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Personalidades: Alma Araceli Chávez Guth, Premio Irene Robledo “Por una humanidad más humana”

Personalidades: Alma Araceli Chávez Guth, Premio Irene Robledo “Por una humanidad más humana”

Oct 15, 2017

Por Diego Morales //

Es creyente que parte de su misión de vida es salvar vidas y evitar lesiones. Así se lo inculcaron sus padres, así lo inculca a sus hijas, y así espera dejar huella en toda la sociedad jalisciense. Asegura que si solo una vida salvó con su labor, su existencia en este mundo habrá valido la pena.

Si se tiene que describir, lo hace como una ciudadana normal, preocupada y ocupada por la salud pública, la vida y la seguridad. Es Alma Araceli Chávez Guth, fundadora de la Asociación Víctimas de Violencia Vial, reconocida luchadora social, cuya vocación la ha llevado a ser condecorada en distintas ocasiones, como esta semana, donde recibió la presea al servicio social Irene Robledo García, ”Por una humanidad más humana” por parte de la Universidad de Guadalajara.

Contenta por los premios, asegura que las personas le hablan, e incluso la postulan y la felicitan, sin embargo, no se le sube el ego ni la vanidad, pues su labor es meramente social, lejos de los reflectores.

Las personas que me hablan y me dicen que me van a postular, les digo que es ego y vanidad. Hay que luchar contra eso, sin embargo, todo mundo me dice que es bueno que lo reciba, quizá sí, pero me muero de pena, pero no me gusta, sé que el ser humano debe hacer el bien porque es parte de nuestra naturaleza. Hay más gente buena que mala, pero entre esos buenos poca gente hace algo”.

Para quien también funge como Comisionada Ciudadana de la Comisión Especial de Atención a Víctimas, todos en el país deben tener una lucha social, desde cualquier trinchera, en cualquier tema, para que cada vez haya menos gente en condiciones de vulnerabilidad.

Es necesario ir a lugares donde no conoces, una vez a la semana a ver, abrir los ojos y darte cuenta que estás en una posición privilegiada, que hay mucha gente que sufre, y que tú probablemente con una sonrisa o un abrazo puedes cambiarle por lo menos ese día de su vida, no siempre es dinero lo que se necesita”.

SU VOCACIÓN SOCIAL

Es hija de Don Juan Chávez, al cual le aprendió la responsabilidad, la ética y las ganas de trabajar siempre, y de la señora Hilda Guth, quien le inculcó el amor, a su familia, al prójimo, a las causas sociales. Bajo su orientación, formó su visión de la vida, el cual siempre ha sido con orientación a ayudar a los más desprotegidos.

De mi padre aprendí la responsabilidad y la ética, él era una persona muy trabajadora, también el respeto y la responsabilidad; de mi madre, aprendí el amor, hacia todos los miembros de su familia, pero también hacia los más desprotegidos, era una persona que siempre dio todo lo que pudo a las causas sociales, nunca dejó desamparados a grupos vulnerables.

Estudió Periodismo y Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Guadalajara, a pesar de que su intención era inclinarse por carreras como sociología o antropología, no obstante, ha sabido combinar su carrera con su vida y su profesión, orientado a la parte de la sociedad.

A pesar de que estudié Periodismo siempre me he enfocado a esa área, porque es lo que más me gusta, he hecho de mi vida una fusión de periodismo y comunicación enfocado a derechos humanos, sociología, y la vida me ha puesto a prueba con tragedias y retos que tienen que ver con lo que se vive en la sociedad, es una fusión de varias cosas y es una fortaleza tener el conocimiento, haber estado en medios y a la vez no olvidar la parte social y humana, que es el fin más trascendente del periodismo, no nada más es dinero, el área social es algo que debemos poner en nuestra visión”.

SU BATALLA ES DE TODOS

Su vida cambió un 17 de abril del año 2005. Un conductor ebrio se pasó todos los altos en la Avenida Vallarta y al cruce con la Avenida Arcos impactó el auto donde se trasladaba Marisol, su sobrina, ahijada, casi su hija. Lamentablemente, la joven perdió la vida, dejando en su familia un gran dolor, y abriendo la caja de pandora, donde las víctimas sufren para lograr justicia y atenciones. Ahí comienza la lucha de Alma Chávez, la batalla de toda la sociedad.

Vi lo que nunca había visto, hay gente muy buena en el sistema de salud, haciendo todo lo posible y lo imposible por salvar vidas con recursos limitados. Ella no sobrevivió al accidente, entonces vivimos la tragedia, es difícil el proceso judicial, cómo falta mucha humanidad en los Ministerios Públicos, falta mucho en la donación de órganos, la justicia es negada a las víctimas por dinero, por poder, por influencia, como fue nuestro caso, a Marisol la mató un político que lo cobijó un sistema, un partido político y un gobernador en turno, ahí me di cuenta que la corrupción genera mucha impunidad, mucho dolor hacia las víctimas inocentes”.

Con el dolor a cuestas, decidió no quedarse con los brazos cruzados, se movilizó, unió fuerzas con otras familias afectadas y juntos han llevado a cabo desde entonces esta labor, que se reduzcan los índices de muertes por accidentes viales y que ninguna familia viva un viacrucis por esta fatalidad.

