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Conferencia del padre Chayo: La construcción del Estadio Jalisco fue idea del canónigo José Ruiz Medrano

Conferencia del padre Chayo: La construcción del Estadio Jalisco fue idea del canónigo José Ruiz Medrano

Sep 25, 2018

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Por Diego Morales //

Un personaje con una personalidad que destacó en Jalisco y a nivel nacional fue el presbítero José Ruiz Medrano, quien además de escritor, académico, era un extraordinario orador. La construcción del Estadio de Jalisco él la motivó.

El sacerdote José Ramírez Mercado “El Padre Chayo”, así platica la anécdota. “Le gustaba el futbol… le encantaba, su equipo era el Atlas de Guadalajara y gracias a esta afición, se gestó la construcción del Estadio Jalisco”.

En todos los partidos de futbol en el Martínez Sandoval estaba presente. Su equipo favorito era el Atlas”.

Yo viví una anécdota, un día Alberto Alvo, Presidente del Atlas, nos invitó a desayunar en la Copa de Leche, llegamos puntuales, nos dieron una mesa, Ruiz Medrano traía el traje lleno de ceniza de cigarro porque fumaba mucho. Alberto Alvo Le dice canónigo: “¿No le da vergüenza traer ese saco tan sucio?”.

El canónigo le contestó: “Oye Alberto a ti no te da vergüenza ver que no cabe la gente en el Martínez Sandoval, por qué no haces un estadio nuevo”.

Salió disparado Alberto, cruzó Juárez y volvió con un casimir para que se hiciera un traje. Desayunamos, al día siguiente en los periódicos decía: Alberto Alvo hará un estadio y lo hizo, pero no solo porque el costo era altísimo, pidió al Guadalajara y al Oro, se asociaron y así se hizo el Estadio Jalisco. El único testigo que queda soy yo”.

Esta anécdota la comparte “El Padre Chayo” en la plática que ofreció recientemente en la Cámara de Comercio de Guadalajara “Presbítero José Ruiz Medrano, una voz de México”, organizado por el Instituto Cultural Ignacio Dávila Garibi.

Subrayó: “El Atlas era su pasión. Su Atlas cayó a segunda división. Los juntó y les dijo unas palabras ofensivas, aquella frase no lloren como mujeres lo que no pudieron defender como hombres, inmediatamente trajeron refuerzos de Argentina y volvieron a subir a primera división. El Atlas, era su pasión y ahí le tocó morir”.

UN ACTO DE JUSTICIA

Antes de abrir su cuadernito, el reconocido y querido “Padre Chayo”, argumentó los motivos para este homenaje, el cual es la justicia, por su aportación a la vida del seminario en Guadalajara y a su persona. Era tal su relación, que al morir José Ruiz Medrano, le heredó mil 500 sermones escritos por él.

Es un tema para mí de justicia. Yo era un sacerdote más en los esquemas de los profesores del seminario y Don José Ruiz Medrano, que era ya una personalidad notable a nivel nacional, me empezó a distinguir con aprecio, llevarme a donde quiera y enseñarme mucho lo que él sabía. Yo estuve presente cuando murió en el Estadio Jalisco, y todos sus papeles me los dejó en herencia a mí, tengo mil 500 sermones escritos por él. Tenía una deuda grande con Don José Ruiz Medrano”.

El vacío que dejó Don José Ruiz Medrano no solo es en el cabildo eclesiástico en la catedral tapatía, sino por la sociedad, que debe reconocer la vida multifacética de un hombre entregado a su vocación.

Sabio predicador que por 20 años. Era el orador oficial a quien llamaban para predicar en las grandes solemnidades de la catedral y muchos templos del país. Partió de prisa, sin avisos previos, sin el paulatino desmoronarse su estructura corporal, se lo llevó un fulminante rayo del cielo, no de las nubes, sino de la voluntad de la vida, mandando por la voluntad del señor de la vida y la muerte. Dejó profunda huella en su paso por el mundo, artista, sacerdote ejemplar y maestro. Su vida polifacética es digna de recordar, por las lecciones múltiples, debería ser una marca triunfal”.

Agregó: “Un sacerdote católico entregado por más de 3 décadas, uno de los más grandes oradores de México, reconocido en otras latitudes, en el arte de la palabra, otras cualidades y hechos que lo hicieron merecer este reconocimiento. El sacerdote ministerial le da impulso lo que ha sido en la sociedad tapatía de la cual orgullosamente se sentía, aquí había nacido y vivido, estaba orgulloso”.

