacio en la dirigencia estatal con una nueva impugnación en el tribunal electoral, cuando se pensaba que «les habían dado palo».

Por eso no es de extrañar que como el panista jalisciense más encumbrado a nivel nacional haya organizado foros en favor de la familia tradicional desde la más alta tribuna del país.

Desde que asumió como senador contó en su agenda una propuesta de ley orgánica del Instituto Nacional Anticorrupción, tema que su partido promete tener listo para el próximo mes, pero la realidad le hace poner los pies en la tierra y asegura que si bien será una gran ayuda para disminuir ese flagelo tampoco se puede esperar que sea la panacea.

Hace 20 años, José María Martínez saludaba a sus amigos a gritos aunque estuvieran en los pasillos del Congreso del Estado, la realidad ahora lo pone a hablar quedo para captar la atención de su interlocutor durante las entrevistas.

En otro aterrizaje en la realidad, hace quince años era auxiliar de los diputados Manuel Castelazo, primero, y Tarcisio Rodríguez, después, pero ahora con experiencia como coordinador de su bancada del PAN en Jalisco es el panista de Jalisco más encumbrado desde el Senado de la República.

Algo que nunca ha perdido es la característica de siempre llegar tarde, a excepción de los cargos públicos porque ha sido tres veces diputado, una interina (como suplente de un compañero viejo compañero de la palomilla en la colonia Miravalle donde hicieron su fortaleza) y dos más como diputado propietario.

En alguna ocasión estaba invitado a una entrevista en radio, pasaron los minutos y el senador no llegó sino cuando faltaban cinco minutos para terminar el programa: «No llegaba porque me desvié a comprar un pastel por el cumpleaños de Becky», la conductora que lo esperaba en la cabina.

Tampoco ha perdido su gusto por el baile con música de los grupos ochenteros como Flans o Timbiriche, tiene fama, incluso, de que baila y se las sabe todas por si se ofrece porque prefiere estar en la pista que «grillando» en las mesas a gritos, «en fiestas que nadie te oye».

Entre sus amigos de ahora, a José María Martínez se le señala como una de las manos que mecen la cuna en el Consejo de la Judicatura porque durante el periodo que fue coordinador de bancada se nombró a la mayoría de integrantes, pero asegura que es respetuoso de su toma de decisiones y ahí tengo amigos, como los tengo en muchos lados».

Chema Martínez ingresó a las filas del PAN en 1991 y en los últimos 20 años ha tenido una carrera políticamente exitosa, pero también, a sus 4 años de vida ya estuvo colocado en la lista de las «candidaturas cuestionadas» por los gobernadores Francisco Ramírez Acuña, Alberto Cárdenas Jiménez y Emilio González Márquez, quienes pretendían que no llegara a ningún cargo de elección popular.

—¿Carrera meteórica? –se le pregunta.

—No lo creo, contesta, a pesar de haber pasado ya por el Congreso local en tres ocasiones y por la regiduría de Guadalajara.

—¿Te consideras un tipo exitoso?

—Es el resultado del esfuerzo, contesta con la experiencia como diputado en la legislatura LVI, aunque sólo fueron tres meses (2003–2004), en la LVII (2004–2006), en la LVII y en la LIX desde el año 2010». Su «descanso» fue de tres años, como regidor en Guadalajara durante 2007–2009, donde coordinó su fracción pero terminó con serias diferencias con el secretario general Alfonso Rejón Cervantes.

Sus amigos de hace quince años, en los tiempos de los saludos a gritos, ya viven en otras latitudes, con otros cargos, eran el cartonista «Chavo», Salvador del Toro, Manuel Sánchez del Real y Carlos Lara, quien además era vecino en la colonia Miravalle que pertenece al distrito 14 y que Chema Martínez no ha soltado en las elecciones internas de su partido.

Todos viven en el Distrito Federal o su área conurbada, el más lejano en Coyoacán, salvo Manuel Castelazo, quien falleció hace cinco años.

Su trabajo partidista abarca desde funcionario de casilla en diferentes elecciones hasta la Secretaría de Estudios del Comité Estatal y consejero nacional en el 2010, miembro fundador de la conferencia «Antonio Gómez Robledo» y secretario jurídico.  En 1994, cuando el PAN se preparaba para los primeros triunfos, José María Martínez fue jefe del programa «Gana tu Sección» y en el 2000, cuando ganaron por primera ocasión la presidencia de la República, coordinaba en Guadalajara el programa «Todos a votar».

De la diputación local, pasó a estudiar y culminó la carrera de derecho en el ITESO, luego cursó un posgrado en Derecho Administrativo en la Panamericana, así como un diplomado en Análisis Político y Teoría de Escenarios.

Asegura que parte de su formación pasó por Carlos Lara, actual asesor de la comisión de Cultura en el Congreso de la Unión, y Gildardo Gómez Verónica, con quien compartía la característica de si no llegar a tiempo, por lo menos no comenzar temprano. Colaborador, como diputado, del programa Tela de Juicio, optó por dejar de ir porque comenzaba a las nueve de la mañana.

Sin estar de acuerdo con su dirigente estatal, Miguel Ángel Martínez, el senador José María Martínez ha sido la punta de lanza para contraponer los puntos de vista del alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, a quien la mayoría ve como el próximo candidato a la gubernatura por Jalisco, como la ocasión en que el coordinador del gabinete, Hugo Luna, fue descubierto en grabaciones con un lenguaje altisonante y asegurando que el pemecista con un manotazo hacía temblar a los magistrados de lo administrativo.

«No, Enrique Alfaro Ramírez, esto no es dar la cara. Dar la cara no es cuestión de disculpas y matices de que se te quiere golpear políticamente, dar la cara es fajarse los pantalones y reconocer que tu Gobierno está impregnado de lo que tanto criticas: corrupción y quebranto de la ley.

«¿O no es quebrantar la ley amagar a los constructores jaliscienses de no darles trabajo en Guadalajara y en un eventual gobierno en el estado que tú encabeces, según lo expone tu hombre y en tu nombre, tu más cercano colaborador Hugo Luna en la grabación difundida?

«¿No es quebrantar la ley acallar las voces críticas a tu gobierno y a ti? Como es el caso de la amenaza que lanza tu protegido a los magistrados de Jalisco ¿si no hacen lo que tú quieras?».

Como ese escrito, publicado el 18 de febrero pasado, se han seguido otros donde el tema medular es señalar al de enfrente como demagogo, y que rinda fruto en su favor en el proceso del 2018.

Y eso que no está bien avenido con la dirigencia estatal.