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RODOLFO NERI VELA

RODOLFO NERI VELA

jul 16, 2011

Viajero del espacio

Le dijo a su padre que iría al espacio. La reacción inmediata del orgulloso padre fue: “Rodolfo, tú siempre has querido explorar el mundo, siempre has soñado con viajar muchísimo por eso buscaste lograr una beca y hacer tu doctorado en Inglaterra, pero ahora sí no te mediste. Te vas al espacio”. Y sí. Es una de las 600 personas que han podido observar el planeta desde lejos. A 26 años del histórico viaje de un mexicano en el espacio exterior, la extraordinaria aventura marcó el inicio de otra carrera. Desde entonces, el primer astronauta mexicano no pierde la oportunidad de decir a los jóvenes que se preparen, que estudien, que aprovechen su tiempo.

Él vivió lo que de niño soñaba cuando leía las historietas de “Supermán”, “volar”. Él ya sabe lo que es eso. Subía volando al segundo piso, dice en su libro “México en el espacio. El planeta azul”. “Todos me recuerdan –dice– con melena y toda la cosa, cuando el 26 de noviembre de 1985 inició su asombrosa aventura, esa que lo mantuvo siete días a 352 kilómetros de distancia de la tierra a la estratósfera, la cual orbitó 109 veces, en el transbordador Atlantis que transportó el satélite Morelos II que integró el sistema de las telecomunicaciones en México”.

En sus afanes de compartir su maravillosa aventura, el pionero mexicano en el espacio ya se convirtió en escritor. Entre los libros dedicados a los niños, está uno de cuentos titulado “El pequeño Astronauta”, donde los niños tripulan una nave apoyando a unos científicos que exploran el planeta rojo, Marte. Tiene otro que es “Vuelta al mundo en 90 minutos”. Donde en forma novelada cuenta todos los avatares desde que fue seleccionado para ir al espacio, su entrenamiento en la NASA, además de todo lo que vivió y sintió al interior de la nave, en el espacio. Y es que el Atlantis daba la vuelta alrededor de la tierra, a 28 mil kilómetros por hora, en 90 minutos. “Cada tres cuartos de hora veíamos la luz que se iba y que entraba”.

 

-¿Qué cualidades tuvo este mexicano, para ir al espacio?

-Se necesita mucha disciplina. Mantener el control, ser muy observador, concentrarte. Ser capaz de estar realizando una actividad durante horas sin que nada distraiga ni moleste. Ser muy tolerante. Los vehículos espaciales son muy pequeños en su interior, nadie tiene privacidad, y todos debemos apoyarnos. Además debemos aprovechar todos los recursos de manera óptima. Se debe compartir todo.

 

-¿Hasta las tortillas?

-Todo compartimos. Las tortillas llegaron al espacio conmigo para quedarse, para siempre, porque la NASA las sigue usando en el menú de los astronautas.

 

Neri Vela habla también del riesgo que implica viajar al espacio, y recuerda con tristeza, a los malogrados tripulantes del Challenger y del Columbia, que perecieron en el intento. “Pero el tema que mantiene ocupado ahora al célebre viajero es la Agencia Espacial Mexicana (AEM), esa que por no tener todos los elementos de juicio muchos creen que es algo ridículo, que nuestro país no puede solventar”, señala. Sin embargo dice que “ya son 50 los países que tienen un programa espacial bien establecido y México una de las 10 potencias económicas más grandes del Planeta, no puede darse el lujo de no contar con una agencia espacial, sin desarrollo de tecnología propia. No podemos seguir desaprovechando la ventaja de vivir a un lado de Estados Unidos, pionero en la vanguardia de tecnología espacial. Además, hay muchos mexicanos allá que quieren colaborar con nosotros con recursos”.

