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PROPIOS Y EXTRAÑOS RECUERDAN A ELISEO ALBERTO

PROPIOS Y EXTRAÑOS RECUERDAN A ELISEO ALBERTO

Ago 7, 2011

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Le decían el eterno cuentacuentos, un escritor que sin duda llenó los corazones de los mexicanos con historias nostálgicas acerca de su país natal, su querida Cuba. Para sus amigos, el hablar con el escritor cubano-mexicano era encontrarse en un lugar mágico, porque sabía envolverlos en el pasado y el presente, tenía esa especie de encantamiento donde todo convivía. Era hablar con la fantasía, entre la nostalgia y la risa.

A sus 59 años de edad, “Lichi”, como le llamaban sus amigos, muere a causa de las complicaciones sufridas tras un trasplante de riñón, sin embargo esa voz única y peculiar sigue resonando en la mente de sus familiares, amigos, colegas y sobre todo de sus lectores. A Eliseo Alberto de Diego García Marruz lo describían de muchas formas, un hombre culto, capaz, perspicaz pero sobre todo un extraordinario escritor y su legado seguirá tatuado en los corazones de sus seguidores.

 

Fue en 1951, en Arroyo de Naranjo, Cuba, cuando Eliseo Alberto llegó al mundo terrenal, un ser humano aparentemente normal que décadas después lo considerarían como uno de los mejores escritores cubanos de los últimos tiempos. “Lichi” sostenía que el ajedrez era la pasión más grande de su vida, sin embargo también declaró que en su infancia tenía otros dos sueños el ser fabricante de barcos y pianista, pero su vida tomó otro rumbo, el ser escritor, carrera que viene de familia ya que su padre Eliseo Diego fue poeta.

 

Egresó de la Universidad de La Habana en la carrera de Periodismo. En su experiencia dentro de este campo se desarrolló como jefe de Redacción de la Gaceta Literaria El Caimán Barbudo y subdirector de la revista Cine Cubano. Años después, Eliseo Alberto tomó una decisión radical, el deseo por su libertad lo llevó a despedirse de su amada Cuba para ingresar a tierras mexicanas en 1988. Para el año 2000 obtuvo la nacionalidad mexicana y se refería al exilio como “esa gran violación”.

 

Considerado uno de los mejores escritores cubanos contemporáneos, el también poeta y guionista recreó desde México la Cuba de su juventud. “Estaba en el Ejército, al frente de un pelotón, y me encontré con el director de la revista militar de las Fuerzas Armadas de Cuba, una revista que se llama Verde Olivo. Le dije una mentira, le conté que tenía escrita una novela y me propuso publicarla por capítulos, cada semana una parte (…) Me dijo que le mandara el primer capítulo, era un viernes. Ese día por la noche me senté a escribir, porque no tenía ninguna novela. Esa novelita se llama ‘La fogata roja’ y gané el Premio Nacional de la Crítica en La Habana”, así lo recordó cuando habló de cómo escribió su primera novela.

 

Sin embargo, la fama internacional le llegaría 13 años más tarde, después de ganar el Premio Internacional Alfaguara de Novela de 1998 con su tercera novela “Caracol Beach”. Sus obras abarca la poesía, con libros como “Importará el trueno” (1975), “Las cosas que yo amo” (1977) y “Un instante en cada cosa” (1979). En su faceta novelística destacan “La fogata roja” (1985), “La eternidad por fin comienza un lunes” (1992), “Caracol Beach” (1998), “La fábula de José” (2000) y “Esther en alguna parte” (2005).

 

A pesar de su gran colección de éxitos literarios, Eliseo Alberto consideraba que su obra más importante era “Informe contra mí mismo”, por el cual ganó el premio Gabino Palma en 1997. “Es un libro sobre Cuba, que se escribe sólo una vez. A mucha gente le hizo bien, y sin ser pedante sé que si soy recordado alguna vez va a ser por esa obra, se trata de un libro en el que yo defendí un solo derecho: el derecho a estar equivocado, algo que poco se reconoce y menos por los políticos”, enfatizó en una entrevista publicada por el periódico El País.

 

Además de poesía y novelas, escribió guiones de cine y televisión, entre otros el de la película “Guantanamera” en 1997, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea. En una ocasión cuando se le preguntó sobre cómo se había involucrado en el mundo del cine, Eliseo contó que fue gracias a su hermano Rapi. “Empecé a escribir guiones, algunos pésimos. He escrito varias de las peores películas que se hayan filmado nunca en el planeta”, autocriticó en entrevista con El Universal. En México hizo el guión de la nueva versión de “Salón México” que dirigió José Luis García Agraz y escribió la historia de “La paloma de Marsella”, de Carlos García Agraz.

 

Además de laborar como periodista, el escritor fue docente, impartió clases y talleres de cine en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba; en el Centro de Capacitación Cinematográfica de México y el Sundace Institute de Estados Unidos y en Chile.

 

Se apagó la voz cubana-mexicana, pero en sus letras sigue presente

Ya hace una semana que el escritor, poeta, periodista, docente y guionista de cine, Eliseo Alberto, falleció en un hospital de la Ciudad de México, donde estaba en terapia intensiva, luego de que en días pasados recibió un trasplante de riñón.

 

En aquellos días, esos días grises para la comunidad mexicana-cubana la hija del escritor José María publicó en una red social que su padre se recuperaba de un trasplante de riñón y lucha contra su presión baja. Además, añadió que estaba controlado y sedado, pero escuchando cada detalle de los buenos deseos de sus seguidores y que todos sus familiares estaban atentos a su salud.

 

El último escrito por Eliseo Alberto fue antes de ser internado, en su columna semanal que pública en un periódico capitalino, en el cual agradeció al personal médico que lo atiende, así como a la asociación “Ale” quien le ayudó a recibir la donación de riñón. Y aunque para muchos este escrito fue el último en su vida terrenal, sus seguidores y amigos aseguran que desde arriba, el ingenioso, nostálgico y creativo cuentacuentos, está haciendo de las suyas, sigue escribiendo para alegrar a los ángeles, sin embargo para los que nos quedamos aquí nos conformaremos con recordarlo a cada palabra escrita por el querido cubano-mexicano “Lichi”.


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