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Omar Bravo

Omar Bravo

Ago 16, 2015

Juega con ropa más cómoda y zapatos más flexibles que los usados por Salvador Reyes en su debut con el Club Guadalajara en 1952, incluso el balón es más ligero y el futbol es más rápido por estos días, condiciones que aprovechó bien Omar Bravo para convertirse, en tan sólo dos minutos, en el máximo anotador de las Chivas del Guadalajara, uno de los tres equipos más populares de México.

La marca del empate en 122 goles se le escapaba, tardó más de 400 minutos en lograrla, pero ante el Morelia convirtió el uno dos del triunfo para pasar a la historia al alcanzar y rebasar a la leyenda del Campeonísimo, aunque le faltan seis campeonatos de liga para alcanzar sus números.

Pero hoy, el escenario que vive su club, peleando por el no descenso y un conflicto entre sus dueños y todavía esposos le dan la cancha suficiente para estar en las primeras planas y festejar con su humildad que lo ha llevado a superar retos como destacar como futbolista desde un estado más beisbolero que futbolero: Sinaloa.

Humilde también se muestra cuando le preguntan sobre su récord: “Don Chava siempre va a tener su lugar en este equipo, a él y a sus compañeros se les debe la grandeza de este club”, señaló el mochiteco en conferencia de prensa.

Otro de los retos fue derrotar la pobreza que lo lleva a recordar cuando no le alcanzaba para el camión que obligadamente tenía que abordar para llegar al entrenamiento.

“El día que llegué a Verde Valle me dijeron que me pusiera a ver la tele con Mirsha Serrano (exjugador de Tecos), que en paz descanse. Me acuerdo que precisamente estaba viendo un partido de Tecos y pasaba el tiempo y no me daban cuarto, hasta Mirsha me decía que me quedara ahí, hasta que de repente me aventaron una colchoneta y me dijeron que me fuera a dormir al sauna, ahí dormí como una semana hasta que me dieron un cuarto, que sólo tenía una litera, el locker y listo. Después el señor Jasso (presidente del Club Guadalajara) empezó a hacer el edificio que es ahora, ahí, donde eran las caballerizas y nos sentíamos en la gloria.

“Era muy complicado, no pretendo navegar con bandera de humildad, pero de repente a Jonny Magallón le faltaban dos pesos o a mí tres para el camión para ir a entrenar a Colomos. Salcido no iba a entrenar al Parque Metropolitano porque no le alcanzaba para los camiones. La comida hasta eso la teníamos segura, y mira que no eran banquetes, pero de eso aprendes. La vida te cambia, y ahora resulta que eres privilegiado”, dice en entrevista publicada por El Informador.

Esas condiciones le hicieron pensar en más de una ocasión “hasta aquí”, sobre todo cuando fue castigado por el dueño, Jorge Vergara, que lo mandó al futbol de Estados Unidos aunque ahora lo presume y lo quiere con las Chivas hasta el fin, tan necesitado de estrellas como se encuentra.

Nacido un 4 de marzo de 1980 en Los Mochis, Sinaloa, casado con Pammela Olivares en el 2012, once años después de haber debutado en primera división, llegó a Guadalajara persiguiendo un sueño:

“Una vez estando en Los Mochis de vacaciones, ya siendo futbolista, se me acercó un señor que traía un currículum mío a propósito de que tenía que hacer mi servicio social en la prepa. Ahí te preguntan qué pretendes ser, y el señor se quedó sorprendido de ver que lejos de poner lo típico, ingeniero, abogado y esas cosas, yo le puse ahí que iba a ser futbolista profesional. Son sueños, sí, pero para mí era una meta desde niño. Nunca escogí qué equipo ni en qué magnitud, pero a mí se me cumplió”.

Sabedor de que en sus tiempos dependía de los visores, les daba sus datos a todo a quien preguntaba por él en los entrenamientos

y llegaba a casa preguntando si le habían hablado, pero no esperaba llamada de alguna novia, sino de algún equipo profesional que lo llevara más allá de su natal ciudad.

Entre los primeros que lo vieron se encuentra Hugo Díaz, un exrojiblanco que jugaba como mediocampista, y luego José Luis Real, quienes luego de su paso como futbolistas se quedaron como visores y alguien del Santos de Torreón y uno más del Cruz Azul, en cuya llamada más confiaba.

Y llegó al Cruz Azul, pero ya luego de haber debutado con el Guadalajara.

Entre sus logros en esta profesión de las patadas que cada vez acorta más la vida útil de los futbolistas producto de un sistema más competido se encuentran desde la popularidad de su barrio hasta por sus cualidades futbolísticas extraordinarias, hasta ser llamado por la selección de futbol del estado de Sinaloa.

Participó en torneos de fuerzas básicas con el club, hasta la Copa Chivas. Por su gran capacidad goleadora fue llamado a Mexicana participando en de Oro 2003 y anotando en ese torneo contra Jamaica, partido en el cual fue lastimado.

Llegaron las Olimpiadas de Atenas 2004, y el jugador fue llamado como refuerzo de la SUB- participado en dos Copas Libertadores también con el Guadalajara y ha jugado una final del torneo mexicano.

En de América se ha ganado el respeto del continente al anotar en varias ocasiones en dicho torneo. Se ganó la confianza del que era D.T. de (2006) Ricardo Lavolpe, quien lo convocó para el Mundial de Alemania 2006, después que el jugador le demostrara su capacidad a base de goles y buenas actuaciones.

Con sus 123 goles, es el mejor rojiblanco, lejos del mejor goleador mexicano Carlos Hermosillo quien sumó 294 goles en su carrera y al ritmo que lleva al mochiteco le faltarían otros quince años para igualarlo, es decir, a los cincuenta años, cosa que se antoja ya difícil.

Sumados los goles en sus equipos anteriores, Deportivo La Coruña, a donde se fue junto con Andrés Guardado pero con menor suerte, Tigres de Nuevo León, Kansas City, Cruz Azul y Atlas, en total Omar Bravo suma 154 goles en torneos oficiales.

En el único equipo en que se fue en blanco fue con los Tigres, donde apenas jugó seis partidos, en todos lo que ha militado ha convertido.

No son los tiempos en que dos jugadores de un solo equipo llamados Hugo Sánchez y Evanivaldo Castro Cabinho empataban el campeonato de goleo en una sola temporada con 70 goles entre ambos.

Él fue campeón con once goles luego de muchos años que no lo hacía un mexicano en la temporada 2007.

Estamos lejos de las épocas en que jugadores míticos como Pelé colocaban tapetes en recuerdo de sus primeros mil goles, pero Bravo ya es el mejor goleador de Chivas con sus 123 anotaciones y eso ya es suficiente para estar en el corazón de los seguidores rojiblancos porque pasaron 50 años para lograrlo.