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Los presidenciables del PAN: Calderón sin candidato fuerte

Hace seis años el presidente, Vicente Fox, le dio el espaldarazo a su secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda para que fuera el candidato presidencial del PAN. Conforme a los usos y costumbres de la política en México, como herencia del sistema político mexicano priísta, la voluntad del señor Presidente era ley. Y con esa óptica se pensó que Creel tenía asegurada la candidatura.

En ese contexto apareció el auto destape de Felipe Calderón, entonces secretario de Minas y Energía (Semip), encabezado por el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña. Sucedió en el rancho de Abraham González Uyeda, ubicado en Tlajomulco de Zúñiga a corta distancia del Aeropuerto Internacional de Guadalajara.

Felipe Calderón no era el candidato del señor de Los Pinos. La reacción del presidente Fox fue de reprender públicamente a Calderón. La reacción del michoacano: renuncia a su cargo en el gabinete e inicia su recorrido por el país para hacer proselitismo y construir la candidatura presidencial.

La respuesta del panismo fue favorable y le dio cobijo a Calderón, quien así quedó victimizado frente al poder de Los Pinos. Después vendría la lucha electoral al interior del PAN y sin mayores problemas Felipe Calderón se impondría a Santiago Creel, el proyecto de Vicente Fox.

Seis años después, el panismo que cumplirá dos sexenios continuos al frente del Gobierno en México, tiene que seleccionar su candidato presidencial, frente a la amenaza de que el PRI regrese a Los Pinos.

Al igual que hace seis años, el Presidente pretende controlar la elección de su sucesor, pero a diferencia de su antecesor Vicente Fox, Calderón sí tiene los hilos del Consejo Nacional del PAN y de su actual presidente Gustavo Madero.

LOS DIEZ DE MADERO

El senador Gustavo Madero en su calidad de presidente del PAN, durante la pasada semana abordó el tema frente a los medios de información y aceptó que en su partido “hay por lo menos 10 liderazgos con capacidad para ser candidatos presidenciales”.

Ya para despedirse del Senado de la República al solicitar licencia y estar en condiciones de atender al 100 por ciento su responsabilidad de presidente nacional del PAN, el político chihuahuense dijo que su partido cuenta con liderazgos y que demuestra la diversidad que en su seno prevalece y nombró como aspirantes a hombres, mujeres, gobernadores, secretarios de Estado y legisladores, quienes –dijo– representan “una gran fortaleza para su instituto político”.

Los medios de comunicación al día siguiente de la conferencia hicieron un recuento de quienes son los panistas que se han destapado y nombraron al senador Santiago Creel; a los secretarios de Educación, Alonso Lujambio; el del Trabajo, Javier Lozano y el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez.

Aparecieron luego más nombres que se unen a este grupo que aspira a la candidatura presidencial, como es la coordinadora de la fracción legislativa en San Lázaro, Josefina Vázquez Mota, ex secretaria de Sedesol y de Educación. De la misma forma figura el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva y el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, que es señalado por los periodistas y politólogos.

El nombre del ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos es otro de los que aparecen en la lista, un político al que lo sigue la controversia y cuya popularidad volvió a crecer, luego del secuestro del que fue víctima y que ha dado pie para que se piense que pudiera ser candidato presidencial.

EL TAPADO DE CALDERÓN

Pocos dudan que Felipe Calderón a diferencia de Fox, será el factótum que determinará quién será su candidato presidencial.

Pero, ¿quién es el tapado de Calderón?: Primero, se dijo que su favorito era el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero. Lo hizo secretario de Desarrollo Social; posteriormente lo envío a la Secretaría de Hacienda. Sin embargo, el propio Cordero ha rechazado públicamente esa posibilidad, a diferencia de los otros dos secretarios de estado apuntado. “No está en mis planes, estoy haciendo mi trabajo, no me estoy distrayendo en nada. También se la pasan diciendo que el Cruz Azul va a ser campeón y no lo es. Hay gallos en todos lados, que les vaya bien y que tengan suerte”. ¿Está Cordero diciendo la verdad? ¿Le creemos?

Con la incorporación de Alonso Lujambio a la Secretaría de Educación Pública se dijo que lo incorporaban a la justa presidencial para enfrentar al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, por aquello de que retrata bien y es muy bien parecido. Y Lujambio sí está en campaña proselitista. Los domingos, el día de asueto, recorre el país, se reúne con los panistas de los estados para que lo conozcan.

El jalisciense Miguel Ángel Martínez Espinoza está en su equipo político. Al respecto, Lujambio ha declarado: “Me alaga mucho que miembros de mi partido piensen en mí para efectos de una candidatura presidencial (…) Soy miembro de un partido político y tengo derecho sistemático a reunirme con los miembros de mi partido, además de ninguna manera viola la ley (…) Yo no estoy en campaña”.

LOZANO, ¿EL CABALLO NEGRO?

Javier Lozano Alarcón es considerado “el rudo del gabinete”. Es un joven político que se formó en el PRI y es considerado el más eficiente del gabinete. Es el que mejores resultado le ha dado a Felipe Calderón. Los politólogos consideran que es de los pocos panistas que podría encausar todas las corrientes a su favor y podría dar cohesión en pro de la continuidad y el fortalecimiento de las administraciones blanquiazules.

Su aval es su actuar en la administración calderonista. Mano firme y ejecutiva. Buen polemista y le entra a todos los temas. Los problemas y conflictos no lo arredran. Por eso lo ven como un potencial aspirante al 2012.

El desarticuló al poderoso Sindicato Nacional de Luz y Fuerza, que ningún Presidente anterior se había animado a enfrentarlo; lo mismo hizo con el poderoso líder de los mineros, Napoleón Gómez Urrutia.

