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Enrique Alfaro endurece su discurso y choca con Aristóteles

Enrique Alfaro endurece su discurso y choca con Aristóteles

Sep 18, 2016

El camino de la radicalización del discurso parece haber tomado el presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, como estrategia para alcanzar la gubernatura en el 2018, ya que a partir del mitin con las fuerzas estatales del Partido Movimiento Ciudadano en la explanada del Cabañas la tarde del 28 de agosto pasado el tono de su lenguaje cambió.

«Jalisco inclinará la balanza en la próxima elección presidencial, porque aquí en Jalisco vamos a ser factor clave para definir el próximo presidente de México y de una vez le decimos al PRI que aquí no van a pasar, los vamos a detener aquí en Jalisco».

El parteaguas fue el «caso Sergio Schmidt» y el affaire que provocara sus vinculaciones con gobiernos del Partido Movimiento Ciudadano y que alcanzó mayor resonancia la última semana de agosto, al cambiar el discurso moderado que venía caracterizando al presidente municipal de Guadalajara al de la polarización y de choque directo con el sistema.

Alfaro abordaría el caso de Sergio Schmidt y subrayaría que «no lo distraerá ni enredará a su movimiento» al subrayar que «están preparados para enfrentar lo que llamó “embestida del sistema”, de los partidos políticos que no quieren cambiar de fondo».

 

Choque con el gobernador

Alfaro Aristoteles SL

Durante el primer año de la gestión de Guadalajara que preside Enrique Alfaro, las relaciones con el gobernador Aristóteles Sandoval han sido más que cordiales, incluso tanto acercamiento ha llevado a que el líder del priismo sea criticado en voz baja por no pocos priistas que habían visto una especie de transición pactada a favor de los colores naranja que hoy postula el alcalde tapatío.

Pero en la semana en el contexto del festejo del Grito de Independencia las declaraciones del líder del Partido Movimiento Ciudadano de pronto dejaron de ser amigables y el pretexto fue su negativa a la petición del gobernador de que ofreciera permisos para la vendimia del 15 de septiembre como es tradicional.

Su lenguaje lo dice todo: “No, no soy paje del gobernador (…) Hace mucho tiempo que no había alcalde de Guadalajara, hoy hay alcalde, no paje”, esto a propósito de que no acudiría a los festejos del 15 de septiembre.

«El decidió hacer lo que quiso (el gobernador Aristóteles), es un asunto de él, nosotros estamos en esta ciudad para cumplir con los reglamentos y las leyes (…) Si el gobernador se siente con atribuciones para violar los reglamentos de la ciudad, que él rinda cuentas y que él le explique a los tapatíos».

Alfaro incluso declararía a la opinión pública que «el gobernador me llamó hace unos minutos y la llamada no fue para conciliar, sino fue prácticamente para amenazar y para decir lo que iba a hacer porque lo iba a hacer».

Aristóteles dejaría a su vez la cordialidad y lo políticamente correcto para pedirle públicamente al presidente municipal de Guadalajara que deje a un lado los chismes y mentiras, y que se ponga a trabajar. «No son tiempos de campañas ni políticos, tiene que atemperarse el alcalde. El enemigo no está en casa», reviró el gobernador.

«Nuestra disputa ya pasó, que no se quede anclado en el pasado, yo creo que debe dejar la difamación, la mentira, los chismes, la especulación, debe de ponerse a trabajar».

Al mismo tiempo Aristóteles rechazó que hubiera amenazado a Alfaro vía telefónica, luego que este le pidió respetar la normatividad que prohíbe la venta en la vía pública, a quienes se les iba a comprar los productos para regalárselos a la gente, como finalmente lo hizo el Gobierno del Estado.

«Quisimos vivir esta verbena, esta fiesta popular, donde no se infringió ni un solo reglamento», dijo Aristóteles. (Mural)

 

Las alianzas de Alfaro le salen alas

Dante Delgado

Hasta hace algunos meses a Enrique Alfaro se le veía recorrer el país en la pista de los independientes, dejándose querer en reuniones con Jorge Castañeda, excanciller del gobierno del presidente Vicente Fox y estar muy cerca del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Mancera.

Pero estos coqueteos le generaron conflicto con el presidente del Partido Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, ya que al calor de la euforia el presidente municipal tapatío llegó a despotricar contra el propio partido naranja, por aquello de que dice «aborrecer a los partidos».

Ha trascendido que entre Dante Delgado y Enrique Alfaro la relación se ha agriado y ya no es miel sobre hojuelas. Por un lado el dueño del partido se llama Dante Delgado, pero por otro el dueño de los votos se llama Enrique Alfaro y allí es donde está la disputa. ¿Quién manda? ¿Quién debe manejar los recursos y el presupuesto?

Enrique Alfaro ha señalado que el futuro de la República se definirá en Jalisco, porque aquí ellos serán factor clave para definir al próximo presidente de México y le decimos al PRI que aquí no van a pasar. La clave aquí es con quién de los candidatos presidenciales se aliará el Partido Movimiento Ciudadano.

En el pasado reciente el Grupo de Alfaro tejió alianzas con el PAN y dejó de lado a Andrés Manuel López Obrador, quien en su visita a Jalisco descartó aliarse con Alfaro al descalificar su moralidad.

«No quiero hacer un cuestionamiento a Alfaro para que le ayude a Aristóteles o hacer un cuestionamiento a Aristóteles para que le ayude a Alfaro o a los del PAN. Son lo mismo, no hay ninguna diferencia (…) El Partido Movimiento Ciudadano es lo mismo que los partidos tradicionales, PRI, PRD o PAN».

 

¿Alianza con el PAN?

La otra alianza que tenía como alternativa Enrique Alfaro era con el Partido Acción Nacional y a ello obedeció sus encuentros tanto con Margarita Zavala y con su presidente Ricardo Anaya, sin embargo, todo parece indicar que el panismo se la jugará solo en Jalisco, buscando un candidato externo rentable que les permita aumentar su votación.

En esa tesitura la estrategia del abanderado del Partido Movimiento Ciudadano es irse desmarcando de los partidos políticos (PRI-PAN-PRD) y mostrarse como el político diferente, el antigobierno y el antiPRI.

Sin embargo su amenaza desde la Plaza Tapatía ante más de 30 mil seguidores del Partido Movimiento Ciudadano en Jalisco al mostrar el músculo, de que en Jalisco se definirá el futuro de la República al inclinar la balanza en la próxima elección presidencial no se entiende, porque por lo visto el partido naranja todo parece indicar que irá sólo y sin alianza en el 2018.