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LUIS RAÚL GONZÁLEZ PÉREZ: LA SOMBRA DE CARPIZO

LUIS RAÚL GONZÁLEZ PÉREZ: LA SOMBRA DE CARPIZO

Nov 15, 2014

Sus retos son colocar a las víctimas en primer lugar para recuperar la confianza en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, según lo que le pidieron los senadores que eligieron la semana pasada a Luis Raúl González Pérez como ombudsman nacional.

Sin ser nuevo en el tema, deberá aceptar la creación de un Observatorio Legislativo que mantendrá la lupa sobre la Comisión, que estará sometida a un proceso de transformación que incluye la imposibilidad de reelegirse y desaparecer las conocidas «licencias de tolerancia» en momentos que las protestas aumentan tras el caso Ayotzinapa.

Le dijo Pablo Escudero, el senador del Partido Verde: «debe buscar a los padres; debe sacar el expediente; debe poner a la vista de los padres de familia de los normalistas las actuaciones que se han realizado en la Comisión para que, en conjunto con los padres de los normalistas, puedan definir si es necesario reponer el procedimiento; si es necesario realizar alguna actuación o si así, de convenirlo, seguir con la investigación que se está llevando a cabo».

Es decir, pudo haber mejores momentos para ser electo presidente del organismo, con todo y que obtuvo 97 de los 107 votos posibles para estar al frente del organismo por los próximos cinco años.

Luis Raúl González Pérez se desempeñaba como abogado general de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde ocupó varios cargos como el de secretario Administrativo del Instituto de Investigaciones Jurídicas y secretario General Administrativo.

Su ficha dice que en el servicio público fue director general de gobierno en la Secretaría de Gobernación y subprocurador en la Procuraduría General de la República, donde coordinó y fue el último Fiscal del caso Colosio.

En la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se desempeñó como primer y segundo visitador general, secretario técnico del Consejo Consultivo y ocupó las direcciones General de Asuntos Indígenas y la dirección General del Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos.

Ahí documentó que los casos de hostigamiento, persecución y acoso contra comunicadores aumentaron durante los gobiernos federales panistas. En su último informe al frente de este programa, aseguró que en la actualidad ejercer el periodismo en México representa «un gran riesgo y mucho peligro».

Al frente de esa oficina atendió los casos de Lydia Cacho, de reporteros desaparecidos en varias entidades del país y denuncias de periodistas de varios medios de comunicación. En una primera etapa en la CNDH, González Pérez fue primer visitador durante los periodos de Jorge Carpizo y Jorge Madrazo, a principios de los 90, cuando se creó el organismo.

Se le reconoce por haber sido el último fiscal de la Procuraduría General de la República para el caso Colosio, donde concluyó con la hipótesis del «asesino solitario», al afirmar que el homicidio del excandidato priista a la Presidencia fue obra de Mario Aburto, y no como resultado de un complot o de una acción del narcotráfico, como sostuvieron sus antecesores, Diego Valadés y Miguel Montes, en esa fiscalía.

De acuerdo al periódico Excélsior, que adelantó su nombramiento una semana, la elección de Luis Raúl González Pérez es «resultado de una pugna de desencuentros entre el poderoso grupo de juristas de la UNAM, que crecieron al amparo de Jorge Carpizo».

Alianzas y pleitos internos del llamado grupo Carpizo, que hace cinco años debió lamerse las heridas ante la derrota propinada por uno de sus exintegrantes más fuertes, José Luis Soberanes, pero que ahora, a la memoria del mentor fallecido hace dos años, recobra el control de la CNDH, le publicó Excélsior.

Esa parte de la historia dice que «a finales de los 80 el grupo de juristas, comandado por Carpizo, creó la Defensoría de los Derechos de los Universitarios en la UNAM y comenzó a diseñar la estructura de la primera institución nacional encargada de proteger los derechos humanos, la cual fue presentada al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, que decidió el nacimiento de la CNDH, presidida por Jorge Carpizo McGregor, exdirector del Instituto de Investigaciones Jurídicas y exrector de la UNAM».

La influencia de Carpizo le permitió que dos cercanos colaboradores presidieran esa Comisión. Primero, Jorge Madrazo, mientras que a José Luis Soberanes lo colocó como director de Jurídicas, quien a su vez convirtió al joven Raúl Plascencia en secretario académico del Instituto.

Al amparo del maestro Carpizo, Luis Raúl González Pérez fue director general administrativo, secretario técnico del Consejo Consultivo y segundo visitador en la CNDH; después, con Madrazo, se mantuvo como segundo y luego primer visitador.

El grupo Carpizo debió ceder la Comisión dos años a Mireille Roccatti.

El reposicionamiento vino tras una reforma del presidente Ernesto Zedillo para darle más autonomía a la Comisión y pedir que fuera el Senado, ya no el Ejecutivo, quien nombrara al presidente.

Así, Carpizo logró el respaldo para que su amigo y colaborador José Luis Soberanes presidiera la CNDH y se reeligiera; Luis Raúl González Pérez fue director general de la Cuarta Visitaduría de 2001 a 2008, cuando Soberanes se pelea con Carpizo y depura a los carpicistas de la Comisión.

El encontronazo Carpizo-Soberanes fue en noviembre de 2009, cuando Carpizo y su amigo José Narro Robles impulsaron a Luis Raúl González Pérez, consiguiendo incluso el espaldarazo inicial del entonces coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, mientras que Soberanes respaldó y cabildeó por Raúl Plascencia y logró el voto inicial del PAN.

La biografía de Raúl González Pérez dice que ha publicado diversos trabajos sobre derechos humanos y procuración de justicia, también ha dado cursos en todo el país relacionados con la libertad de expresión y derecho a la información.

Era la segunda vez que aspiraba a la CNDH, luego de que en el 2009 compitió con Emilio Álvarez Icaza Longoria, quien obtuvo 32 votos de los senadores, y Raúl Plascencia Villanueva, quien logró la mayoría, con 78 votos, para presidir este organismo autónomo.

En esta ocasión, González Pérez fue electo por mayoría calificada, es decir, dos terceras partes de los senadores presentes, como nuevo Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, con 97 votos a favor, y rindió protesta ante el Pleno senatorial para el periodo 2014-2019.