Portal informativo de análisis político y social

LA RUTA DE MANLIO

LA RUTA DE MANLIO

Ago 8, 2015

Si en México la vicepresidencia existiera, más de alguno pensaría que se llamaría Manlio Fabio Beltrones.

Y es que estaba claro que el todavía coordinador de la bancada priista en el Congreso de la Unión jugaría un rol fundamental en la gobernabilidad de México durante el presente sexenio y así lo corroboraron sus posibilidades de encabezar la Secretaría de Gobernación en un cambio que nunca ocurrió tras la fuga de Joaquín «El Chapo» Guzmán.

En su rol estaba sacar las cuatro grandes reformas: Hacendaria, Energética, Laboral y Seguridad Social) como ejes del gobierno de Enrique Peña Nieto que pretende transformar al país en los próximos tres años y se logre transitar por un pleno desarrollo y las reformas ya están listas.

Eso, aunado a que no hay más peligroso que un político desempleado, lo llevan ahora a la dirigencia nacional del PRI y al grupo cercano del presidente, al primer círculo del poder, donde le auguran un futuro mucho mejor que su historia negra, que también la tiene.

Es de los que piensan que «hacer política es el mejor camino para procurar que las cosas buenas sucedan».

Apenas el 13 de mayo pasado le dijo al periódico Reforma que le gustaría ser presidente del Partido Revolucionario Institucional, «pero esa no es mi obsesión, esa es mi ilusión», acotaría.

Y muchos también piensan que está en la ruta de la sucesión del 2018, por mucho que diga que el árbitro no juega porque en el lenguaje de la política mexicana decir «no» es voy derecho y no me quito.

Al respecto, en el año 2011 se preguntó «qué mexicano, con la capacidad y experiencia que pudo haber acumulado, no le gustaría estar al frente de la solución de los problemas. Uno de ellos soy yo».

Por eso está en la ruta.

Y quien quien no lo crea así, puede consultar su página electrónica Beltrones.com, con todos los derechos reservados, que posiciona el eslogan de «hacer que lo bueno pase» pero puede encontrar TVBeltrones y sus reconocimientos como el del gobierno francés.

Identificado como el hombre de los acuerdos, Manlio Fabio Beltrones Rivera nació en Villa Juárez, Sonora, en 1952. Ingresó al PRI en 1968. Estudió la licenciatura en Economía en la Escuela Nacional de Economía de la UNAM, de donde se graduó en 1974. Su primer cargo público lo obtuvo al poco tiempo, como jefe del Departamento de Delegaciones Distritales en el Distrito Federal, dice Wikipedia.

Su paso acelerado dice que en 1982 fue diputado federal por Sonora en la LII Legislatura. En 1985 fue presidente de su partido en Sonora y secretario de Gobierno. En 1988 senador por su estado y posteriormente subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación. En 1991 candidato del PRI a gobernador de Sonora, elección que ganó.

Al terminar la gubernatura, no hubo espacio para él y se dedicó al ejercicio de su profesión. En 2002 regresó como secretario CNOP. En 2003 fue nuevamente diputado federal. En 2006 resultó electo senador para el periodo 2006–2012, donde coordinó a su bancada. Desde 1 de septiembre de 2011 se desempeñó como Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República.

Es decir, nada más le falta una residencia en Los Pinos.

De la parte humana puede rescatarse una declaración que le dio a la revista Quien: «Fui un niño que aprendió primero de su abuela, luego de su madre, luego de su esposa, luego de su hija y luego de su nieta, de tal manera que soy un auténtico producto de la mujer».

Admirado por unos, temido por otros, Manlio tiene otras frases que lo distinguen, como la de «nacionalistas hipócritas» con la que definió a los opositores a la Reforma Energética, concretamente a los diputados de extracción perredista.

Definido por sí mismo ante el periodista Jorge Ramos, dice que es «una gran combinación, aquella combinación dinosáurica, de venir del partido hegemónico, aquella que vio en este país la alternancia, y aquel que está visualizando, mejor que nadie, porque yo sí lo he puesto sobre la mesa, la transición».

Al menos así lo dice un recuento de doce frases que recopiló la cadena CNN una vez que se dio a conocer que se apuntaría como presidente nacional del PRI, aspiración en la que no tendrá sombra. 

Se le reconoce su gran capacidad y habilidad para construir acuerdos y su mano aparece en la reforma política del presidente panista Felipe Calderón, acosado por las protestas y el activismo desatado por el autollamado entonces como «presidente legítimo» de los mexicanos, Andrés Manuel López Obrador.

Gabriel Ibarra escribía sobre Manlio hace unos días y lo definía como un político de gran oficio y junto a Emilio Gamboa formaba la mancuerna con la encomienda y la responsabilidad de construir los acuerdos con las dos grandes fuerzas políticas de la izquierda y la derecha representadas en las dos cámaras, encomienda que lograron con creces, ahora con el apoyo de unos, luego con el apoyo de los otros.

A decir de Manuel Espino, Manlio fue señalado como quien recomendó a Raúl Salinas para que se le expidiera un pasaporte falso y pudiera transferir millones de dólares a una institución bancaria en Suiza.

«Manlio rechazó las imputaciones; “no voy a decir nada”», expresó cuando la prensa le preguntó al respecto. Armando López Ferreiro, jefe de seguridad de Beltrones, la primera vez que acudió a declarar ante la subprocuraduría especial, en mayo de 1994, no sólo omitió el tema del interrogatorio paralelo, sino que negó haber participado. Un año después reconoció que sí hubo un interrogatorio y que él fue siempre «observador y espectador» de lo que estaba pasando, «cumpliendo la orden del gobernador de Sonora», publicó entonces Conciencia Pública.

Pero esa es la historia que ya tiene superada, hoy se incorpora al primer círculo del presidente, sin ser parte de él y se le pone en el arrancadero, de donde partirán también los más cercanos al presidente, con la diferencia que el tiene un trabajo tangible y contabilizable: las buenas cuentas de las elecciones del 2016 y 2017, cuando se renueven la mitad de las gubernaturas del país.

Su futuro dependerá mucho de esos resultados y mucho de su audacia.

Hoy puede decirse sencillamente que logró ganarse la confianza de quienes lo veían como un enemigo y prefieren tenerlo cerca porque no hay nada más peligroso que un político desempleado, sobre todo uno con la experiencia de Manlio.