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PERSONALIDADES: Oscar Alfredo Hernández, “Señor Árbol de Jalisco”

PERSONALIDADES: Oscar Alfredo Hernández, “Señor Árbol de Jalisco”

Mar 4, 2017

Por Diego Morales

Transita por las calles de la Zona Metropolitana de Guadalajara armado, como él avisa; trae su barra, azadones, rastrillos, tijeras, garrafones de agua, árboles…lleva consigo una bitácora, donde está puntualmente registrado dónde se plantó un nuevo árbol, cuánto ha crecido y en otros puntos donde ha fumigado para rescatarlos.

Más que un trabajo, para Óscar Alfredo Hernández es una misión, un proyecto de vida, un granito de arena para mejorar el entorno de todos. Su labor, ha trascendido en la ciudad, se le conoce como el “Señor Árbol”.

“No lo veo como trabajo, lo hago como una misión para beneficiar a miles de gentes, he logrado dejar un legado, que mucha gente siga, que se planten árboles, que le den seguimiento, que los cuiden, que los rieguen, es como los niños cuando están tiernos, hay que ponerles poquita agua”.

UNA RAMITA FAMILIAR

Son alrededor de 20 años los que tiene de experiencia plantando y rescatando árboles en la ciudad, inquietud que nació desde pequeño, heredado por su madre, quien en su natal Chihuahua mandaba plantar árboles. Ahora, considera que esto es una ramita familiar, pues también su hermano hace esta noble labor en Chihuahua.

“Tengo alrededor de 20 años haciendo esto, nació mi inquietud por mi madre, que era líder, mandaba plantar árboles. En 1969 llegamos a Guadalajara, era precioso, me nació hacerlo, tengo un hermano en Chihuahua que hizo un vergel en el desierto, hemos sido dos hombres, dos ramitas de mi madre y mi padre que hemos hecho esta función. En lo personal, en 2013 veía la contaminación, no había rosas, empecé a plantar árboles, de uno, de dos, de tres, hice el propósito de plantar 500 árboles, pedí ayuda y no me ayudaron, al contrario, de 99 árboles que planté en la Avenida San Rafael y San Jacinto me dejó uno, eso me hizo llorar de impotencia, pero no hay mal que por bien no venga, entré con mucha más fuerza, llevo unas 9 mil reinas que habían dañado la vegetación, le puse hormiguicida que es una maravilla, todo con mis recursos. No quiero hacerme famoso, quiero dejar un legado”.

Subraya: “Es un gimnasio gratis, veo que mucha gente corre, trota, nada, yo planto árboles, le doy vida y me regresa vida y energía, no solo a mí, los árboles atraen lluvia, bajan los calores, creo que he salvado más de 160 mil árboles, los plantados son pocos, pero los salvados sí son muchos. Lo veo en mi bitácora, veo avenidas más frondosas, me aferré a esta labor y en los últimos 4 años han sido los mejores años de lluvia, filtran grandes cantidades de litros de agua a la tierra”.

CON LA AYUDA DE DIOS…

Cada plantación o recuperación cuesta, lo sabe. Sin embargo, afirma que lo hace de corazón, con dinero de su bolsillo, es un hombre creyente y la única ayuda que recibe es de Dios, así como la de su familia, en especial de su esposa, María Salomé Buenrostro, «La Señora Majahua».

«Lo afirmo, el único que me ayuda es Dios. Algunas personas del gobierno me han tratado de ayudar, pero quieren que haga lo que ellos dicen, no, si me van a condicionar no me interesa. A mis 68 años trabajo en una empresa de refrigeración en Jalisco, el patrón que tengo me da las opciones de hacer lo que hago, me levanto temprano, trabajo en la calle y al paso veo las hormigas y las fumigo con mis propios recursos. Lo único que tengo que reconocer es que Guadalajara, en Medio Ambiente, ya me dan los árboles, y otra persona que es el encargado de Parques y Jardines ya me manda regar con más cariño y cuidado».

Con la intención de seguir su labor altruistamente, el Señor Árbol asevera que no aceptaría ayuda de algún empresario, o político, pues no quiere que se le condicione ni se crea que tiene algún interés económico.

«No se me acercan y no lo quiero, no quiero que me condicionen, la labor que hago siento que se echará a pique, dirán que persigo algo económico, sí me la han tirado muchas veces, que por qué hago esto, que debo tomar cursos de capacitación, entonces yo mejor sigo altruistamente, con el fin de beneficiar a millones de personas. Sí hay gentes que hacen lo que yo hago, pero con todo lo que hago no».

LA VECINDAD VIRTUAL

Uno de los factores que han influido para que su labor tenga impacto son las redes sociales, en especial el Facebook, con su página “Señor Árbol Jalisco”, el cual llama “la vecindad virtual”, que le ha permitido tener seguidores de todo el mundo los cuales ya empiezan a plantar árboles y generar más conciencia a nivel global.

“Duré un año con 90 seguidores, no podía, no sabía. Hay dos personas que les agradezco, Marcela Valdés, que fue la primera que me dio una entrevista en una estación de radio y otro señor que es un gran árbol, José Ángel Gutiérrez, ese señor me enseñó a meterme al Facebook, de ahí se hizo una revolución, en 10 meses tengo 3 mil 600 seguidores. Muchísima gente de Argentina, Colombia, Uruguay, Paraguay, Costa Rica, Guatemala, Estados Unidos, Canadá y todo México ya me siguen, eso es lo que yo pretendo, que se haga conciencia, que no se dediquen a criticar lo que el gobierno no hace, si tumban un árbol planta otro y dale seguimiento, no debemos de quejarnos nada más”, dijo.

Agrega: “Mi salud es mi mayor satisfacción, además de ver a mucha gente que no está enferma. He visto los reportajes que salen en China, supercontaminado, el árbol transfiere la contaminación en oxígeno, lo he comprobado. Para mí es una gran satisfacción ver que hay grandes avenidas que forman túneles, me ha costado años, lo he observado, ando en las calles de toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, llevo 2 mil 680 lugares fumigados de la hormiga arriera o cortadora de hoja, calculo que he acabado más de 9 mil reinas, eran fábricas, qué preferimos, un árbol precioso o las hormigas, el árbol, porque da beneficios a un entorno muy grande”.

SU LEGADO: HACER CONCIENCIA

Sin ningún interés económico, el Señor Árbol quiere ser recordado como el hombre que creó conciencia para ver un mejor mundo y mejorar la madre tierra. Aunque hay personas que lo atacan, son más las bendiciones que recibe, las cuales lo motivan para no desistir en este sueño de una ciudad más verde.

“Me atacan uno o dos, pero tengo el apoyo y las bendiciones de miles de gentes. Los ataques me sirven, pero las bendiciones me hacen luchar más, lo que yo estoy haciendo poca gente lo hace, al nivel que lo hago en Guadalajara creo que soy de los únicos. Para mí es un orgullo y una satisfacción, he logrado grandes amistades, tengo casas en todo el mundo donde me invitan a plantar, las cosas por algo no se dan. Yo le digo a la gente que más que acercarse a mí, que planten, que tengan iniciativa, que se haga un Señor Árbol en cada municipio. Yo no persigo ningún fin lucrativo, ni de recompensa económica, el beneficio es para todos. Yo ya me aferré a esto, no me voy a retirar, no debo retirarme, a mis 68 años seguiré trabajando, porque es una maravilla”, puntualizó.