LOS GOBERNADORES

Los otros dos que han levantado la mano son los gobernadores Emilio González Márquez de Jalisco y Juan Manuel Oliva de Guanajuato, quienes forman parte del llamado Grupo Yunque, que tiene una poderosa red al interior del PAN y que le permite tener posibilidades con el candidato que el Grupo apoye.

Ha trascendido que el Grupo Yunque le ha dado el espaldarazo al gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, quien ha declarado a donde acude con el pretexto de que promueve los Juegos Panamericanos, su interés por participar en la justa panista.

El Gobernador de Jalisco ha declarado que él “sí le gana a Peña Nieto” y presume los logros en empleo que ha registrado Jalisco, como el estado número uno del país. De González Márquez se dice que es buen candidato, “un encantador de serpientes”, pero desastroso en el ejercicio de gobierno.

AQUELLOS DOS DELFINES

Al iniciar el sexenio, en el mapa político del Presidente Felipe Calderón destacaban dos jóvenes políticos considerados su preferidos: Uno fue Germán Martínez Cázares a quien designó secretario de la Contraloría y luego el mismo Presidente Calderón lo impulsó para que asumiera la presidencia nacional del PAN, provocando la salida anticipada del entonces dirigente de Acción Nacional, Manuel Espino Barrientos, quien se convirtió en la mayor voz crítica al interior del panismo del presidencialismo calderonista. La respuesta de Calderón fue la expulsión del duranguense de Acción Nacional y que éste mismo impugnó.

El primer delfín se auto destruyó, con las derrotas que coleccionó en su calidad de presidente nacional del PAN. La más dolorosa estrepitosa derrota intermedia que le permitió al PRI volver a convertirse en opción de gobierno al convertirse en la primera fuerza política, primero con el rosario de recuperaciones en los gobiernos estatales, arrebatándole al PAN las gubernaturas de Querétaro y San Luis Potosí y ratificando la perla de la corona como es Nuevo León.

Germán, a medio sexenio se auto sacrificó al fracasar la campaña que aceptó impulsar desde la presidencia nacional del PAN, con un discurso de descalificación al PRI, al pretender responsabilizarlo del gran poder que acumuló en el pasado y hasta el presente el narcotráfico. Las campañas de lodo que se orquestaron desde el bunker de Martínez Cázares tuvieron de respuesta la pérdida de la mayoría de la Cámara de Diputados. Al término de la elección intermedia, Germán presentó su renuncia en un acto de congruencia y de aceptación de la derrota.

El otro delfín del Presidente Felipe Calderón lo fue Juan Camilo Mouriño, quien al iniciar el sexenio se convirtió en el jefe del staff de Los Pinos, como brazo derecho y operador político del Presidente. Mouriño era una especie de secretario sin cartera. El entonces y efímero secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña lo padeció, para quien fue muy difícil asumir la dirección de la política interior del país al tener enfrente al hombre que operaba las encomiendas especiales de el jefe de Los Pinos.

Cuando estaba por iniciar el segundo año de gobierno de Felipe Calderón, sorpresivamente se presentó la renuncia del jalisciense Ramírez Acuña a la cartera de la Secretaría de Gobernación y lo sustituyó precisamente Juan Camilo Mouriño, el gran proyecto político del Presidente Calderón.

Sobreviene el inesperado ¿accidente?, y la muerte de de Juan Camilo que sacudió al gobierno del Presidente Calderón, donde se le abrió un hoyo que no ha podido llenar y que se ha convertido en el talón de Aquiles del sexenio. Cuatro secretarios de Gobernación. Tras la desaparición dolorosa de Mouriño, fue invitado al gabinete el abogado Fernando Gómez Mont, del grupo de Diego Fernández de Cevallos, quien cometió el pecado de disentir de Los Pinos en cuanto a las alianzas PAN-PRD que el dirigente nacional del PAN, César Nava había impulsado atendiendo la instrucción del propio Presidente.

Gómez Mont decide renunciar públicamente a su militancia a Acción Nacional como señal de ofrecer confianza desde la Secretaría de Gobernación, que se ofrecía –como contraparte del Presidente– como la parte del equilibrio. Finalmente Gómez Mont en un acto de congruencia renuncia a un gobierno con el que no estaba de acuerdo en cuanto a su proceder y llega el cuarto secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, un político de bajo perfil que fue diputado con Felipe Calderón y se desempeñaba de secretario General de Gobierno del Estado de Baja California.

Al final, ninguno de los delfines de Calderón pudo llegar. Juan Camilo truncó su vida en forma inesperada, para dejar un profundo vacío en Calderón, porque no nada más era su secretario de Gobernación y operador, sino también el amigo de todas las confianzas. El caso de Germán Martínez Cázares fue distinto. Un problema entre la inmadurez y la soberbia lo llevó a una muy pronto caída y frustrar el proyecto político de trascender en el mundo del poder.

¿SE REPETIRÁ LA HISTORIA?

Se ha señalado una y otra vez que Felipe Calderón no es Vicente Fox. El michoacano sí conoce al PAN por dentro y como tal se ha erigido en el dirigente de facto de su partido, sobre sus dirigentes formales de allí nace el impulso de construir alianzas en los estados con el PRD para descarrilar la máquina que se afirma conduce Enrique Peña Nieto para regresar al PRI a Los Pinos.

A Calderón, los priístas le echan en cara no ser un Presidente de México que se mantenga al margen de la disputa por la sucesión. La propia Beatriz Paredes llegó a espetarle con sorna: “Calderón ha sido muy buen presidente… pero del PAN”.

En esas condiciones, Calderón será el fiel de la balanza en la elección del candidato. ¿A estas alturas tiene Calderón definido el candidato? ¿El tapado será Javier Lozano? ¿El candidato calderonista será aquel que evolucione y logre crecer en aceptación?