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ALERTAN EN JALISCO UNA CUARTA CRISIS POR LA SEQUÍA

ALERTAN EN JALISCO UNA CUARTA CRISIS POR LA SEQUÍA

May 31, 2014

Por Manuel Cárdenas Mendoza

Somos la primera ciudad en uso de vehículos, el calentamiento está provocando cambios climáticos y un sinnúmero de eventos precedidos del crecimiento de la mancha urbana, falta de cultura del agua (apatía tapatía), de políticas para cosechas del agua, son algunos tópicos alarmantes que manifiesta el ingeniero Raúl López Velázquez, con el tema “Qué es la sequía y sus efectos”, dentro del foro organizado con motivo del 150 Aniversario de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco

El vicepresidente de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística, recalca que “se debe conservar la vegetación, y falta un apropiamiento del ciudadano hacia el agua, porque parece que surge la imagen milagrosa de privatizar (…) Hay que tener mucho cuidado, ya que hay experiencias en España para emprender el cambio a las energías alternativas para no seguir la inercia suicida y sanear la naturaleza”.

La mejor reflexión es el pensamiento y la mejor selección es emprender energías alternativas que ya lo han hecho países, es un camino ya iniciado y ejemplificó que se necesitan nueve litros de agua para producir un litro de coca cola, un barril de cerveza requiere cinco mil 680 litros para ser producidos y 148 mil litros para fabricar un auto.

A veces no es tan sólo el agua que consumimos, que de alguna manera ocupamos 300 litros por cada uno de nosotros en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). Los efectos pueden ser económicos, sociales y ambientales, los efectos económicos principalmente son en la producción agrícola y no solamente en granjas o frutas, sino lo que hay detrás de ello, como son medicinas, aceites, combustibles, etcétera, explica el especialista en temas ambientales y ecológicos.

“Tenemos, que ser susceptibles a una sequía y evaluar cuales pueden ser los impactos, como en las especies de maíz y sorgo, que se dan en diferentes climas, estas son estratégicas de acuerdo al cambio climático, porque muchas veces podrán ser nuestra alternativa o serán alternativas perdidas”, añade el vicepresidente de la Sociedad de Geografía y Estadística.

Plantea la necesidad de efectuar análisis comparativo con cosechas de acuerdo a condiciones climáticas y en áreas económicas en la producción agrícola y apunta que no se están dando los datos de crecimiento, porque se bajaron nuestras expectativas, muchas son a nivel global y en una recesión tenemos que ir hacia el mercado interno y eso lo da el campo, porque el dinero rebota entre nosotros: yo te vendo grano, tú me vendes el transporte, el del transporte busca servicios y empieza el dinero a no fugarse tanto en trasnacionales, sino que queda en las regiones.

Menciona queuno de los efectos es la pérdida de nuestras especies en relación a estrategias de producción, por lo que es importante cuidar el suelo, la erosión, aportar nutrientes, mecánica a nuestros suelos, para tener un arropamiento, poner hojas en nuestros suelos y eso permite que no salga la mala hierba y que se conserve la humedad, porque al traspirar la tierra llega, atrapada por ese acolchonamiento, con eso no se usaría herbicidas ni insecticidas.

El mejor instrumento para reducir los riesgos por los daños causados por la sequía es el riego, como el que tuvieron los hincas en su manera de tratar el agua, nos puede dar la oportunidad y dar el cultivo de hortalizas con alto rendimiento y nos dan muchos carbohidratos, ir cambiando nuestras dietas.

Es increíble que con esa energía tan grande que tenemos con nuestros fósiles tengamos que usar fertilizantes en los mejores campos de México, y el alto consumo de azúcar ha llevado a hacer que los primeros lugares encuentren una infancia gorda, resalta el catedrático.

Hace hincapié en que las plantaciones forestales es importante que las conservemos, los constantes cambios de uso de suelo, lo único que provocan son lugares muy áridos y cuando llegue la lluvia, es cuando tenemos escasez o exceso de lluvia; cuando hay escasez se pierde el suelo por el viento y la erosión y cuando hay mucha lluvia, también, no nos permite que el agua se implique a nuestros mantos freáticos.

Hace referencia al que denomina “el stress del agua” que puede provocar graves daños al ecosistema forestal, llegan plagas como el descortezador y el barrenador, por el stress provocado por la quema, por la baja movilidad de agua, ha provocado que los árboles sean parasitados, entre ellos el propio muérdago que está posesionándose del área metropolitana, en gran parte se debe a esas consecuencias y existe la menor posibilidad de absorber dióxido de carbono y la contaminación producto de la emisión de gases.

