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ERNESTO CORDERO: EL CANDIDATO OFICIAL

ERNESTO CORDERO: EL CANDIDATO OFICIAL

May 29, 2011

Al estilo del viejo PRI, con la cargada por delante, el Presidente Felipe Calderón inició la operación que tiene como objetivo convertir al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, en el candidato presidencial del PAN. Tanto al interior como el exterior del PAN se preguntan: ¿Tendrá Calderón la fuerza para designar candidato presidencial? Entre los panistas existen dos visiones a propósito de la intervención de Felipe Calderón Hinojosa de convertirse en factotum, como hace seis años lo intentó desde Los Pinos el guanajuatense Vicente Fox Quesada con su secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda y fracasó. Una, que el PAN no es el PRI. El Presidente –se comenta– puede intentar con su candidato, pero de que pueda ganar, es otra cosa. Ya Fox lo intentó y perdió frente a Felipe Calderón. Sin embargo, se oye también la otra lógica: Felipe Calderón tiene el control del PAN.

Felipe Calderón conoce el PAN y a diferencia de Fox, él sí sabe operar, como lo ha demostrado. Es el dueño del Consejo Nacional del PAN. Sin embargo esa lógica no se vio efectiva en la renovación de la presidencia nacional del PAN en la que perdió el más visible calderonista y que fue apoyado por el equipo de Los Pinos: Roberto Gil, hoy secretario particular. El senador Gustavo E. Madero, coordinador de los senadores del PAN en la Cámara Baja salió con el brazo en alto derrotando a Gil.

 

DEFINICIÓN PRESIDENCIAL

El candidato de Felipe Calderón y Los Pinos se llama Ernesto Cordero, conforme las señales que la Presidencia de la República ha enviado con dos movimientos estratégicos. Después de la incertidumbre que ha vivido el partido en el poder y que se ha manifestado en la carencia de una figura que destaque, a diferencia de lo que sucede en el PRI, cuyo candidato indiscutible es el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, en tanto que el PRD y la izquierda tiene dos alternativas: la primera es Andrés Manuel López Obrador, que se ubica ya en segundo lugar en las preferencias abiertas del electorado, seguido del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón. El Partido Acción Nacional hasta el pasado jueves 26 de mayo no había perfilado a su posible abanderado. El presidente nacional del PAN, Gustavo E. Madero, primeramente había hablado de 10 aspirantes, listado que luego acortaría la lista a siete encabezada por el senador Santiago Creel y la lideresa de la fracción panista en la Cámara Baja, Josefina Vázquez Mota, los preferidos en las encuestas, pero sin que ninguno de estos cuenten con el respaldo presidencial. En esta lista se encuadran cuatro integrantes del gabinete presidencial: Ernesto Cordero, secretario de Hacienda; Alonso Lujambio, secretario de Educación; Javier Lozano, secretario del Trabajo; Heriberto Félix, secretario de Desarrollo Social y el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez.

Entrevistado el Presidente Felipe Calderón en varias ocasiones había sido abordado sobre el tema de la sucesión. Los periodistas le remarcaban una y otra vez que el PAN, a diferencia del PRI y del PRD carecía de una figura fuerte para enfrentarse al favorito de las encuestas, Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México. El pasado 27 de marzo en entrevista al Presidente Felipe Calderón que publicó el diario El País de España, se abordó el tema de la sucesión y se le expuso la percepción generalizada de que el PAN no dispone de un candidato claro y potente a la Presidencia de México. Calderón aceptó que “ahora mismo, no”.

¿Por qué? –Se le preguntó-. Respondió: En México, el Presidente de la República no es jefe de bancada, no es jefe de su partido, no puede ser candidato y sin embargo es la figura, querámoslo o no, la más destacada del partido en el Gobierno. Y eso evidentemente genera condicionantes distintas entre quienes puedan sucederlo.

Ahora bien, también se verá este año o el próximo que comenzará a crecer la figura de quien sea el candidato y a reducirse la del propio presidente, lo cual es bueno para el partido. Y en efecto, dos meses después, Felipe Calderón, empezó a meter el acelerador para empujar a su candidato, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.