Empecé a hacer investigaciones en el medio que trabajaba, me di cuenta que las incidencias viales habían incrementado drásticamente, por varios motivos como el otorgamiento indiscriminado de permisos para venta de consumo de bebidas alcohólicas, se abrió una caja de pandora, ahí se genera un gran problema de salud pública, en memoria de los que habían fallecido buscamos otras familias que vivieron lo mismo y así iniciamos una red de víctimas de violencia vial que se formalizó como asociación civil”.

A pesar de que les ha costado mucho trabajo permear en la cultura vial de los jaliscienses por la falta de recursos económicos para poner un tema en el imaginario colectivo, poco a poco se han ido dando los resultados, que se ven reflejados en todo el país.

Poco a poco vamos teniendo mucha injerencia a nivel local y nacional con alianzas que hacemos, mucho nos han ayudado a nivel internacional, el tema se visibilizó, se generaron apoyos para México, en Jalisco somos la única red de familias legalmente constituida y bien organizada. Ha sido difícil, muchos políticos se suben al tema para lucrar, sin embargo, creo que Jalisco va bien, pero seguiremos luchando en el marco legal para mejorar la ley de movilidad”.

Y aunque hay días que se despierta cansada, con ganas de parar, al ver que políticos se suben al tema y lucran con el dolor, siempre hay algo que la impulsa.

Cuando pasa eso llega siempre una familia, una llamada, de alguien que vive la tragedia, o una llamada con una persona que le están cambiando las pruebas en la investigación, ahí digo que no podemos parar, ya estamos aquí, nos conocen, nos llaman, entonces no podemos parar ni debemos parar”.

SU FAMILIA, SU FORTALEZA

Está casada con el periodista jalisciense Gabriel Ibarra Bourjac, su compañero de vida, su fortaleza, quien ha sido factor importante para que su lucha se haga realidad. Tienen dos hijas, artistas, y juntos, como familia, son su fortaleza, así lo describe y se siente orgullosa de ello.

Mi vida con Gabriel ha sido buena, como todas las parejas hemos tenido problemas fuertes, pero hemos estado juntos cuando nos hemos necesitado en los peores momentos de nuestras vidas, lo que nos ha fortalecido como matrimonio. Él es mi gran fortaleza, en mi lucha y en mi vida. Sin Gabriel, todo el movimiento no hubiera avanzado tan rápido, me ha ayudado a abrir puertas, no para un usufructo personal, ni para el ego o la vanidad, sino para incidir y generar un cambio para que este mundo sea mejor. Hacer un periodismo responsable, una lucha social responsable, es lo que todos debemos hacer cada quien desde su trinchera”.

UNA MADRE MODERNA

Como madre de familia, se considera una madre moderna, sin el chip tradicional, activa, inquieta, que educó a sus hijas con corazón y espíritu libre, pues las llevaba a la escuela cuando eran niñas, pero les ha enseñado el valor de vivir en la revolución donde las mujeres tienen un lugar importante en la sociedad.

Parte de lo que hacía cuando mis hijas eran pequeñas era tomar clases de pintura, siempre me gustó el arte, no soy buena, pero pintaba con una amiga. También era muy dada a ir a correr, inquieta y activa. Mis hijas, estoy feliz de tener hijas mujeres, siento que es una época de las mujeres y para las mujeres, si me tocó una gran lucha a ellas les tocará afianzar y luchar para que la violencia de género se disminuya, que las oportunidades sean parejas, que se combata de forma dura y eficiente la violencia de género”.

Dentro de lo que más le satisface a Alma Chávez es ver a sus hijas plenas, al ser artistas, con un pensamiento abierto, pues tuvieron que estudiar en el extranjero por la falta de apoyo al arte en México.

Ellas son mi fortaleza, mi motivo de vivir, ahorita aunque tienen edad para casarse no lo han hecho, les toca la transición de que las mujeres pueden casarse o no, tener hijos o no tenerlos, están viviendo esa revolución. Su destino está escrito, estamos en el mundo para algo, hay que hacer cosas buenas, creo que las he educado con corazón y espíritu libre para ver las causas sociales, eso es lo que más me gusta, que los valores y los sentimientos también se heredan”.

 

Y aunque es consciente que sus ratos libres no son muchos, cuando los tiene aprovecha para leer un libro, hábito que heredó de su padre y el cual continúa en su vida. Señala que en su casa, el cuarto más grande es para una biblioteca; gusta de leer los clásicos, a García Márquez y Milán Kundera. Aunque, por cuestiones de su misma lucha social, le ha encontrado el gusto a otro género.

Estoy leyendo últimamente de criminalista y criminología, mi sentido social me obliga a leer el por qué el ser humano en algún momento de su vida decide el mal y no el bien, me apasiona, si volviera a estudiar sería eso”.

Es la vida de Alma Chávez, quien también disfruta atender su casa, estar con sus perras, ir al béisbol, asistir a los operativos Salvando Vidas, comer tacos con su esposo, pasar tiempo con sus hijas. Y si pudiera darle un consejo a la gente, no lo duda: “Hay que ser sencillo, hay que ser humano”.