Afecta el estado de salud de los animales en la producción ganadera y el valor económico de Los Altos de Jalisco están sufriendo porque es la cuenca lechera de México, uno de los lugares donde hay más ingresos, producto de la ganadería y de la industrialización.

La gestión del agua es un mecate que está amarrado a una llave, provoca inestabilidad en el status alimentario, aumento en precio de productos, pérdidas en rendimiento de ganadería, infecciones, enfermedades en las plantas, erosión; una planta que está sometida al estrés es una planta que es más susceptible a afectarse por plagas, uno de los efectos es la pérdida de ingresos, finalizó.

SE AVECINA UNA CUARTA CRISIS

El periodista y escritor Guillermo Gómez Sustaita en su tema “La sequía cruenta de la Cuenca Lerma-Chapala” recuera que en los últimos 60 años, tres generaciones de tapatíos han presenciado tres crisis del Lago de Chapala: las de 1946-1955, 1988-1991 y 1998-2002, derivadas de sequías en la cuenca del Río Lerma.

Recalca que a pesar de todo no hemos aprendido como sociedad a cuidar de este recurso, cada vez más escaso, pues seguimos con la cultura de alto consumo y desperdicio, con agua barata (en otras ciudades cuesta hasta ocho veces más) y que debido a las tareas del SIAPA es de buena calidad.

Luego pregunta: “¿Cuánta gente sigue lavando la cochera, la banqueta, el carro, con el chorro de la manguera?”.

“Guadalajara tiene un disponible de 300 litros/día/habitante. Hay ciudades como Buenos Aires, Sao Paulo, Caracas, Quito, que tienen rangos menores a 200 litros/día, pero no porque no tengan agua, sino porque tienen cultura de uso racional”, ilustra Gómez Sustaita.

Alerta el advenimiento de una cuarta crisis, ya que el lago está al 35% de su capacidad y ya comenzó el tandeo o recorte del suministro desde marzo pasado en la ZMG.

Advierte sobre la falta de voluntad política para encontrar alternativas y no depender de Chapala, alternativas que no son necesariamente construir grandes obras, como las presas, y que tres alternativas para tener más agua en la ciudad están a la mano y no requieren de grandes millonadas de pesos para aprovecharlas:

1) Aprovechar el agua de lluvia. Anualmente caen 320 millones de metros cúbicos y sólo se aprovecha un 20%. Los 320 millones de mm2 equivalen al doble del agua que extraemos de Chapala. Un ejemplo de aprovechamiento es Chapalita, colonia que tiene 71 años siendo autosuficiente en agua porque tiene un sistema de pozos de captación pluvial.

2) Aprovechar el agua de 80 o más manantiales que hay en el Valle de Atemajac y cuyos caudales se van criminalmente al drenaje.

3) Reparar la red de distribución del SIAPA y recuperar así el 35% o más de agua que entra a la red desde las plantas de potabilización y que se pierde por fugas, además de revisar las tomas domiciliarias, los aljibes, los tinacos, etcétera.

ATENTADO ABSURDO

“No podemos permitir otro atentado absurdo contra Chapala, otro atentado de la máxima autoridad en este país que no ha tenido la consideración mínima de oír o conocer lo que dicen los jaliscienses sobre la situación de Chapala, ¿es sólo lo que piensan nuestros gobernantes en la Ciudad de México lo que decide el acontecer de nuestra Patria…? Pues no debemos permitirlo tan fácilmente, si Chapala llega a desaparecer, lo lamentaremos todos, porque es un patrimonio de los mexicanos, no solamente es de los jaliscienses”, dijo Severo Díaz Galindo el 18 de diciembre de 1955.

Habría sido la segunda segregación de este siglo, pues entre 1906 y 1907 el gobierno de Porfirio Díaz aprobó desecar 48 mil hectáreas correspondientes a la Ciénega de Chapala, en Michoacán, para poder destinarlas a la agricultura, beneficiado así a los ricos hacendados del lugar, entre ellos su compadre Manuel Cuesta Gallardo, que fue gobernador de Jalisco.

“El Gobierno Federal ordenó la realización de obras para la desecación parcial del Lago de Chapala, con el objeto de formar la presa de contención en la que confinadas las aguas del antiguo lago”, publicó El Informador entonces.

