Portal informativo de análisis político y social

JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: ¿ACCIDENTE O ATENTADO?

JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: ¿ACCIDENTE O ATENTADO?

Nov 12, 2011

Compartir en redes sociales:
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    1
    Share

Escribe en Twitter mi amigo Óscar Constantino: “Si fue accidente, malo. Si fue atentado, pésimo”. No cabe duda que México es un país de sorpresas. Seguimos sin perder la capacidad de asombro. Al gobierno del Presidente Felipe Calderón lo persigue la tragedia y la muerte. El sexenio así quedará marcado. Dos secretarios de Gobernación que han perdido la vida en supuestos accidentes aéreos en un lapso de tres años, como fue el caso del segundo secretario de Gobernación en esta administración, Juan Camilo Mouriño y el cuarto en el cargo, el bajacaliforniano Francisco Blake Mora.

 

Este tipo de sucesos trágicos nunca se habían registrado en un sexenio. Y se dan en un contexto de guerra del gobierno con los grupos criminales que manejan el negocio de la droga, cuando el tema de la seguridad se impone en la agenda nacional. Si no existiera esta situación serían más creíbles las versiones oficiales de los accidentes.

 

Es mucha coincidencia que en dos sexenios hayan muerto en accidentes aéreos tres personajes ligado a la seguridad. Primero, durante la administración foxista, perdió la vida en un helicopterazo el entonces secretario de Seguridad, Ramón Martín Huerta, originario de Lagos de Moreno. Sucedió e 21 de septiembre del 2005. El helicóptero se estrelló en el paraje montañoso Llano Largo, La Cima o Cumbres Las Penas, cerca de San Miguel Mimiapan, en el municipio de Xonacatlán, Estado de México.

 

Después el 4 de noviembre del 2008, Juan Camilo Mouriño junto con José Santiago Vasconcelos, a quien le tocó encabezar la SIEDO durante el gobierno del Presidente Vicente Fox, perderían la vida al desplomarse el avión en que viajaban cuando habían entrado al espacio aéreo de la Ciudad de México ya en la fase de aterrizaje. El dictamen oficial es que se trató de un accidente.

 

OTRO ACCIDENTE

Después de estos “dos accidentes” lo que menos esperábamos que sucediera es que el titular de Segob, que apenas había cumplido un año en el encargo, Francisco Blake Mora –quien sustituyó a Fernando Gómez Mont– perdiera la vida también por otro suceso aéreo similar. Extrañas coincidencias.

 

REMEMBER SALINAS

El gobierno del Presidente Carlos Salinas de Gortari se tiñó también de rojo por la tragedia. Aquellos no fueron accidentes. Se le llamaron magnicidios. Fueron tres grandes figuras las que perdieron la vida y que conmocionaron al país. Allí no hubo duda de que se trataron de actos criminales.

 

El primero en morir fue un príncipe de la Iglesia Católica, el arzobispo y cardenal de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo que aconteció el 24 de mayo de 1993. La versión oficial es que lo victimaron en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara producto de la confusión al confrontarse dos grupos criminales antagónicos del narcotráfico al estar en ese momento en la hora equivocada y el lugar equivocado. La versión oficial no la creyó nadie o muy pocos. En el imaginario popular quedó la idea de que se trató de un crimen de Estado, aunque no existan pruebas que lo sustente.

 

La víctima del segundo magnicidio de la era salinista fue el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio. La tarde del 23 de marzo de 1994, en Lomas Taurinas, Tijuana, un balazo en la cabeza le quitó la vida. La versión oficial es que se trató de un asesino solitario llamado Mario Aburto, un loco iluminado que sentía que con “ese acto heroico” salvaba al país.

 

El tercer asesinato en la era Salinas segó la vida del secretario General del CEN del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, que sucedió el 28 de septiembre de 1994 en la Ciudad de México, seis meses posteriores a la muerte de Colosio. Detuvieron al asesino material, pero nunca se llegó al fondo del autor intelectual. Se apuntó a Raúl Salinas de Gortari, hermano del Presidente, pero nunca se pudo comprobar por la desaparición del diputado Manuel Muñoz Rocha, quien supuestamente había sido el enlace en la maquinación y ejecución de aquel acto criminal.