Antes, el propio Felipe Calderón, tal vez consciente del pobre posicionamiento del PAN y de la fuerza adquirida por el PRI y el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, se convirtió en el principal promotor de la alianza de la derecha y la izquierda para armar un frente contra el priísmo. Fue en así como Calderón en el Consejo Nacional del PAN planteó su intención de buscar a los mejores candidatos a puestos de elección popular, dentro o fuera del PAN, porque está de por medio no sólo el futuro del Gobierno, sino el futuro del País. Fue el domingo 6 de marzo en el Consejo Político del PAN en el que Felipe Calderón haría un planteamiento que provocaría el rechazo de un buen número de panistas y que mostraba la intención presidencial de convertir al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard en el candidato de esta alianza.

Sugiero respetuosamente nos aboquemos todos a ver en cada distrito electoral, en cada Estado y cada puesto de elección popular, quién verdaderamente, militante o no, puede responder a este atributo de ser el o la mejor, porque está en juego el futuro del País, y no sólo el futuro del Gobierno de Acción Nacional”, expuso y argumentó Felipe Calderón en un discurso de 40 minutos. Todavía más, diría: “Estamos abiertos a escuchar a todas y a todos, sin prejuicios, sin compromisos previos amarrados, que hagamos que cada uno y cada una crezca y sea fuerte, y hagamos que sea responsablemente mejor que cualquier opción afuera”.

 

FRACASÓ LA ALIANZA

En los altos círculos del poder se ha acuñado la expresión que “la peor tragedia que le podría ocurrir al Presidente Felipe Calderón es devolverle al PRI el poder. Vicente Fox Quesada será recordado por haber sacado al PRI de Los Pinos. ¿Será Calderón el que vuelva meter al PRI a Los Pinos, abriéndole la puerta? La Alianza PAN-PRD se pretendió sellar en las elecciones en el Estado de México. Andrés Manuel López Obrador siempre se opuso a esta unión. Y en consecuencia encabezó la cruzada para evitarla en las elecciones del Estado de México, que por un lado empujaba Calderón desde Los Pinos y la dirigencia nacional del PAN, primero con César Nava y después con Gustavo E. Madero. Pero el match lo ganó López Obrador, cuando el Consejo Nacional del PRD votó en contra de dicha alianza, a la que se vio obligado a rechazar el jefe de Gobierno del Distrito Federa, Marcelo Ebrard. Allí quedó enterrada la intentona calderonista y los llamados “Chuchos”, Jesús Ortega –presidente saliente del PRD– y Jesús Zambrano, el nuevo dirigente nacional del perredismo, a quienes se les ha visto muy cercano a Los Pinos.

La alianza PAN-PRD era temida por el PRI, considerando los resultados exitosos que lograron en Oaxaca, Sinaloa y Puebla, donde derrotaron al viejo partido. Mientras se construía esa alianza, el tiempo transcurría y el PAN sin un candidato perfilado y fuerte. Las encuestas del momento han reflejado la ausencia de un candidato que le permita a Acción Nacional poder disputarle al PRI la Presidencia de la República. Diversos politólogos, incluso han señalado que el PAN corre el riesgo en esta elección del 2012 caer al tercer lugar, como le sucedió al PRI en la elección del 2006 con Roberto Madrazo de candidato que resultó un rotundo fracaso.

 

AL ESTILO DEL VIEJO PRI

Después del fracaso de la alianza, como Calderón lo había anticipado en la entrevista que concedió a El País en el mes de marzo, empezaría el PAN a perfilar y posicionar a su candidato. En dos actos dirigidos desde Los Pinos, alentaría la candidatura del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, para que “no se hagan bolas”, frase pronunciada por el presidente Carlos Salinas de Gortari, allá por 1994, cuando Manuel Camacho le pretendía tumbar al malogrado candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio la candidatura presidencial.