Don Jesús Álvarez del Castillo, dueño del diario y empresario destacado de Guadalajara, había secundado al presbítero Severo Díaz, en la integración de un frente común en contra del decreto presidencial, aunque don Jesús había comenzado desde años atrás una tenaz campaña periodística contra el “centro” por la actitud adoptada en la sequía que asoló a la cuenca del río Lerma desde 1947 de ver solamente por los intereses de los agricultores de Guanajuato, pero jamás por conservar Chapala.

Muchos tapatíos más se sumaron al comité de defensa, al igual que habitantes de la ribera del lago entre lancheros, pescadores, agricultores y ciudadanos. Hubo otros que si bien no aparecían como miembros actuaban de gestores y adherentes.

La clase política se deslindó de las actividades de este Comité ciudadano, según lo denunció El Informador en su momento. Cuando los abogados Jaime Robles Martín del Campo y Emiliano Robles León le presentaron al gobernador Agustín Yáñez el pliego de demandas para que el “centro” viera por la preservación de Chapala, el mandatario jalisciense les dejó muy claro que el Gobierno estatal estaba haciendo las negociaciones pertinentes, al margen de la sociedad civil y de los empresarios, la Iglesia y otros sectores, y que si era necesario reducir la capacidad del lago, esa era una decisión del “centro”.

Las reacciones de la ciudadanía fueron de irritación y azoro. Jesús Álvarez del Castillo arreció el tono de los editoriales que escribía en su periódico, pero también lo secundaron El Occidental y El Sol de Guadalajara.

La Naturaleza obró a favor del comité de defensa. Llovió tanto en 1956 que volvió a llenarse el lago a plenitud, terminando una larga sequía de nueve años. A Severo Díaz, a Jesús Álvarez del Castillo, a José Guadalupe Zuno (autor del libro “La Muerte de un Lago”, crónica de esos hechos), gestores del comité, se debió un movimiento ciudadano sin procedentes, histórico, que unió a la gente de Guadalajara en contra de un decreto presidencial que, por cierto, fue derogado hasta 1987 por el presidente Miguel de la Madrid gracias a la gestión que hizo en el Congreso de la Unión el entonces diputado jalisciense Jesús González Gortázar.

LO QUE NOS ESPERA

Reitera el cronista que una larga y catastrófica sequía devastó a México entre 1947 y 1955, pero muy en particular en la cuenca del Río Lerma que comparten el Estado de México, Jalisco, Querétaro, Guanajuato y Michoacán.

“Para Guadalajara fue una época difícil. La sequía abatió sus fuentes de abasto de agua, secó prácticamente al río Santiago que le proporcionaba electricidad desde el siglo pasado, se perdieron incalculables cultivos en las zonas agrícolas cercanas (Zapopan, Tlajomulco, El Salto) y el lago de Chapala descendió al 7-10 por ciento el 8 de junio de 1955. Muchos pensaron en que acabaría en un charco, como las de Sayula y San Marcos.

La falta de electricidad y agua perjudicó más al sector industrial. Los comercios se ajustaron a horarios con luz del día, los cines y teatros suspendieron funciones, y el alumbrado público funcionaba esporádicamente por los cortes de energía. Había reclamos constantes de empresarios y ciudadanos que exigían ¡agua y luz! Afuera de Palacio de Gobierno y de la Presidencia Municipal.

En tanto, la especulación con el agua estaba en su apogeo. Las pipas de agua de pozos clandestinos y sucios se vendían en las colonias a precios exorbitantes y el agua de garrafón también tenía costos arbitrarios. Dada la situación hubo muchas industrias que en contubernio con funcionarios del ramo excavaron pozos clandestinos, según evoca Jorge Agnesi, ex presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara.

Fue hasta 1956 que el Gobierno Federal aprobó la concesión de agua de la Cuenca Lerma-Chapala-Santiago para Guadalajara, entonces había terminado la sequía en esta región hídrica y el lago de Chapala estaba en plenitud (lo estuvo hasta 1978).

Mientras que en las ciudades del norte y noroeste el agua costaba 10 veces o a veces más, aquí tenía tarifas ínfimas. Este contexto de agua barata-beneficio social propició, entre otras causas, una gran migración hacia Guadalajara de gente que lo asoció a una condición inmejorable de bienestar. También se atrajeron inversiones nacionales y extranjeras (en el sexenio siguiente se decretó la Ley de Inversión y Estímulos Fiscales en Jalisco), y se concretó la Zona Industrial de Guadalajara que fue proyectada en 1956 por Jorge Matute Remus.