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La promesa de Alfaro de “cambiar la historia”, avanza la muerte de las calandrias: Ahogan a calandrieros sentimientos de tristeza, coraje e impotencia

La promesa de Alfaro de “cambiar la historia”, avanza la muerte de las calandrias: Ahogan a calandrieros sentimientos de tristeza, coraje e impotencia

Dic 10, 2017

Por Mario Ávila //

Una de las traiciones más antiguas y representativas de Guadalajara está punto de desaparecer, las calandrias guiadas por caballos podrían pasar a la historia consumando con ello una de las promesas que en campaña hizo el alcalde Enrique Alfaro Ramírez: “Cambiar la historia, no repetirla”.

Y para cambiar la historia de 150 años en el tema de las calandrias, Enrique Alfaro, presidente municipal de Guadalajara y aspirante del Partido Movimiento Ciudadano a la gubernatura del Estado, ha soportado sin inmutarse, amparos, protestas, cartas, reclamos, peticiones, exigencias, una marcha y hasta la huelga de hambre de tres calandrieros que toda su vida se han dedicado a esta actividad.

La intención es sustituir a las calandrias y caballos por 50 carruajes eléctricos con valor de medio millón de pesos cada uno y para ello en principio se argumentó que había maltrato animal, atendiendo supuestamente a quejas de organizaciones ambientalistas, sin embargo al comprobarse por veterinarios expertos en atención a equinos, el argumento nuevo para sacar de la circulación a las tradicionales calandrias, es que dificultan el tráfico en el primer cuadro de la capital jalisciense.

Para endurecer la protesta de los calandrieros afectados, el pasado lunes 4 de diciembre tres miembros de la Asociación de Calandrieros de Guadalajara, que preside Rafael Méndez Barajas, iniciaron una huelga de hambre a las puertas del palacio municipal. Por cierto a lo largo de la semana dos de ellos han visto menguada su salud ya que padecen enfermedades como diabetes y son hipertensos.

Sin embargo dicen estar dispuestos a mantenerse firmes en su demanda de que les autoricen sus permisos por parte de la Unidad de Protección Animal del Ayuntamiento de Guadalajara y los dejen trabajar. Particularmente Silverio Gutiérrez Valdivia dijo: “Yo muero en la raya, soy cochero por tradición, mis caballos están en orden y están sanos, no se les maltrata de ninguna manera y se los hemos comprobado”.

Por su parte Víctor Hugo Arenas, aseguró que las trabas para regresarles los permisos de circular y llevar pasaje en sus calandrias, se deben a que se niegan a aceptar el cambio a los vehículos eléctricos. “Sí, vamos a seguir aquí hasta que tengamos alguna respuesta, queremos trabajar y queremos el permiso, entonces es todo lo que le estamos pidiendo a Alfaro, no le pedimos otra cosa, a Alfaro y su gabinete, nomás que nos den nuestro permiso para trabajar como andan los otros ex compañeros que se cambiaron, queremos trabajar, es todo”.

POCA SOLIDARIDAD A SUS DEMANDAS

Rafael Méndez Barajas, presidente de Asociación de Calandrieros de Guadalajara, denunció que casi 30 de los calandrieros que ya accedieron a firmarle a Enrique Alfaro la carta de intención para cambiar la calandria por los carruajes eléctricos, trabajan sin problemas y sin ser molestados como a sus compañeros, a los que los detienen con turistas a bordo, les hacen revisiones superfluas y les decomisan calandria y caballo.

Incluso denunció la poca solidaridad de las autoridades de otros niveles de gobierno, particularmente diputados locales y federales que no se han pronunciado en favor ni en contra de la medida, así como del Gobierno del Estado, que con excepción del ex secretario de Desarrollo e Integración Social, Miguel Castro, que les pagó la fianza para recuperar a sus animales, “al resto parece que no les importamos, o de plano parece que le tienen miedo a Enrique Alfaro y con ello dejan entrever que ya hay algún acuerdo para que haya un relevo pactado en el cargo de gobernador”.

De ahí que lanzó un llamado urgiendo a la solidaridad de la ciudadanía no solo con sus tres compañeros que están en huelga de hambre sino en favor de los casi 60 calandrieros que se resisten a firmar “para que Alfaro Ramírez consume el negocio que trae ya cocinado”, según expuso Rafael Méndez Barajas.

Una de las estrategias para llamar la atención de la ciudadanía fue invitar a una caminata-cabalgata el domingo 10 de diciembre a las 13:30 de los Arcos al centro de Guadalajara, para demandarle a la autoridad de Guadalajara que frene su embestida en contra esta tradición tapatía.