La primera señal de que Calderón preparaba el lanzamiento de Ernesto Cordero fue la reunión del 17 de marzo, en el Centro Banamex, donde se reunieron a más de mil 800 delegados federales en las 32 entidades del País que fueron convocados a ese encuentro con el jefe de la Nación. El pretexto para el lanzamiento encubierto de Ernesto Cordero fue “difundir los logros del Gobierno y esforzarse para que la administración sea ‘conocida y recordada como un punto de cambio, como un punto de reflexión, como un gran esfuerzo de transformación en todos los ámbitos de la vida nacional’”, expresó el Presidente Calderón en un largo discurso.

 

COMPARARSE CON CHURCHILL

Fue en aquel escenario donde Calderón se equiparó con una de las grandes figuras políticas del siglo XX, como se considera a Winston Churchill, el estadista inglés de la II Guerra Mundial. El Presidente de México les pidió a los delegados federales que difundan que el gobierno pelea, confronta y está venciendo a los criminales.

Cuando Churchill era, también acosado y señalado en medio en medio de un mar de titubeos de una corriente de opinión titubeante, y cuando igual que a Churchill le exigían, incluso y no sólo insinuaban que lo mejor que podían hacer era ignorar el avance de los nazis, incluso, someterse a ellos cuando le exigían conocer su estrategia, él la definía como el combate por el mar, la tierra y el aire contra una tiranía monstruosa, en el que el objetivo era la victoria sin menoscabo del terror, la victoria cuan largo y duro puede ser el camino para alcanzarla, porque sin ella no hay futuro para Inglaterra”.

 

LA INTERVENCIÓN DE CORDERO

En ese marco habló el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, a diferencia de otros tiempos en el que podía haber hecho uso de la palabra el titular de la Secretaría de Gobernación. Pero este era el escaparate de Ernesto Cordero, quien ofreció defender los logros del Gobierno y difundirlos en medios de información, garantizando que el Presidente Calderón cuenta con todos los funcionarios para avanzar en la construcción de un mejor país.

Se han mejorado las condiciones de vida en el País (…) A excepción de un hecho que tuvimos, que no fue responsabilidad de la administración del Gobierno mexicano, sino que importamos de fuera”. Allí Ernesto Cordero se autoalabó: “Nos sentimos orgullosos de la estrategia que esta administración está tomando respecto a la seguridad”.

 

DESTAPE DE LOS CALDERONISTAS

El jueves, El Universal publicó una carta firmada por 134 panistas que se convirtió en el destape panista a la candidatura presidencial y que lo proyecta como “el candidato oficial”, como expresara el senador Santiago Creel Miranda. La carta publicada por El Universal firmada por 134 panistas, incluye el apoyo de cuatro gobernadores, además del coordinador de asesores de Hacienda, Manuel Mijares y por el senador Alejandro Zapata.

Para el senador Santiago Creel Miranda, quien aparece en primer lugar en las preferencias electorales, arriba de los otros seis aspirantes panistas a la candidatura presidencial, insistió en que el candidato a vencer, también en lo interno, es el propio Cordero además de que se trata del “candidato oficial”, como hace seis años el propio Creel Miranda lo fue con el apoyo de Vicente Fox. “Se vale sospechar” que el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, “se va a convertir en el candidato oficial, sino es que ya lo es”.

Yo creo que se vale sospechar que la medida que tenga el aval o el apoyo de Los Pinos y en esa medida se va a convertir en el candidato oficial, sino es que ya lo es”, declaró en entrevista con el periodista Carlos Puig de W Radio. El senador aseguró que el candidato de su partido será elegido por un millón 700 mil militantes dentro de una elección interna.

Dijo que el apoyo mostrado ayer al secretario de Hacienda, le parece “extraño”, por la forma en que se expresó, ya que dijo que la práctica regresa “al voto corporativo”, que es algo que el PAN ha querido erradicar desde que llegó al poder.

Creel Miranda dijo que “en el PAN los militantes son muy rebeldes, no les gusta la línea porque la línea viene de arriba, implica imposición e imponer la voluntad de alguien”.