 

El 15 de septiembre de 1999, murió en un extraño suicidio en Estados Unidos el ex subprocurador federal Mario Ruiz Massieu, quien estaba bajo arraigo acusado de lavado de dinero por el Gobierno de aquel país por nueve millones de dólares.

 

VIOLENCIA Y MIEDO

¿Qué más sorpresas podemos esperar en los próximos días, semanas y meses, antes del 1 de julio, fecha de la elección presidencial? ¿Cómo vamos a llegar? ¿Quién seguirá en la lista de personajes del poder que perderán la vida en situaciones similares a Ramón Martín Huerta, Juan Camilo y Blake Mora? ¿Cómo impactará la violencia el futuro de México? Que se cuiden en extremo Peña Nieto, Josefina y López Obrador, porque a los demonios los volvieron a soltar.

 

EXCUSAS NEBULOSAS

 

Por Oscar Constantino

El deceso de José Francisco Blake Mora necesariamente recuerda los de Ramón Martín Huerta y Juan Camilo Mouriño: todos ocurridos durante viajes aéreos y cuyas explicaciones no dejaron satisfecha a la opinión pública. A esta situación de incertidumbre no le ayudan los comentarios del presidente Calderón, que sin peritajes en la mano, deslizó la posibilidad de que la nubosidad del ambiente fuera la causa del percance del ahora fallecido secretario de Gobernación. El sentido común marca lo siguiente: si hay neblina o nubosidad que haga peligroso volar, NO vuelas. Punto.

 

 

Tampoco ayuda que Dionisio Pérez-Jácome, secretario de Comunicaciones y Transportes a quien se le encomendó coordinar las investigaciones del caso, tardara ocho horas para decirnos lo que todos ya sabíamos, así como anunciarnos que un Comité con presencia estadounidense y francesa iba a comenzar una investigación. Ocho horas para eso, cuando el sentido común –ese mismo que recomienda no volar cuando hay neblina- indicaba que era necesaria una primera explicación generada por un grupo de expertos de respuesta rápida. Asimismo, no ayuda que Pérez-Jacome Friscione nos diga que helicóptero francés Súper Puma TPH-06A5332 “no requiere” caja negra: ¿en verdad “no” la requiere? Este tipo de declaraciones sólo evidencian que los gobernantes piensan que los ciudadanos son muy tontos y que, basta un tono asertivo, para que la gente se compre el cuento de que es una ventaja no contar con respaldo magnetofónico de lo que sucede en un helicóptero.

 

 

Mucho menos ayuda que la vocera Alejandra Sota comente, como si fuera un hecho irrelevante, que antes del desplome las autoridades ya habían detectado que el helicóptero “no cumplía con el itinerario de vuelo en la ruta del Distrito Federal a la Ciudad de Cuernavaca, Morelos”. El sentido común también recomienda que, si el ministro del Interior se desvía de su ruta, se hable por radio con el piloto para que informe de inmediato las razones del cambio de itinerario. No se trata de hacer leña del árbol caído: es muy lamentable la muerte de Blake Mora y sus colaboradores como para que el Gobierno mexicano caiga en explicaciones que parecen sacadas de un episodio de la serie canadiense InSecurity o de la conducta de Mr. Bean.

 

 

En Twitter señalé que la explicación del accidente o negligencia es muy mala: a estas alturas del sexenio, a tres años de la muerte por percance aéreo de otro secretario de Gobernación, sacar de nuevo la tesis del accidente es algo tosco –o como les gusta decir a los españoles, chapucero–. Si la impericia y el clima fueron las supuestas causas de la muerte de Juan Camilo Mouriño, ¿por qué reincidir en la imprudencia de viajar a través de complicaciones atmosféricas, como una nubosidad?

 

 

Si, por secrecía de las pesquisas, no se pueden hacer públicas las líneas reales de investigación, resulta preferible que con total transparencia se explique al público que no se pueden dar adelantos, en lugar de comunicar ocurrencias que sólo lastiman la ya muy deteriorada confianza de los gobernados respecto a sus autoridades.

 

 

Por disposición normativa Juan Marcos Gutiérrez quedó al frente de Segob, pero la familia panista incrementará la presión para que Calderón seleccione a un nuevo secretario de Gobernación que beneficie a alguno de los grupos blanquiazules. Diego Fernández de Cevallos, por ejemplo, perdió un espacio con la salida de Fernando Gómez Mont del Ministerio del Interior: ¿veremos a Antonio Lozano Gracia en las oficinas de Abraham González No.48?

