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BIEN MUCHOS POR LA PAZ

Eran las 11 de la mañana y “Bien muchos” ciudadanos estaban listos para transmitir un mensaje colectivo de paz y amor. Vestimenta blanca y mensajes alusivos a la paz, a la concordia y a la unidad de Jalisco, destacaban en las lonas, mantas y cartulinas que allí se hicieron presentes.

Los Ángeles Guardianes –jóvenes rescatados de las drogas de las colonias de Guadalajara– y su maestro El Vampiro Canadiense encabezaron a los ciudadanos al arrancar la caminara de los ciudadanos que se concentraron en avenida Chapultepec y Vallarta para tomar un carril de la Vía Retroactiva, esto un día después del lamentable granadazo que se registró a la salida de  la disco Butter, con el saldo trágico que conmocionó a la sociedad jalisciense.

Era un domingo caluroso con sol brillante y lleno de luz que envolvió a cerca de mil 500  personas que acudieron a la convocatoria para decretar la paz. La caminata fue silenciosa y  pacífica hacia la glorieta de la Minerva.

Más que una exigencia o protesta, la marcha denominada “Bien muchos por la paz”, fue realizada con la intención de motivar a la comunidad, de esparcir sentimientos positivos, de hacer una sacudida de conciencias para no dejarse amedrentar frente a los actos violentos y expresar: “la calle, las plazas y la ciudad es nuestra”, como lo comentó el joven líder Carlos Cholico, dirigente de la Unión de Colonias de Jalisco y que al lado de más de 50 organizaciones ciudadanas impulsaron esta caminata por la paz y la concordia.

“Lo que buscamos con esta caminata es que los jaliscienses nos unamos al margen de credos religiosos, partidos políticos, sin protagonismos, porque la ciudad es tuya, es mía es de todos y no debemos permitir que nos quiten nuestra tranquilidad”, dijo la señora Marisela Moguel, que como ciudadana participó en este movimiento y quien es presidenta de Mujeres Empresarias de México.

Frases como “Queremos vivir sin miedo”, “Jalisco en paz”, “Los jóvenes no queremos vivir con violencia, queremos paz”, “Construyamos un Jalisco en armonía”, “Exigimos que nuestros hijos vivan sin miedo”, “Viva la paz y por la niñez de Jalisco”, “Los niños queremos un mundo sin violencia”, “Basta de violencia… no más sangre”, “No más muertes”, estaban escritas por la ciudadanía y varias asociaciones civiles en pancartas y cartulinas.

Fue una participación emotiva. La mayoría de los ciudadanos iban vestidos de blanco, otros cuantos llevaban el símbolo de amor y paz  dibujado en sus rostros.

“Queremos que los ciudadanos tomen su ciudad y que no los dejemos en manos de nadie.  Los ciudadanos de Jalisco estamos unidos, vamos a seguir en contacto a través de una página Web (…) Nos hace falta el amor por nuestro país, y sumar voluntades. Es un mensaje muy directo tanto a la población civil, como a los círculos que generan violencia en esta ciudad, estamos todos unidos, somos bien muchos los que queremos que no haya violencia”, advierte Marisela Moguel, activista y presidenta de Mujeres Empresarias de México.

Por su parte, Carlos Casillas de Guadalajara Siete precisó: “Es una marcha para los ciudadanos, el tema de la violencia  es más amplio que el crimen organizado, tenemos violencia intrafamiliar, en las escuelas, y en las calles. Esto es para manifestarnos en contra de todo este tipo de violencia que se esta suscitando penosamente en la actualidad en nuestro país, lo queremos hacer de una manera alegre”.

Tras casi una hora de una marcha silenciosa y pacífica, los ciudadanos llegaron a la glorieta de la Minerva, donde realizaron un ritual prehispánico: al ritmo del tambor y del caracol, y del olor a copal, los asistentes lanzaron decretos de paz y porras para Jalisco.

La ciudadanía estalló en júbilo, los deseos y esperanzas de la ciudadanía se unieron en un solo lugar, sin importar edad, sexo, posición económica, religión, partido político, todo aquello se desvaneció como por arte de magia. En ese lugar reinó por unos instantes la armonía, el amor y los mejores sentimientos que tenemos por la vida, por la ciudad, por nuestro Jalisco.

Ciudadanos, dirigentes de organizaciones civiles, periodistas, y algunos funcionarios públicos se tomaron de la mano, formando un círculo.

Al final, entonaron el Himno Nacional. Rostros de contrastes. Algunos alegres y a otros no pudieron contener que les salieran las lágrimas y resbalaran por las mejillas, cuando la emoción les ganó.

Al fondo se veía la Minerva, en cuya placa está inscrita la frase: “Justicia, Sabiduría y Fortaleza custodian a esta leal Ciudad”. Esa son precisamente las armas de una ciudad, de una comunidad que rechazan la violencia y que inician un movimiento de paz, amor y concordia, frente a la deshumanización y la violencia que nos está ganando.