EL INICIO DE SU CAMINO

José Ruiz Medrano nació el 8 de septiembre de 1903; vivió y creció en el barrio de Medrano, donde dio sus primeras letras y surgió la chispa de vocación sacerdotal, en tiempos difíciles para el clero, recordó el Presbítero Ramírez Mercado.

Nació en Medrano el 8 de septiembre de 1903, sus primeros juegos y el calor, ambiente familiar, las primeras letras, de las cuales nunca se apartaría. Ahí nació la chispa de vocación sacerdotal, en tiempos difíciles para el clero

No había seminarios, cuando bajó Álvaro Obregón a Guadalajara tomó el seminario en la zona militar para instalar su cuartel, los seminaristas volaron por todos lados. El párroco de Mexicaltzingo abrió un pequeño seminario con los chicos para que estudiaran sus gramáticas castellanas, latinas, matemáticas y contabilidad. Ahí se inscribió José Ruiz Medrano. Terminó su formación humanística, que equivalían a 3 de secundaria y 2 de preparatoria, dándole importancia al estudio del latín y griego, era obligatorio aprenderlo. Sobresalió en los estudios, sobresalió su buena conducta”.

Por sobresalir en los estudios y buena conducta fue escogido para continuar sus estudios en la ciudad de Roma, el Colegio Latino Americano fue el hogar donde llegaban alumnos de América Latina y eran dirigidos por los sacerdotes de la Compañía de Jesús.

Al volver a Guadalajara, ejerció la docencia. Ante la falta de material biográfico, desarrolló su propio material. Escribió libros de texto y, además, enseñó a cantar a sus alumnos.

Por su capacidad y calidad como profesor se vino al arquidiócesis de Guadalajara donde duró sus últimos 30 años. Ya traía el doctorado en Teología. Llegó al seminario a las nuevas actividades, vivían en casas, de caridad les daban alimentos, comían en casas particulares. Tenían cuatro clases al día, así le tocó ser maestro. Todos los maestros andaban en bicicleta, andar en grupos de aquí para allá. Dio lo que él sabía, clases de latín, literatura castellana, cultura, música porque también tenía ese don. Andaba visitando así las distintas casas. No había libros de texto, empezó a escribir los libros, los que tenemos de latín son obra suya”.

EL FUTBOL SU GRAN PASIÓN

Le gustaba el futbol… le encantaba”, recordó el ponente. Su equipo predilecto era el Atlas de Guadalajara y gracias a esta afición, se gestó la construcción del Estadio Jalisco. Anécdota que, para avalarla, solo queda con vida el Padre Chayo.

En todos los partidos de futbol en el Martínez Sandoval estaba presente. Su equipo favorito era el Atlas. Yo viví una anécdota, un día Alberto Alvo, Presidente del Atlas, nos invitó a desayunar en la Copa de Leche, llegamos puntuales, nos dieron una mesa, Ruiz Medrano traía el traje lleno de ceniza de cigarro porque fumaba mucho, le dijo canónigo no le da vergüenza traer ese saco tan sucio, contestó, oye Alberto a ti no te da vergüenza ver que no cabe la gente en el Martínez Sandoval, por qué no haces un estadio nuevo. Salió disparado Alberto, cruzó Juárez y volvió con un casimir para que se hiciera un traje. Desayunamos, al día siguiente en los periódicos decía, Alberto Alvo hará un estadio y lo hizo, pero no solo porque el costo era altísimo, pidió al Guadalajara y al Oro, se asociaron y así se hizo el Estadio Jalisco. El único testigo que queda soy yo”.

SU MUERTE

En una tarde soleada, en un palco del Estadio Jalisco. Así fue el momento en que José Ruiz Medrano partió de este mundo. Testigo de este hecho, el Presbítero José R. Ramírez Mercado recordó a los más de 100 asistentes que se dieron cita en la conferencia los últimos momentos de vida de un personaje importante para la Arquidiócesis de Guadalajara.

El Atlas ganaba al campeón Toluca, los dos goles habían sido anotados por un muchacho que Ruiz Medrano había recomendado al equipo, estaba que no cabía de satisfacción. Era el 14 de mayo de 1967 y era su hora. Terminó el primer tiempo, estaba en el palco, yo estaba afuera. De estar platicando conmigo nomás inclinó la cabeza, al momento vi que era el final. Como sacerdote le di la absolución. Llegaron los médicos, hicieron la lucha, imposible. El estadio estaba a reventar, me lo lleve en una ambulancia, hicieron las luchas posibles, pero no había nada que hacer. Falleció en el Estadio Jalisco Don José Ruiz Medrano”, puntualizó.


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