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PERSONALIDADES: Michael Flynn, ex asesor de seguridad de Trump

PERSONALIDADES: Michael Flynn, ex asesor de seguridad de Trump

Feb 18, 2017

 

Por Belisario Bourjac

Era de las personas más poderosas del nuevo gobierno del presidente Donald Trump, pero apenas duró 24 días en el cargo. Estaba llamado a ser el guardián y guía de un presidente sin experiencia de asuntos militares ni de política exterior.

Sin cumplir el primer mes al frente del timón de la nación más poderosa del mundo, el gobierno del presidente número 45 de los Estados Unidos, Donald Trump, se cimbra y la sombra del Watergate que tumbó a Richard Nixon de la presidencia de los Estados Unidos, se aparece provocado por un personaje descubierto en escándalo de espionaje con Rusia.

El futuro de la Casa Blanca depende de lo que diga Michael Flynn, exasesor de seguridad del presidente Donald Trump, cuya llamada al embajador ruso Sergey Kislyak el 29 de diciembre del pasado año, antes de que tomara posesión la nueva administración, detectada por el servicio de espionaje de EU, ha dominado la agenda política y ha puesto en jaque a un controvertido gobierno que parece hacer agua.

¿Quién es Michael Flynn? El diario El País lo describe como «un hombre curtido en los horrores de la guerra, jefe de inteligencia de unidades de élite como los SEAL y Delta Force, quien dirigió el Consejo de Seguridad Nacional, un organismo que concentra los mayores secretos de Estado».

Es un general retirado de 57 años de edad y fue el principal asesor de seguridad de Trump durante su campaña. Creció en el barrio de Queens de Nueva York y alcanzó los más altos rangos militares sin tener el linaje de West Point, la academia formadora de los más altos militares.

Se graduó en la Universidad de Rhode Island y logró escalar los rangos hasta llegar hacia el cargo más alto de inteligencia militar en Washington.

En su currículum destaca su participación en las campañas para desmantelar las redes insurgentes en Afganistán e Irak.

En 2012 Michael Flynn recibió del presidente Barack Obama la dirección de la Agencia de Inteligencia de la Defensa y 20 meses después sería destituido del cargo por sus actitudes dictatoriales hacia sus subalternos y hacia sus superiores. «Era abusivo e incapaz de escuchar», según lo reveló un antiguo colaborador.

LA CRISIS QUE CIMBRA A UN GOBIERNO

Cuando Donald Trump se sentaba para disfrutar su llegada a la Casa Blanca y desdoblar su agenda política de construcción de nuevas alianzas en política exterior y mostrar que había un nuevo amo del mundo, de pronto la prensa da a conocer que su asesor de seguridad, Michael Flynn, antes de que asumiera la presidencia mantuvo conversación telefónica con el embajador ruso en EU, en el que habló de las sanciones que le aplicó el gobierno del presidente Barack Obama, por interferencia en la campaña presidencial norteamericana en beneficio de Trump, lo que propició que fueran expulsados 35 funcionarios rusos acusados de hackeo durante las elecciones.

La información sería filtrada a Washington Post, quien además revelaría el general Flynn había mentido a altos funcionarios del gobierno, entre estos al vicepresidente Mike Pence sobre la naturaleza de su conversación con el embajador ruso, y que en esa condición era altamente vulnerable a los chantajes de Rusia.

LA EXPULSIÓN DE OBAMA DE 35 DIPLOMÁTICOS

Apenas el 30 de diciembre pasado el Pentágono había dado una orden fulminante: 35 funcionarios de Rusia tenían 72 horas para abandonar los Estados Unidos, además de establecer sanciones económicas contra aquel país por los ataques cibernéticos que atribuye a dicho país y que sería utilizado para desprestigiar a la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton.

El gobierno de Estados Unidos declaró «personas no gratas» a esos empleados de la Embajada rusa en Washington y el consulado de ese país en San Francisco. Los servicios de inteligencia norteamericanos aseguran que Rusia intervino durante las elecciones en la Casa Blanca para acceder a que Donald Trump ganara. Personas cercanas al Kremlin habían filtrado a la organización Wikileaks emails pirateados de la campaña de Clinton.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha negado que su gobierno haya estado detrás de una supuesta injerencia en el proceso de elección que permitiría que Donald Trump llegara al gobierno y lo que sorprende es el discurso del nuevo presidente a aquel país que tradicionalmente ha sido su antagonista, al cual pretende convertirlo en aliado en su política exterior, replanteando su relación con la OTAN.

CÓMO PIENSA FLYNN

El diario El País hizo notar las coincidencias en el pensamiento político entre Donald Trump y Michael Flynn y destacó en especial tres afinidades: retórica islamófoba, afinidad con Rusia y rechazo visceral a Hillary Clinton. Eso lo publicó el 18 de noviembre de 2016, a propósito de las tareas que tendría este general retirado de tres estrellas, entre ellas ser enlace entre el presidente y los departamentos relacionados con la política exterior, militar y antiterrorista de la primera potencia mundial.

Flynn permaneció en el Ejército de Estados Unidos durante 33 años. Desde el principio de la campaña de Trump se sumó a su arenga incendiaria y respaldó sus posiciones de mano dura contra la comunidad islámica y la guerra contra el ISIS (Estado Islámico). Describió «un comportamiento enfermizo del Islam» y reenvió en internet mensajes que señalan que el miedo a los musulmanes es racional. De igual forma no censuró la tortura, por el contrario, y al igual que Trump, descalificó a Obama por el hecho de que se abstuvo de llamar terroristas radicales a los simpatizantes yihadistas.

Incluso, en la convención demócrata que designó candidato a Trump, el propio general Flynn abanderó los cánticos de «a la cárcel» contra la rival demócrata que impulsaba el candidato republicano. En un artículo publicado en la prensa llegó a pedir la extradición a Turquía del clérigo Fetulá Gülen, exiliado en EU y al que Ankara persigue al acusarlo de estar detrás del intento de golpe de Estado. Las críticas a Flynn le llovieron al señalarlo que era un general y que debía tener mayor cordura, pero amparado en la libertad de expresión justificó «Cuando alguien dice ‘eres un General y tienes que callarte’, yo digo ‘¿Tengo que dejar de ser americano?’, conforme lo expresó en entrevista que publicó el Washington Post.

EL RUSO-GATE

Legisladores demócratas del Senado y la Cámara de Representantes han solicitado se abra una investigación bipartidista sobre las relaciones no sólo del general Flyn sino del gobierno de Trump y de Rusia. Los demócratas quieren saber hasta dónde estuvo enterado el presidente Trump de estos contactos durante y después de la campaña, quién sabía, qué y quién la aprobó.

La pregunta es si Trump estaba enterado, lo cual este lo ha negado, pero se presume que algo podría pasar y las fuerzas políticas podrían tener la justificación de deponer a Trump de la presidencia, antes de que este genere un mayor daño dentro y fuera de Estados Unidos con sus decisiones desconcertantes y que ponen en duda tener la capacidad para dirigir un país como la primera potencia del mundo.

En los próximos días y semanas el llamado Ruso-Gate podría ofrecerle al mundo grandes sorpresas.