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EMMANUEL CARBALLO HEREDA UNA GRAN OBRA LITERARIA

EMMANUEL CARBALLO HEREDA UNA GRAN OBRA LITERARIA

Abr 26, 2014

Por Manuel Cárdenas Mendoza —-

Totalmente opacado por la muerte del escritor colombiano Gabriel García Márquez, el crítico literario Emmanuel Carballo se vistió de antihéroe aún en su propio funeral al que asistieron pocas personas, pocas pero significativas para la familia.

Emmanuel Carballo se consideró siempre una figura molesta pero necesaria. El crítico, el aguafiestas, el resentido, el amargado, el ogro, el villano, el maniático, la bruja mala de los cuentos de hadas… y es natural, rezaban sus propias palabras en su página de Internet.

Totalmente opacado por la muerte del escritor colombiano Gabriel García Márquez, el crítico literario Emmanuel Carballo se vistió de antihéroe aún en su propio funeral al que asistieron pocas personas, pocas pero significativas para la familia.

“Mi papel se presta más a la censura que al elogio”, decía en su propia autocrítica.

Las letras de su vida circularon desde que nació aquel 2 de julio de 1929 en Guadalajara hasta que falleció el pasado domingo en su casa de Cuajimalpa, en la Ciudad de México, víctima de un paro cardiaco. Acababa de llegar de Valle de Bravo.

Murió a los 84 años.

A Carballo se le considera uno de los críticos más importantes del siglo XX en México y hereda una historia literaria como “El cuento mexicano del siglo XX”; los dos primeros tomos de sus memorias: “Ya nada es igual” y “Diario Público 1966-1968”, y otras como los “Protagonistas de la literatura mexicana”, misma que fue reeditada una y otra vez.

Otros de sus libros son: “Nueve asedios a García Márquez”, “Panorama de la actual literatura latinoamericana”, “Martín Luis Guzmán, escritor de dos épocas”, “El periodismo durante la guerra de Independencia” y “La crítica literaria en México”.

Carballo estudió Derecho en la Universidad de Guadalajara, fue profesor de literatura universal y gramática; coordinador de literatura en la Dirección de Difusión Cultural y catedrático de novela y cuento mexicano del siglo XX; profesor en la División de Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem).

Paseó como conductor de un programa de radio “La Gaceta Cultural del Aire y en Televisión” con “Invitación a la Cultura” y “Para gente grande”, además fue miembro del Sistema Nacional de Creadores y del Sistema Nacional de Investigadores, formó parte del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México y Presidente del Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales José Martí, entre otras cosas.

Fundó y dirigió la Editorial Diógenes; fue editor y director de “Ariel”; secretario de redacción de la “Revista Universidad de México” y de “La Gaceta” del Fondo de Cultura Económica (FCE).

Para los años 50, Carballo fundó en colaboración con el escritor mexicano Carlos Fuentes (1928-2012) la “Revista Mexicana de Literatura”, donde se publicaba el trabajo de escritores hispanoamericanos.

Logró importantes premios nacionales e internacionales como el Premio Jalisco de Literatura en 1990, el Premio Arlequín en 1999, el Premio Iberoamericano en 2005, el Premio Mazatlán en 2006 y en 2008 la Medalla Alfonso Reyes.

La página web www.emmanuelcarballo.com resalta su colaboración como director de la Colección “Ojos de papel volando”, que está más bien dedicada a las letras mexicanas del siglo XIX, inscrito en el Instituto Mexiquense de Cultura, en Toluca.

Mantiene otras obras para la posteridad como “Cuentos Completos de José López Portillo y Rojas” (1952); “Cuentistas mexicanos modernos” (1956); “El cuento Mexicano del siglo XX” (1964); “Narrativa mexicana de hoy” (1969); “La novela mexicana del siglo XIX”; “Poesía mexicana del Siglo XIX”; “Breve Antología”; “¿Qué país es éste’”; “Autobiografía”; “De Cuerpo entero” y “Ya nada es igual” (1921), entre otros.

La lista continúa con el ensayo de Ramón López Velarde en Guadalajara (1953); “Los dueños del tiempo” (1965); “Agustín Yáñez” (1966); “La Crítica literaria en México” y “El Periodismo durante la guerra de Independencia” (1985).

LEY DE ATRACCIÓN

La historia le marca que en su juventud le atraía la poesía y la narrativa, pero finalmente se avocó a la crítica. Cuando tenía 20 años fue parte de la revista “Ariel” en donde desfilaron importantes plumas como don Jaime Sabines y Blas Otero; posteriormente fundó la Revista Mexicana de Literatura y finalmente se inquietó con Odiseo.

Fue pionero del periodismo cultural en el Excélsior y su crítica desmenuzaba desde el punto de vista estético tal y como lo impregnaba en sus pensamientos: “La literatura es cara, la escribimos los burgueses, la leemos los burgueses y la criticamos los burgueses”.

Recalcaba muy a menudo que el crítico tiene el compromiso de probar que sus juicios son correctos, que no habla de memoria, sino por el contrario, sus ideas se respaldan por la realidad estética de la obra que realiza.

Deja viuda a la escritora Beatriz Espejo, con quien compartió 40 años de matrimonio.

Murió a los 84 años y fue sepultado en el Panteón Francés de la Ciudad de México.