Portal informativo de análisis político y social

MIGUEL HERRERA, “EL PIOJO”, SELECCIONADOR NACIONAL

MIGUEL HERRERA, “EL PIOJO”, SELECCIONADOR NACIONAL

Nov 16, 2013

Por José María Pulido —-

Mucho antes de que la CURVA se hiciera tan famosa como en los días recientes, los separos de la Policía de Zapopan tuvieron un huésped que ahora es distinguido y que toda su vida ha respondido al nombre de Miguel Ernesto Herrera Aguirre pero que en ese entonces se desempeñaba como entrenador de fútbol del equipo Atlante.

El motivo, luego de haber sido expulsado en el partido contra los Tecos que se desarrollaba en el Estadio 3 de Marzo, Miguel Herrera, expulsado, se negaba a salir del campo y golpeó al inspector autoridad que lo acompañaba hasta las escaleras de los vestidores, al menos esos eran los cargos.

Ahora, como director de la Selección Nacional Mexicana puede asegurarse que Miguel Herrera, a quien apodan “El Piojo”, retó a su origen y modificó su destino. Y es que con una infancia carente de lujos, Herrera se forjó un carácter bravucón para no dejarse vencer por las adversidades. Parte de su personalidad se la debe a dos mujeres, su abuela y su madre.

Siendo niño no se andaba con cuentos, si lo buscaban lo encontraban. Su temperamento siempre ha sido explosivo y si de agarrarse a golpes se trataba no la pensaba dos veces. La única manera de controlar tanta energía era jugando cáscaras.

Hoy tiene en sus manos cambiar la desilusión que provocaron sus antecesores en el TRI porque fueron incapaces de clasificar de manera directa al equipo de fútbol y le dejaron a él la tarea de lograrlo en la fase de repechaje.

Para lograr su objetivo, con un 5-1 en las alforjas y un rival futbolísticamente bastante mediocre enfrente, se asegura que tiene medio boleto y las campanas tocan a rebato por la inminente participación en el Mundial de Brasil.

Entre sus anécdotas existe una cuando golpeó a un balonero que le gritó algo mientras era entrevistado en vivo y las imágenes quedaron grabadas en su ahora empresa Televisa y todavía se le recuerda que mientras su equipo estaba en concentración él jugaba en un casino de Guadalajara donde ganó el “acumulado” por un millón de pesos. Y así fue promocionado.

Así es la personalidad de Miguel Herrera, contrastante.

Debutó como jugador de Primera División el 22 de mayo de 1988, en el encuentro entre los Tecos de la UAG contra el Atlas. Además de la UAG, jugó en los equipos de Santos, Atlante, Querétaro y Toros Neza.

Se caracterizó como un férreo defensor que pasó la mayor parte de su carrera con los Potros del Atlante, equipo con el cual vivió sus mejores años. Jugó también con el Toros Neza en la época en que los dirigía “El Ojitos” Meza, llegando a la final del Verano 1997.

Era un lateral derecho de gran condición física y velocidad de buena marca y duro al momento de disputar la pelota. Era de carácter fuerte, mismo que en ocasiones lo traicionaba. Llegó a tener presencia en la Selección Nacional pero su eterno problema, la indisciplina, lo marginó del TRI debido a la gran cantidad de veces que se hacía expulsar.

Jugó su último partido en el Invierno 2000 para después convertirse en director técnico, cargo en el que ahora puede presumir que lo contrató un América que está en la cúspide, en la élite futbolística, y a donde lo llevó “El Piojo” en tan sólo dos años.

Para ganarle a Nueva Zelanda, fue suficiente contar con más de la mitad de los jugadores americanistas, aunque al “Piojo” lo traicionen las matemáticas y diga que no son mayoría, con algunos refuerzos de León y Torreón.

Sus detractores dicen que encontró un equipo armado en el América, pero después de 730 días, la historia de Miguel Herrera con las Águilas parece haber salido de uno de los mejores guiones de cine, pues la vida del oriundo de Hidalgo, ha pasado por momentos difíciles, de triunfo, de derrotas y gloria.

Dicen también que todavía le falta demostrar su madera de entrenador porque hasta el momento sólo ha demostrado que es un excelente motivador y prueba de ello es que le sacó el triunfo al Cruz Azul en la final pasada cuando sólo faltaban dos minutos para que terminara el partido.

Le podrán cuestionar pues sus capacidades pero es evidente, en cada gol de su equipo, que es un tipo riñonudo, que abraza, estruja, acaricia, grita y chifla a sus jugadores.

En su paso por este América, de 78 partidos dirigidos ha cosechado 43 victorias, 21 empates y apenas 14 derrotas, para una efectividad de 70 por ciento, su pero fracaso es que en los dos torneos premios quedó eliminado consecutivamente en las semifinales.

Más allá del título con las Águilas, Herrera se ha posicionado como el hombre récord en la historia del club, al ser el estratega con más victorias en torneos cortos, con más victorias consecutivas, mejores delanteras, ganar los tres clásicos en un torneo y romper una sequía de seis años sin título, además de alcanzar al enemigo más fuerte, las Chivas, en cantidad de campeonatos.

A Herrera le cambió la vida estar en América y más le puede cambiar si en Wellington obtiene el boleto para Brasil porque su imagen será recordada por siempre.

Junto a Ricardo Peláez se ha convertido en los últimos meses en la pareja más exitosa y capaz dentro del fútbol mexicano.

Los triunfos de ahora dejan muy atrás sus diferencias con el entonces técnico Miguel Mejía Barón, que lo “cepilló” del equipo que participó en el Mundial del 94 porque no le explicó los motivos.

A Herrera, se le olvidó entonces mencionar que no fue convocado por su falta de control emocional, por ser bastante sucio para jugar al fútbol, por ganarse una expulsión al patear a un rival a los pocos minutos de haber iniciado un partido contra Honduras y poner en riesgo la eliminación.

Por eso le achacan una flaca memoria pero nadie le niega una pierna fuerte.

Las cinco mejores, pero sobre todo, importantes decisiones que han hecho de este América un equipo exitoso, están basadas en la unión, trabajo y orgullo americanista.

De hecho, el buen manejo de grupo está considerada como una de las cinco claves para que su equipo sea exitoso, que en el vestidor no haya consentidos, ni favoritismos. Miguel ha sido capaz de sentar desde su capitán Aquivaldo Mosquera, sacar a Diego Reyes, en su momento a Daniel Montenegro y ahora hasta a Osvaldo Martínez y Rubens Sambueza.

En principio le achacaban que se aceró a Ricardo La Volpe y ahora le achacan que lo niega, pero también en Fuerzas Básicas “El Piojo” ha dado frutos. Desde el debut de Guillermo Ochoa en 2004, parecía imposible que otro buen jugador extraído de Coapa saliera y triunfara, pero Miguel Herrera hizo de su plena confianza a dos jóvenes: Diego Reyes y Raúl Jiménez.

A éste último todavía se le recuerda con un gol de chilena entre los más hermosos de la eliminatoria mundialista. Él nació un 18 de marzo de 1968, es decir, apenas cuenta 45 años y fue contratado por dos partidos con la Selección pero con lo hecho hasta ahora nadie duda que su futuro pinta promisorio.