La convocatoria decía puntualmente: “¿Eres tapatío? ¿Amas y respetas la historia y las tradiciones de tu ciudad? ¿Estás de acuerdo en que uno de los más grandes emblemas tradicionales de Guadalajara no puede ser brutalmente asesinado por un gobernante que ha demostrado una y otra vez que odia a Guadalajara y que pretende desaparecer su parte tradicional? Si es así, entonces esta invitación es para ti.

La movilización pacífica, pero con energía en defensa de las tradicionales

 

calandrias tiradas con caballos, se fundamentó en el hecho de que: “No vamos a permitir que un gobierno autoritario, prepotente, insensible y que a todas luces busca únicamente hacer negocios a costa de la ciudad, acabe con una tradición de siglos”.

Y abundaron: “Enrique Alfaro ya asesinó la emblemática plaza de los Mariachis, aniquiló la tradicional venta navideña del parque San José, intentó borrar de un puñetazo los famosos buñuelos del “Santuario” y hoy, intenta por todos los medios posibles arrebatarle a la ciudad una tradición de siglos al mantener una lucha intensa y agresiva en contra de las tradicionales calandrias tiradas con caballo para imponer, de manera ridícula y visceral, carruajes eléctricos”.

“Tapatíos, es hora de despertar de nuestra apatía y defender con todo lo que tengamos a nuestro alcance que no se consuma en Guadalajara una ofensa histórica por parte de Enrique Alfaro y de Merilyn Gómez Pozos”, dicen con insistencia los calandrieros encabezados por Rafael Méndez Barajas.

LOS PROBLEMAS INICIAN CON LA LLEGADA DE ALFARO

El problema de las calandrias nace con la presente administración, según lo refiere Rafael Méndez Barajas y explica que el alcalde trata de hacer negocios para su beneficio, “y pusieron sus ojos en nosotros, gente trabajadora, se acercaron a nosotros nos ofrecieron calandrias más livianas para mejorar el supuesto maltrato animal.

“Nos ofrecieron primero camionetas y remolques para traslado de caballos al inicio y al término de las jornadas de trabajo, pero después de que un caballo se resbaló en el piso encerado de la calle Chapultepec, las asociaciones de animales que han acompañado a Alfaro desde Tlajomulco y que son expertas en perros y gatos, levantaron denuncias y ese fue el pretexto para presentar después el proyecto de los carruajes eléctricos, con los que se eliminaría a los caballos”, explicó el líder de los calandrieros que tuvo que entrar al relevo, luego de que los miembros de la asociación en cuestión destituyeron a su ex líder Pedro Aguilar Bautista, por supuestamente haberse vendido abiertamente con Enrique Alfaro.

Por cierto el tema del maltrato animal con el que se intentó justificar desde el principio la salida de las calandrias, ha dejado de tener vigencia luego de que expertos como el médico veterinario Rubén Anguiano Estrella les tuvo que informar a los ambientalistas denunciantes, incluida a la directora de la Unidad de Protección Animal, Merilyn Gómez Pozos, que los equinos son una raza de animales que permanecen parados 23 de las 24 horas del día, que comen una sola vez al día, que son resistentes a climas extremos gracias al tipo de pelo que los cubre.

La situación se agrava a partir del 17 de noviembre cuando el ayuntamiento, echando mano de policías, inspectores de Padrón y Licencias y de la Unidad de Protección Animal, actuó para sacar de la circulación a los calandrieros que no han firmado su carta de intención para operar con carruaje eléctrico, pero utilizando el pretexto de que no traían licencia o que había maltrato a los animales. 

Luego de pagar 18 mil pesos de multa, los calandrieros recuperaron sus caballos con evidente baja de pesos ya que los confinaron a una parte del bosque de Los Colomos y nunca los alimentaron, sobrevivieron porque los guardabosques se compadecieron y les daban algo de alimento a los animales solo para que no murieran de hambre.

“La cerrazón, la altanería y la soberbia que caracteriza a Enrique Alfaro, nos han estado obligando a tomar medidas más extremas, como fue el inicio de la huelga de hambre de mis compañeros y la caminada-cabalgata del domingo, pero habremos de resistir hasta donde tope”, dijo Rafael Méndez Barajas, presidente de la Asociación de Calandrieros de Guadalajara.

CIUDADES IMPORTANTES CON CALANDRIAS:

Amsterdam, Holanda

Cracovia

París

Mérida

Nueva Orleans

Nueva York

Lima

Sevilla

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