Portal informativo de análisis político y social

Karma político: Morena engrosa filas con desertores del PRD y MC

Karma político: Morena engrosa filas con desertores del PRD y MC

May 20, 2017

Por José Humberto Reyes Burgos //

Apenas a principios del año pasado, nadie hubiera pensado – y mucho menos en Jalisco – que un partido de reciente creación y que apenas lograba el 1 o 2 por ciento de la votación en municipios, algunos donde hasta perdió el registro, podría comenzar a perfilar en grande e incluso amenazar con quitar de los punteros a fuerzas políticas de primer nivel.

Desde luego nos referimos al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); un ente que ha sido la excepción a la regla del partido satélite; partidos que como el Verde, el del Trabajo o el Encuentro Social, son creados sin la intención real de ocupar primeros lugares y por el contrario son franquicias de personajes con intereses específicos, y ponen a sus escasas estructuras y funcionarios electos al servicio de la facción que más beneficios les ofrezca.

El partido creado por Andrés Manuel López Obrador, no es así. Si bien si es uno que basa su existencia en la candidatura presidencial y protagonismo del por tercera vez candidato presidencial tabasqueño, no ha actuado como un partido satélite. Ahora incluso, al repuntar su líder con las mejores posibilidades de ganar la Presidencia de la República, comienza a entrar en el escenario principal, e incluso a llenarse de adeptos.

Nuestro estado, donde el PAN le quitó al PRI la gubernatura durante 18 años y cuya población es en buena parte conservadora, todavía renegada del progresismo y por mucho escéptica de la izquierda, ha sido uno de los escenarios en donde Morena se ha visto, de la noche a la mañana, engrosado en sus filas producto de una nueva migración política.

Personajes de partidos hasta ahora exitosos y sus estructuras; empresarios caracterizados por financiar campañas de políticos tradicionales; e incluso veteranos que han militado en casi todos los colores; han coqueteado y buscado ingresar al movimiento lopezobradorista que en Jalisco coordina Alejandro Peña, directamente designado por AMLO.

Su ingreso a las filas de un movimiento político que nada tiene que ver con la ideología y principios de los partidos con los que habían jugado hasta hace poco, es bajo el afán de sobrevivir al 2018 y continuar con sus posiciones políticas, observado las altísimas posibilidades de López Obrador de ganar el máximo cargo de elección popular en el país y esperando que su victoria tenga un voto de arrastre y lineal que sea suficiente para beneficiarles.

Algunos lo han logrado, como el magnate de los dulces De la Rosa, Enrique Michel, que ya hasta es el favorito a candidatearse como gobernador por Morena, aunque toda la vida haya financiado las campañas de priistas. Otros como Carlos Lomelí han visto la oportunidad de safarse del autoritarismo partidocrático de Enrique Alfaro y con todo y estructuras han comenzado a operar para el partido de AMLO.

Sin éxito lo han intentado los Quirino y su franquicia de antaño en Tlajomulco, quienes dieron por muerto al PRD con el que obtuvieron 4 regidurías en las elecciones pasadas y ahora intentan integrarse a Movimiento Ciudadano. Y tanto priistas como panistas, no parecen mover un dedo ni perfilar a nadie para ganar la gubernatura, como tirando la toalla antes de empezar la contienda, pero cuidando no perder adeptos.

Por el momento el partido que encabeza Enrique Alfaro ha iniciado una cacería para detectar a morenistas de closet y cortarles el sustento antes de que se lleven más estructura emecista del partido naranja como Lomelí lo hizo, de quien por cierto se vengaron despidiendo a más de 40 funcionarios adeptos suyos del Ayuntamiento de Zapopan, que encabeza Pablo Lemus.

Un hecho muy similar a lo que está sucediendo en la Ciudad de México, donde el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera ya emitió la alerta roja por fuga de militantes del PRD en las delegaciones, que poco a poco le ha ido quitando Morena.

Ya está demás mencionar que en el Senado el PRD fue diezmado cuando Miguel Barbosa y 9 senadores salieron del partido amarillo para sumarse a López Obrador, junto a 26 mil militantes más en todo el Estado y la Ciudad de México.

Para Enrique Alfaro esta es una lección del karma político, pues irónicamente es víctima del mismo fenómeno que le hizo ganar tantas alcaldías en 2015 cuando panistas y priístas migraron hacia su partido. Y aunado eso, también sufre las consecuencias de su incapacidad para generar acuerdos con el político tabasqueño para aprovecharlo como una palanca de arrastre de votos desde la elección federal en 2018, posibilidad que ya perdió.

Para los perredistas del país, esto es un efecto boomerang por haber dejado ir a su principal líder y ahora no contar con unidad ni claridad en el rumbo de su propio partido. Entre tanto dentro del PRI se observa el repunte de Obrador con demasiada preocupación y ya se nota la complicidad con el PAN de Ricardo Anaya para intentar derrotarlo.

Pero para López Obrador, la situación es el fruto de su determinación y paciencia, de la congruencia en su partido que siempre se negó a las alianzas y negociaciones, pero que ahora le da las mejores probabilidades de llegar a Los Pinos más que nunca. Eso sí, la elección en el Estado de México será decisiva y si gana Delfina, no habrá esperanza para los partidos, cuyas estructuras se verán aún más diezmadas, motivadas por este triunfo tras el cual seguramente continuarán migrando a Morena. Este es ahora el panorama, es karma político; a veces les favorece a unos, y otras, solo a uno.