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El canciller Videgaray

El canciller Videgaray

Sep 11, 2016

Hago un apunte: la renuncia de Videgaray me parece un acto de lealtad suyo al presidente; un cortafuego obligado por la filtración de su intervención en la visita de Trump. ¿Quién operó la filtración? Muy posiblemente surgió del ámbito de la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, cuyo parentesco con el expresidente Carlos Salinas hace suponer que representa a ese grupo político en el gabinete presidencial.

De otra manera no se explica que, en medio del maremoto de críticas a Peña Nieto por la invitación a quien en forma grotesca ha ofendido tanto al gobierno mexicano como a los connacionales que cruzan la frontera para trabajar en Estados Unidos (al parecer nuestro gobierno deliberada y perversamente envía a asesinos y violadores a corromper la sociedad estadounidense, como lo hiciera Fidel Castro en los ochenta con los «marielitos»: véase la película Cara cortada), y con la indignación en redes sociales y entre la «intelligentsia» mexicana en efervescencia plena, se revelara que el encuentro entre Peña y Trump había sido idea de Videgaray, así como que para ello se había hecho a un lado a la canciller.

Posteriores revelaciones permitirían saber que en realidad la reunión con Trump había sido discutida dentro del gabinete (Ruiz Massieu incluida) desde junio. Que en efecto Videgaray impulsaba la idea bajo la premisa de que las declaraciones de Trump dejaban dos caminos: seguir con la línea discursiva que hasta entonces había trazado el presidente Peña, comparando el discurso de Trump con los de Hitler y Mussolini, o bien, tendiendo puentes, con la finalidad de moderar dicho discurso y tranquilizar a los inversionistas y capitales que veían con nerviosismo el ascenso de Trump dentro de su partido y su amenaza de revocar el Tratado de Libre Comercio y sancionar empresas que contrataran su mano de obra en México. Un seguro de daños contra la muy real posibilidad de que Trump sea presidente. Según estas versiones, la canciller Ruiz Massieu se oponía desde entonces a la idea. Lo que habría que ver es si de su parte o de su grupo se operó para deslindar a la sobrina del expresidente Salinas de las críticas por la visita de Trump, y más importante aún, salvaguardar la relación de los Salinas con los Clinton (los dos últimos años del gobierno de Carlos Salinas fueron también los primeros dos años del presidente Bill Clinton). Incluso es muy factible que cuidar a la canciller, y por ende un canal viable con Hillary Clinton, haya sido una operación de la propia presidencia, a la par del canal abierto con Trump en la persona del propio Videgaray, quien recibió al candidato republicano en el hangar presidencial.

Como haya ocurrido, la filtración permitió que la indignación popular tuviera un destinatario, y dado lo extendido del mito de que al presidente lo manipulan, con la salida de Videgaray del gabinete, se descarga algo de esa furia hacia su presunto titiritero (o uno de tantos). La premisa del chivo expiatorio, en el sentido original de la palabra (las antiguas tribus israelitas sacrificaban a un chivo mediante un ritual para expiar las culpas) aplica.

No adivino una ruptura entre Videgaray y Peña. Antes bien, imagino que el lazo se refuerza. Cabe, por supuesto, la posibilidad de que Peña se haya enfadado con Videgaray por haberlo expuesto al escarnio con su propuesta del diálogo con Trump, y que en un arrebato, le haya exigido su renuncia. Incluso que su salida ya estuviera prevista por los resultados de su gestión en Hacienda y que se aprovechó la coyuntura para concretarla. Como también pudiera ser, y esa es la tesis que suscribo, que Videgaray haya ofrecido su cabeza para bajar los costos al presidente de una visita impopular pero desde el punto de vista de ambos necesaria, como el propio Peña aseguró en entrevista posterior al periodista Carlos Marín del periódico Milenio. Es decir, según esta tesis, pese al desgaste sufrido, el presidente no considera un error la reunión.

Y en ese orden de ideas, intuyo que la relación entre Videgaray y Peña sigue tan cercana como siempre. En cualquier caso, con su renuncia Videgaray le hace un servicio más al presidente. Como en el ajedrez. La reina se sacrifica para proteger al rey.

Tampoco creo que estemos ante una crisis en el círculo interno de Peña. El grupo compacto sigue tan cohesionado como siempre (Osorio, Videgaray, Nuño, y el propio Miranda, ahora puesto en primera línea). Miranda es un duro que va a operar la política social para favorecer al PRI. Videgaray deja a un aliado en Hacienda y el gabinete sembrado de cuadros suyos (el partido mismo con Ochoa). Y quedan las dos cartas fuertes para la sucesión: Osorio la principal, y Nuño como repuesto.

¿Qué saldos dejó la visita de Trump? ¿Se cumplió el propósito que se planteó el grupo peñista?

Trump tiene amplias posibilidades de ser el próximo presidente de Estados Unidos. Algunas encuestas lo señalan arriba de Clinton en las preferencias electorales, aún cuando se antoja descabellado atribuir su alza en las encuestas a su visita a México (sería la primera vez que un gobierno mexicano pone presidente de Estados Unidos: las teorías conspiracionistas generalmente corren en sentido contrario, aun cuando en este supuesto sería atribuible a una presunta idiotez; pudiera ser también que el fenómeno del crecimiento de Trump responda a otras causas, entre ellas las carencias como candidato de Hillary Clinton, evidenciadas en su larga competencia con Bernie Sanders por la postulación demócrata). El jueves pasado, Trump lamentó en Twitter la salida de Videgaray en los siguientes términos: «México ha perdido un brillante ministro de Finanzas y maravilloso hombre que es respetado por el presidente Peña Nieto. Con Luis, México y los Estados Unidos hubieran hecho maravillosos tratos juntos, donde tanto México como los Estados Unidos se hubieran beneficiado». ¿Se moderó el discurso? ¿Se construyeron puentes?

Una hipótesis más, quizá no tan aventurada como pudiera parecer. A propósito de lo dicho por Peña Nieto el día de la remoción de su ahora exsecretario de Hacienda («con el tiempo se entenderán decisiones»). Quizá no se trata de hacerlo candidato a gobernador por el Estado de México, como se ha especulado. Si Trump gana en noviembre, ¿pudiera Videgaray ser canciller?

O bien, en efecto el presidente de México y su equipo son unos incompetentes irresponsables que no saben lo que hacen. O no.

@luiscisnerosq