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RAFAEL GONZÁLEZ PIMIENTA: LOS ESCÁNDALOS LO PERSIGUEN

RAFAEL GONZÁLEZ PIMIENTA: LOS ESCÁNDALOS LO PERSIGUEN

Abr 21, 2012

A Rafael González Pimienta hay quienes lo califican como el peor presidente que haya tenido el PRI en el Estado, pero hay quienes contestan que no, que en 1995 el Partido Revolucionario Institucional tuvo un dirigente que les hizo perder por primera ocasión la gubernatura en Jalisco. Hasta que el interlocutor cae en la cuenta de que se trata de la misma persona, “recargado”, 18 años después, aunque con una diferencia: en aquella ocasión no buscó cargos para sus hijos ni él buscó encabezar la lista de candidatos a diputados plurinominales, ahora sí. Le caería como anillo al dedo la frase de que nunca segundas partes fueron buenas.

 

Y desde entonces, 12 de febrero de 1995, cuando se le consideraba como la cabeza de un “dream team” al que el panista Alberto Cárdenas Jiménez le dio un golpe del que no ha podido recuperar el poder hasta ahora que el PRI encabeza las preferencias electorales para regresar a Casa Jalisco, aseguran que el oriundo de Puerto Vallarta ha hecho todo lo posible para evitarlo.

 

En su segunda etapa, Rafael González Pimienta llegó al PRI el 13 de agosto del 2009, cuando el Consejo Político Estatal lo nombró como presidente sustituto, en lugar de Javier Guízar Macías, hasta diciembre de 2011, por el voto de los 640 consejeros del tricolor. Pero ahí despachaba desde antes, 24 de abril del mismo año, como delegado provisional estatal porque su antecesor salió abruptamente, tras una inconformidad generalizada por la integración de planillas para contender por las alcaldías de Jalisco.
Exactamente el mismo motivo, inconformidad en la integración de planillas, que presiona ahora para que González Pimienta deje la dirigencia del PRI estatal, aunque ahora, premiado, lleve amarrado su futuro por tres años, y sin hacer campaña, como diputado de partido, y su hijo, Rafael González Reséndiz, una candidatura como diputado federal.

 

Pero no es el único señalamiento que recibe en su contra. Como oposición, aseguran que nunca hizo nada para posicionar al partido en contra de los errores que cometía, un día sí y otro también, la administración panista encabezada por Emilio González Márquez. Muchos le recomendaban emitir posicionamientos ante temas como la inseguridad, movilidad, Villas Panamericanas y él respondía que no o con preguntas de ¿para qué? Si la gente se daba cuenta.

 

Así, el partido estuvo borrado durante tres años en Jalisco y su dirigente fue acumulando señalamientos en contra, hasta que llegaron los procesos internos, cuya principal característica fue la falta de operación política. Entonces, a los amigos les otorgó justicia y gracia para alcanzar candidaturas a cargos de elección popular y a los enemigos simplemente les respondía que era un presidente acotado, que no podía hacer nada o recurría a las acostumbradas frases del priísmo en el sentido de que eran órdenes de la dirigencia nacional.

 

Se le considera un político experimentado, que fincó su carrera política desde el sector campesino priísta y ha sido alcalde de Puerto Vallarta, diputado federal y en algún momento fue de los pocos jaliscienses encumbrados a nivel nacional como subsecretario de política sectorial en la Secretaría de la Reforma Agraria.

 

Por eso a muchos les extrañaba esa falta de operación política.
Las inconformidades llegaron hasta las oficinas del PRI estatal, en avenida Del Campesino 222, donde el pasado mes de marzo un grupo de 50 personas que decían representar a igual número de organizaciones afiliadas al Partido Revolucionario Institucional pedían su destitución.
El ex diputado Julián Orozco, coordinador de la Coalición de Organizaciones Progresistas de México, decía entonces que “por el bien del partido, Rafael González Pimienta debe dejar el partido” pero antes se debían “revisar las finanzas del instituto político”.

 

En la misma manifestación, Fernando Godoy, dirigente de Avanzada Democracia 2000, leyó un documento que entregaron en la sede del partido tricolor, en el que señalaron que “Rafael González Pimienta se ha conducido de manera cínica y mentirosa, antepone su interés y el de su familia autonombrándose como el primero en la lista de candidatos a diputados locales, y a su hijo como candidato en el distrito 5”.

 

Los inconformes con la gestión de Rafael González Pimienta criticaron la manera en que el líder tricolor elaboró las planillas en los 125 municipios de Jalisco, y dijeron que en el proceso incumplió acuerdos con líderes de organizaciones y con militantes del PRI. “Rafael González Pimienta divide a los priistas en Jalisco. Debemos nombrar a un dirigente con capacidad de operación política y que ayude a los candidatos a ganar elecciones. Él representa al más viejo y rancio PRI. No dialoga, no toma en cuenta su militancia y pierde elecciones”, dice el documento.

 

La puntilla ocurrió el domingo pasado, durante el cierre de registro de candidatos a las 125 alcaldías de Jalisco, siete sobre las cuales se sembró la duda de su procedencia porque supuestamente carecen de firma del presidente del partido, requisito insalvable para que así ocurra de acuerdo al Código Electoral.

 

Y más llamó la atención que entre las planillas se encuentre la de Zapopan, cuyo candidato era promovido por el actual alcalde, Héctor Vielma Ordónez, uno de los principales críticos de la actual dirigencia y quien señalara que estaban poniendo en riesgo un posible triunfo.

 

A los señalamientos Rafael González Pimienta respondía molesto.
Como molesto también respondía a los rumores que desde principios de año circulaban en el sentido de que dejaría la presidencia, pedía “no especular” porque no había definido absolutamente nada sobre su permanencia como dirigente estatal, cargo para el que fue nombrado hasta diciembre del 2011 pero que pudo conservar gracias a un nombramiento como delegado especial en funciones de presidente para darle vuelta a los estatutos del partido.

 

En los primeros relevos de mandos intermedios del PRI con miras al proceso de julio próximo, Rafael González Pimienta exigió a los medios de comunicación no seguirlo cuestionando porque “la posibilidad siempre existe, siempre. Hablen de otras cosas, hablen de otras cosas. Ese tema ya lo toqué y no lo vuelvo a tocar”. Se le inquiría que había “apuntados” para sucederlo, pero negaba su existencia o no tenía interés porque “no es mi tema, mi tema es otro”.

 

Pero desde entonces se sabía que dejaría la dirigencia del PRI una vez conformadas las planillas de los candidatos a las alcaldías para evitar ese desgaste a su sucesor, que ahora se sabe será Eduardo Almaguer, a quien obstaculizó en su labor como vocero del partido y convertido en su principal crítico e impugnador.

 

Cuando tomó posesión, pocos imaginaban que el motivo de su llegada sería el mismo motivo de su salida, la inconformidad interna.
Por eso en avenida Del Campesino siguen buscando al operador político que esperaban desde hacer tres años pero que en lugar de eso buscó un cargo de elección popular.

One comment

  1. Notiarandas /

    ¿Que se podría esperar de un dirigente cansado?