 

 

Sea un alfil de un grupo panista u otro de los amigos del presidente, lo cierto es que el percance del 11 de noviembre de 2011 confirma que en México nadie está seguro, ni siquiera el responsable de la política interna del país. El sentido común también hace necesario preguntar: ¿cuántos secretarios del Gobierno de Estados Unidos han perdido la vida en incidentes aéreos en los últimos 10 años? ¿Sus helicópteros no viajan entre nubosidades o hay otros factores, como la previsión y control de riesgos, que hacen menos probables que las aeronaves se caigan? Por la confianza del país, urge que el presidente Calderón se busque unos asesores que no le sugieran tratar a la población con pretextos engañabobos.

 

LUTO

 

Por Jorge Salinas

Por segunda ocasión en un mismo sexenio ha muerto de forma trágica un Secretario de Gobernación; el Presidente ha perdido nuevamente a un amigo. Toda muerte es un recuerdo de nuestra brevedad, por ello golpea más el drama personal que el político.

 

 

“A nadie se le puede despojar de su muerte”, escribe Jean Daniel en el libro: Ese Extraño que se me Parece, ahí mismo el escritor y periodista francés nos dice que no saber la hora de nuestra muerte es lo que nos permite vivir, ya que mirar a la muerte a la cara implica una enorme dignidad cuando uno está arriesgando su vida.

 

 

La muerte de José Francisco Blake Mora y de siete personas más ha vuelto a estremecernos, ha vuelto a recordarnos la fragilidad del ser humano ante los caprichos de la muerte. Seres humanos llenos de vida, con sueños, con hijos pequeños, y carreras en ascenso. Hoy, el padre, el hermano, el hijo, el esposo y el funcionario pasan a ser un recuerdo.

 

 

Tuve el enorme privilegio de conocer a Felipe Zamora Castro, quien era subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y que lamentablemente fue uno de los valiosos mexicanos que fallecieron en la tragedia del pasado viernes. Fue durante mi etapa como integrante de Acción Juvenil hace unos 20 años, conocí a los hermanos Zamora Castro, en particular con Esteban y Felipe.

 

 

La generación de Acción Juvenil que votó por primera vez en 1988 no sólo se caracterizó por participar en la campaña Presidencial de Manuel Clouthier, sino también porque vivía intensamente aquéllas palabras de Manuel Gómez Morín en la fundación de Acción Nacional: “Será más firme nuestra amistad cuando resulte del reconocimiento de una convicción común, que confirma ahora nuestra asistencia con el unánime y exclusivo deseo de servir a nuestro país”. A esta generación pertenecía Felipe Zamora.

 

 

En esa generación muy valiosa había una mujer que desde entonces destacaba, Margarita Zavala y fue su campaña por la dirigencia nacional juvenil que trate de forma más directa con Felipe Zamora Castro y años después impulsamos a su hermano Esteban para que lograra la dirigencia nacional de los jóvenes de Acción Nacional.

 

 

De sus padres aprendió el amor a México, al Partido, a saber que el ser humano era el centro de toda decisión y que el hombre trascendía a través de la familia. Era un hombre estudioso del Derecho, talentoso y sumamente inteligente. Amaba sus raíces sinaloenses y disfrutaba de la pasión futbolera por el Cruz Azul, así como la de sus Tomateros de Culiacán.

 

 

Eduardo Rosales me contaba hace apenas unos días, que tuvo oportunidad de estar con Felipe en Culiacán y que le contó de sus planes, de sus retos, de su satisfacción por seguir cambiando a México desde su espacio en Gobernación. Hoy, una tragedia le impidió que siguiera cambiando al país; un amigo se adelanta y con emoción escuché al Presidente Felipe Calderón con un nudo en la garganta lo recordó como su tocayo, y estoy seguro que en el corazón del Presidente se vinieron los momentos de aquél “Juvenil” que nos educó a enfrentar la vida y la muerte con dignidad tal como lo hizo Felipe Zamora.


Compartir en redes sociales:
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    1
    Share
468 ad