La AEM tendrá sus oficinas centrales en la Ciudad de México, y habrá laboratorios especializados en diferentes ciudades del país, como lo es Guadalajara. Por cierto este 13 de julio, se dieron a conocer las conclusiones, resultado de los foros de consulta, y el Plan Estratégico Nacional de Política Espacial, abriéndose la convocatoria para el nombramiento del director general, que aunque Neri Vela no lo confiesa abiertamente, pero bien podría encajar en ese puesto.

Sobre los proyectos que iniciarían con la agencia, el doctor Neri Vela señala el desarrollo de satélites pequeños, el fortalecimiento de la medicina y la educación a distancia, antenas parabólicas que servirán para el siguiente sistema de satélites mexicanos. Sobre este último punto el entrevistado informa que la SCT firmó un convenio con Estados Unidos para la fabricación de satélites de varias toneladas que permitirán dar cobertura a todo el país, transformando aún más las telecomunicaciones en México. Otro proyecto tendrá que ver con la robótica, así como misiones interplanetarios en conjunto con otros países, esas que –dijo– podrían mover a risa, porque no se la creen, pero “no se trata de construir el robot completo sino contribuir con una parte, una sección. Se trata de que todos nuestros talentos desarrollen sus habilidades, sabiendo que en México hay oportunidad de trabajar y que no tengan que irse fuera del país para poder hacer algo interesante.

Neri Vela confiesa que su familia nunca tuvo los recursos suficientes para costearle los estudios, por lo cual tuvo que trabajar desde muy joven, ya que fue repartidor de refrescos en diferentes pueblos del Estado de México, vendedor de lociones de belleza, de cremas, maestro de matemáticas en una secundaria, muchos trabajos hasta que finalmente llegó a ser ayudante de maestro en la UNAM, iniciando así su carrera en esa casa de estudios. Por todo lo anterior invita a los jóvenes en todas sus comparecencias públicas a que estudien y se preparen para estar listos ante los retos de la vida.

Neri Vela lamenta que el Atlantis, ese orbitador que lo convirtió en un viajero espacial, ya no vuelva al espacio, en un viaje tripulado como él que realizó con sus compañeros. Y ahora qué sigue, preguntamos al científico. Bueno, los viajes tripulados no se van a suspender, ni la NASA dejará de entrenar a astronautas, porque ya se está desarrollando un nuevo vehículo espacial, una cápsula muy sofisticada que podrá viajar en órbita baja alrededor de la tierra, como más lejos, por ejemplo a la Luna, a los asteroides, o tal vez explorar el planeta Marte, algo costoso pero que la robótica permitirá hacer grandes descubrimientos. Explica que por un lado se realizarán proyectos de construcción de microsatélites, de robótica, de exploración interplanetaria, de astronomía, de medicina a distancia, teleeducación, desarrollo de electrónica, de materiales que resistan más, y por otro lado, los viajes tripulados. Estos últimos ayudan mucho en el desarrollo de nuevas tecnologías que repercuten en métodos más eficaces en el campo de la medicina. Ambos caminos son necesarios.

Para él lo más importante no fue solamente trabajar con gente de la NASA, saber cómo funciona, sino haber representado a México y llevar la bandera y experimentos mexicanos más allá de la atmósfera. Por cierto, el amaranto fue parte del menú que Neri Vela consumía a bordo del orbitador Atlantis, y considera a esta planta de flores aterciopeladas como uno de los beneficios del viaje espacial para México. Cuenta que en el espacio los movimientos son demasiado lentos, como cuando uno se mueve en el fondo del agua en una alberca, lo que en la tierra dura dos horas en el espacio dura cuatro.

Así, cuando en el interior de la nave era de día, el Sol brillaba con mucha mayor intensidad que la que se percibe en la tierra. El planeta mostraba un admirable color azul vivo en las partes que corresponde a los océanos y un color rosado en las masas continentales. Como cada noche orbital duraba 45 minutos, admirábamos el soberbio espectáculo que forman los numerosos enjambres de estrellas en el telón oscuro del universo, cuenta el hombre que después de ver aquello, reflexionó en la posibilidad de que en torno a muchas de esas estrellas giren mundos habitados como el nuestro.

 

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